13-09-2025, 02:07 AM
Las negociaciones con el sujeto de aspecto entre lúgubre y peligroso parecían ir bien. Pese a su aura peligrosa, rasgos que para ojos de un malandro como Owen le facilitaban saber su "nivel de peligrosidad", la situación parecía estar relativamente bajo control. Como bien el muchacho comentó hace tiempo, tampoco parecía tener demasiadas opciones más allá de cooperar e, incluso con sus exigencias, la situación parecía sonreír al pelirrojo teñido de forma sumamente grata.
Parecía que no tenía nada en contra específicamente de Uker, pero este tipo era tan notablemente precavido y parecía atar sus negocios de manera tan eficiente que era capaz de eliminar los posibles cabos sueltos antes de que siquiera fuesen a serlo. Dentro de Owen un pensamiento muy veloz viajó a modo de flechazo, pero tenía que mantenerse incorruptible al menos hasta salir de aquella sala -Y qué ocurrirá cuando yo me vuelva un cabo suelto también.- porque pese a ese aspecto bruto, algo desaliñado, ruidoso y confrontador, Owen resultaba ser poderosamente analítico y hasta sorprendentemente listo. Sin mucha inteligencia académica, pero con una experiencia tan notable en las calles que le permitían predecir ciertos eventos, palabras y hasta actitudes.
Pero hubo una sola cosa que no pudo predecir, y fue cuando, con ambas manos en la nuca, escuchaba y miraba situacionalmente al ahora nombrado como Jin. El primer comentario le provocó ruido, una pequeñita crispación en todo su cuerpo en el instante que el sujeto asumió que Owen era un superviviente. ¿Cómo? -¿Eh?- y fue inevitable que su mirada viajase hacia el suelo, descolocándolo un poco aunque aún con los pies en la tierra...hasta que, bueno.
Owen siempre se había mostrado estable, desafiante, incluso demostraba una constante incapacidad para ser amedrentado al estar involucrándose en situaciones similares a estas (De menos a más graves) a lo largo de toda su vida. Pero esto lo había tomado no solamente total y completamente por sorpresa, sino que le había provocado un apretón en el centro del pecho que le hizo subir la mirada con muchísima lentitud para ubicar los ojos del enmarañado sujeto que parecía querer enrredar al pelirrojo entre sus redes. Físicamente había caído en su juego, pero no psicológicamente, el muchacho de ojos celeste claro tenía sus ojos que volaban de maneras relativamente convulsas, nerviosas, porque este tipo, este tan Jin Onizuka, sabía mucho, DEMASIADO para su gusto. Ni siquiera su enorme capacidad para hacerse el tonto o simplemente evadir el tema pudo hacer acto de presencia, quedándose petrificado y con vértigo -¿Cómo..sabes...? ¿Qué sabes?- su confusión inmensa empezó a escalar en agresividad, dejando entre ver esos colmillos ligeramente alargados que tenía de nacimiento y empezando a fruncir el ceño en una clarísima expresión envuelta en agresividad. Permaneció ligeramente silente mientras prestó atención a todos los detalles sobre el tal Uker Rackham, pero su cabeza ya estaba parcialmente en otro lado. Su cuerpo se crispó, su cuello fue un poco hacia adelante y ambos puños empezaron a apretarse con mucha, mucha fuerza, mostrando ese estado violento e inestable que le provocaba todo lo que había tenido que vivir y lidiar desde hace ya dieciocho años simple y llanamente por ser un bastardo.
Ese aura alegrón, algo despistado y ligeramente infantil se había empezado a transformar lenta y ligeramente en el instante que se mencionó a la "familia Wickson", apellido que le atormentaba y que, inclusive, le forzaba emocionalmente a teñirse el cabello de aquel rojo carmesí en lugar de su original blanco platinado. Estaba molesto, MUY molesto, porque este sujeto tenía acceso a información que le empezaba a hacer sospechar al pelirrojo de lo peor: Conocía al enemigo final y, tal vez, eran aliados -¡¿EH?! ¡TE PREGUNTÉ ALGO, JODER!- ya esa amabilidad, cordialidad e inteligencia a la hora de negociar se perdió casi en un parpadeo por tocar una fibra tan sensible por el joven debido a que TODO ESTO estaba siendo provocado por ellos, incluso, su mal vivir e ideales extremistas de liberación. Su obsesión con aquella rebelión contra la burguesía oscilaba entre el capricho de un niño que quiere llamar la atención y una venganza incontrolable debido a todo lo que sufrió él y su madre desde que tiene uso de razón. La distancia prudencial que el chico tenía se acortó con mucha velocidad, demostrando lo ágil que resultaba ser y no dudó en encarar directamente al mafioso que le había hecho perder la cordura momentáneamente. El chasquido de aquella chaqueta formal sonó debido al agarre con ambas manos un Owen descontrolado y con los ojos llenos de un odio visceral, casi como si estuviese enfrente del famoso señor Wickson delante. La diferencia de distancia no era demasiada, pero la suficiente para que sea notable y, aún así, el muchacho forcejeó hacia adelante al hombretón para gritarle directamente en la cara -¿¡Qué tienes que ver con ellos!? ¿¡Cómo COJONES sabes que si soy un superviviente, que si Wickson, que si UNA PUTA MIERDA?!- estaba desencajado, su voz incluso se quebraba de la rabia -¿Acaso estás con ellos...? ¿¡EH!? ¿¡ACASO ERES UNA RATA, CERDA, ASQUEROSA, AMIGA DE LOS RATAS QUE ME VOLVIERON LA MIERDA QUE SOY?!- evidentemente el pelirrojo necesitaba un terapeuta, porque parecía estar diciendo cosas que, posiblemente, estuviesen dentro de su cabeza, dormidas en una vida llena de disgustos, amargor y la calle. Mucha calle -Quiero que me digas quién eres y porqué cojones me buscaste.- y, en un arrebato, con su brazo derecho, hizo un empujón hacia adelante que hizo aparecer una de las tantísimas fichas que había ganado entre los dedos índice y pulgar, llevándolo directamente hacia la cicatriz del mafioso hombre con una expresión envuelta en la locura y el arrebato sin tocarle directamente -Y te juro que como no me putas digas cómo es que sabes lo que sabes, te haré esa cicatriz mucho más grande de lo que ya lo es.-.
Parecía que no tenía nada en contra específicamente de Uker, pero este tipo era tan notablemente precavido y parecía atar sus negocios de manera tan eficiente que era capaz de eliminar los posibles cabos sueltos antes de que siquiera fuesen a serlo. Dentro de Owen un pensamiento muy veloz viajó a modo de flechazo, pero tenía que mantenerse incorruptible al menos hasta salir de aquella sala -Y qué ocurrirá cuando yo me vuelva un cabo suelto también.- porque pese a ese aspecto bruto, algo desaliñado, ruidoso y confrontador, Owen resultaba ser poderosamente analítico y hasta sorprendentemente listo. Sin mucha inteligencia académica, pero con una experiencia tan notable en las calles que le permitían predecir ciertos eventos, palabras y hasta actitudes.
Pero hubo una sola cosa que no pudo predecir, y fue cuando, con ambas manos en la nuca, escuchaba y miraba situacionalmente al ahora nombrado como Jin. El primer comentario le provocó ruido, una pequeñita crispación en todo su cuerpo en el instante que el sujeto asumió que Owen era un superviviente. ¿Cómo? -¿Eh?- y fue inevitable que su mirada viajase hacia el suelo, descolocándolo un poco aunque aún con los pies en la tierra...hasta que, bueno.
Vino el empujón al abismo.
—Ya sabe… como usted frente a la familia Wickson.
![[Imagen: 4c50b0346fb619e3eed760fd818334c4.jpg]](https://i.pinimg.com/736x/4c/50/b0/4c50b0346fb619e3eed760fd818334c4.jpg)
![[Imagen: 8e5870cb5ccf250398eb070a6a7cf2bd.jpg]](https://i.pinimg.com/736x/8e/58/70/8e5870cb5ccf250398eb070a6a7cf2bd.jpg)
-...eh?-
Owen siempre se había mostrado estable, desafiante, incluso demostraba una constante incapacidad para ser amedrentado al estar involucrándose en situaciones similares a estas (De menos a más graves) a lo largo de toda su vida. Pero esto lo había tomado no solamente total y completamente por sorpresa, sino que le había provocado un apretón en el centro del pecho que le hizo subir la mirada con muchísima lentitud para ubicar los ojos del enmarañado sujeto que parecía querer enrredar al pelirrojo entre sus redes. Físicamente había caído en su juego, pero no psicológicamente, el muchacho de ojos celeste claro tenía sus ojos que volaban de maneras relativamente convulsas, nerviosas, porque este tipo, este tan Jin Onizuka, sabía mucho, DEMASIADO para su gusto. Ni siquiera su enorme capacidad para hacerse el tonto o simplemente evadir el tema pudo hacer acto de presencia, quedándose petrificado y con vértigo -¿Cómo..sabes...? ¿Qué sabes?- su confusión inmensa empezó a escalar en agresividad, dejando entre ver esos colmillos ligeramente alargados que tenía de nacimiento y empezando a fruncir el ceño en una clarísima expresión envuelta en agresividad. Permaneció ligeramente silente mientras prestó atención a todos los detalles sobre el tal Uker Rackham, pero su cabeza ya estaba parcialmente en otro lado. Su cuerpo se crispó, su cuello fue un poco hacia adelante y ambos puños empezaron a apretarse con mucha, mucha fuerza, mostrando ese estado violento e inestable que le provocaba todo lo que había tenido que vivir y lidiar desde hace ya dieciocho años simple y llanamente por ser un bastardo.
—Cuando consigas el Den Den Mushi, te esperaré aquí mismo y te ofreceré lo que necesites para la comunicación. No permitas que sepan que eres un espía, ni que sacas información para nadie. Quiero algo discreto. Por supuesto, por mi parte no daré conocimiento de dónde consigo información. Después de todo, tengo contactos por todas partes y estoy seguro de que eres consciente de ello. Sin embargo, quiero ver si ésta oportunidad que te doy merecerá la pena.
Owen había empezado a dejar de prestar atención.
![[Imagen: vXksvi9.png]](https://i.imgur.com/vXksvi9.png)
-¿Quién putas cojones eres?-
Ese aura alegrón, algo despistado y ligeramente infantil se había empezado a transformar lenta y ligeramente en el instante que se mencionó a la "familia Wickson", apellido que le atormentaba y que, inclusive, le forzaba emocionalmente a teñirse el cabello de aquel rojo carmesí en lugar de su original blanco platinado. Estaba molesto, MUY molesto, porque este sujeto tenía acceso a información que le empezaba a hacer sospechar al pelirrojo de lo peor: Conocía al enemigo final y, tal vez, eran aliados -¡¿EH?! ¡TE PREGUNTÉ ALGO, JODER!- ya esa amabilidad, cordialidad e inteligencia a la hora de negociar se perdió casi en un parpadeo por tocar una fibra tan sensible por el joven debido a que TODO ESTO estaba siendo provocado por ellos, incluso, su mal vivir e ideales extremistas de liberación. Su obsesión con aquella rebelión contra la burguesía oscilaba entre el capricho de un niño que quiere llamar la atención y una venganza incontrolable debido a todo lo que sufrió él y su madre desde que tiene uso de razón. La distancia prudencial que el chico tenía se acortó con mucha velocidad, demostrando lo ágil que resultaba ser y no dudó en encarar directamente al mafioso que le había hecho perder la cordura momentáneamente. El chasquido de aquella chaqueta formal sonó debido al agarre con ambas manos un Owen descontrolado y con los ojos llenos de un odio visceral, casi como si estuviese enfrente del famoso señor Wickson delante. La diferencia de distancia no era demasiada, pero la suficiente para que sea notable y, aún así, el muchacho forcejeó hacia adelante al hombretón para gritarle directamente en la cara -¿¡Qué tienes que ver con ellos!? ¿¡Cómo COJONES sabes que si soy un superviviente, que si Wickson, que si UNA PUTA MIERDA?!- estaba desencajado, su voz incluso se quebraba de la rabia -¿Acaso estás con ellos...? ¿¡EH!? ¿¡ACASO ERES UNA RATA, CERDA, ASQUEROSA, AMIGA DE LOS RATAS QUE ME VOLVIERON LA MIERDA QUE SOY?!- evidentemente el pelirrojo necesitaba un terapeuta, porque parecía estar diciendo cosas que, posiblemente, estuviesen dentro de su cabeza, dormidas en una vida llena de disgustos, amargor y la calle. Mucha calle -Quiero que me digas quién eres y porqué cojones me buscaste.- y, en un arrebato, con su brazo derecho, hizo un empujón hacia adelante que hizo aparecer una de las tantísimas fichas que había ganado entre los dedos índice y pulgar, llevándolo directamente hacia la cicatriz del mafioso hombre con una expresión envuelta en la locura y el arrebato sin tocarle directamente -Y te juro que como no me putas digas cómo es que sabes lo que sabes, te haré esa cicatriz mucho más grande de lo que ya lo es.-.
Cita:La otra que parecía estar cubriendo las monedas y haciendo movimientos con ellas para guardarlas, se detuvo, viéndose un último gesto de muñeca hacia abajo, como si soltase las pocas fichas que atrapaba entre sus dedos a excepción de una.
