13-09-2025, 03:59 PM
Ubbe lo observaba mientras devoraba aquel trozo de carne como si llevase semanas sin comer. El grandullón alzó una ceja, medio divertido, medio incrédulo, viendo cómo se dejaba llevar por el hambre sin importarle nada más. Esa confianza era rara… pero no del todo molesta.
Mientras Sigurd masticaba, Ubbe agarró un pedazo del animal con sus propias manos, sin florituras ni cortes. Lo arrancó de un tirón, con más fuerza que maña, y se lo llevó a la boca. El sabor era duro, la textura correosa, pero eso a él le daba igual. La carne era carne, y el acto de comerla después de cazarla tenía un gusto especial.
—¿Cómo he acabado aquí? —Ubbe escupió un tendón al suelo, y sonrió con esa media mueca suya—. Pues buscando lo mismo que busco en todas partes: algo que me haga más fuerte. He peleado contra piratas, contra ratas con uniforme blanco, contra bichos que te arrancan un brazo de un bocado… pero aquí, aquí me encontré con algo distinto. Un monstruo de verdad. —Se pasó una mano por la nuca, recordando el encontronazo con la bestia que le obligó a huir con el orgullo hecho trizas—. Me dejó claro que todavía me falta un poco más para poder ser más fuerte. -
Ubbe seguía comiendo cómodamente al lado de Sigurd, mientras el animal que habían despedazado se iba desangrando por las aberturas que le había hecho Sigurd con el hacha.
- En resumen, llevo aquí unos días, y créeme, si hubiese más gente lo sabría. Esta isla huele a soledad, y a sangre, de la buena. - El rubiales comentó algo sobre "Buccaneer", y le llamó hermano de otra madre, quizá eran solo modismos del origen del melenas, pero no dejaban de picarle la curiosidad a Ubbe. - Al menos toda la zona que rodea esta playa la estoy visitando cada día, y no hay más que árboles y bestias.
- Oye melenas, eso que me has llamado, ¿Bucanero? ¿Es algo que se dice en tu pueblo o como va?... Porque noto cierto parecido entre nosotros, no sé si lo pillas, pero noto buen rollo, y yo qué sé, siempre he sido diferente a todo el mundo, es la primera vez que veo a un pavo con tanto flow como yo...
Ubbe se quedó pensativo mirando a Sigurd comer, pensaba en su pasado, en la casa donde creció, donde todos sus hermanos y hermanas eran personas completamente normales, o al menos de tamaño normal, siempre había sido un rarito, incluso al principio lo fue para Kal, quien fuera su mentor y amigo durante su niñez. Fue el único que en algún punto le trato con completa normalidad, casi como le trataba Sigurd ahora. Pocas veces había sentido esa afinidad con alguien, sería una pena que en este caso este desconocido tuviera malas pulgas y acabasen dándose de palos. Esperaba que no fuera así, pues sinceramente, estaba bastante cómodo con él.
Antes de que Sigurd pudiera contestar, Ubbe salió de su pensamiento para corresponder a su nuevo compañero de mesa con su misma pregunta - Por cierto, ¿y tú? ¿Qué haces aquí?
Mientras Sigurd masticaba, Ubbe agarró un pedazo del animal con sus propias manos, sin florituras ni cortes. Lo arrancó de un tirón, con más fuerza que maña, y se lo llevó a la boca. El sabor era duro, la textura correosa, pero eso a él le daba igual. La carne era carne, y el acto de comerla después de cazarla tenía un gusto especial.
—¿Cómo he acabado aquí? —Ubbe escupió un tendón al suelo, y sonrió con esa media mueca suya—. Pues buscando lo mismo que busco en todas partes: algo que me haga más fuerte. He peleado contra piratas, contra ratas con uniforme blanco, contra bichos que te arrancan un brazo de un bocado… pero aquí, aquí me encontré con algo distinto. Un monstruo de verdad. —Se pasó una mano por la nuca, recordando el encontronazo con la bestia que le obligó a huir con el orgullo hecho trizas—. Me dejó claro que todavía me falta un poco más para poder ser más fuerte. -
Ubbe seguía comiendo cómodamente al lado de Sigurd, mientras el animal que habían despedazado se iba desangrando por las aberturas que le había hecho Sigurd con el hacha.
- En resumen, llevo aquí unos días, y créeme, si hubiese más gente lo sabría. Esta isla huele a soledad, y a sangre, de la buena. - El rubiales comentó algo sobre "Buccaneer", y le llamó hermano de otra madre, quizá eran solo modismos del origen del melenas, pero no dejaban de picarle la curiosidad a Ubbe. - Al menos toda la zona que rodea esta playa la estoy visitando cada día, y no hay más que árboles y bestias.
- Oye melenas, eso que me has llamado, ¿Bucanero? ¿Es algo que se dice en tu pueblo o como va?... Porque noto cierto parecido entre nosotros, no sé si lo pillas, pero noto buen rollo, y yo qué sé, siempre he sido diferente a todo el mundo, es la primera vez que veo a un pavo con tanto flow como yo...
Ubbe se quedó pensativo mirando a Sigurd comer, pensaba en su pasado, en la casa donde creció, donde todos sus hermanos y hermanas eran personas completamente normales, o al menos de tamaño normal, siempre había sido un rarito, incluso al principio lo fue para Kal, quien fuera su mentor y amigo durante su niñez. Fue el único que en algún punto le trato con completa normalidad, casi como le trataba Sigurd ahora. Pocas veces había sentido esa afinidad con alguien, sería una pena que en este caso este desconocido tuviera malas pulgas y acabasen dándose de palos. Esperaba que no fuera así, pues sinceramente, estaba bastante cómodo con él.
Antes de que Sigurd pudiera contestar, Ubbe salió de su pensamiento para corresponder a su nuevo compañero de mesa con su misma pregunta - Por cierto, ¿y tú? ¿Qué haces aquí?
