13-09-2025, 04:45 PM
(Última modificación: 15-09-2025, 03:46 PM por Onizuka Jin.)
Se le hizo extraño escuchar su propio apellido de los labios del cocinero. De hecho no recordaba ni siquiera que lo hubiera llamado por otro nombre que no fuera “mafioso” o “yakuza”. Aún así, se sentía internamente agradecido, algo que, por supuestísimo, no demostraría ni diría en su condenada vida.
—Debo admitir que tampoco esperaba que el cocinero que tanto querías que buscara era Rackham. — porque sí, también para él era la primera vez que lo nombraba de otro modo que no fuera “cocinero” de sus labios y “cobarde” en su propia mente. Se le hizo extraño escucharlo él mismo también.
La fortuito era que, como bien había esperado, aquel dueño parecía haber caído en sus propias redes solo era que, por motivos obvios, habría que regatear un poco más de lo esperado. Ni siquiera él mismo había tenido ocasión de probar realmente en condiciones un plato del cocinero Uker, solo se basaba en el criterio de Akura y, de no ser por ello, probablemente ni se habría molestado, aunque lo usara ahora como moneda de cambio. Pero así eran los negocios; algo grande a cambio de algo jugoso y, ahora mismo, Uker era lo único que tenía, porque no iba a usar a su hermana ni sus habilidades de pintura por nada en el mundo. Lo que realmente no esperó para nada fue que Uker aceptara aquel destino con tanta facilidad. Parecía ser que, aquel día al menos, estaba siendo cargado de sorpresas.
Lo dejó hacer, al menos parecía seguirle la corriente y, quisieran o no, necesitaban los barriles. No solo por petición de ambas embarcaciones, sino porque su propio orgullo no le iba a permitir regresar con las manos vacías. Lo bueno era que Uker tenía la suficiente confianza para demostrarles en ese mismo instante sus propias capacidades. —Puede fiarse de sus palabras. Si dice que puede hacerlo, es más que capaz.
Una vez les hicieron la señal de seguirlos, él también lo hizo, no sin antes tomar los pinceles que su hermana había vuelto a descuidar y, al igual que su propia hermana, entró con el cigarro entre sus labios como si fuera lo más normal del mundo. En el interior Akura los contempló a todos, arqueando la ceja. Estaba sentada en una de las sillas, con el cigarrillo entre sus labios, algo alejada de la zona de los fogones y los platos, cerca de una pequeña ventanita.
Jin se acercó a ella, sabiendo que con su cigarro no podría acercarse demasiado a la mesa y, con los brazos cruzados y la espalda apoyada en la pared, se limitó a observar tranquilamente la situación. Akura le estiró el cenicero que hasta entonces había reposado sobre su muslo, y aprovechó para dejar caer las cenizas. —Ya sabes que estas cosas se me dan bien. Espero que tengas razón en lo que tanto presumías.
—Ni lo dudes. Uker es el mejor cocinero que ha preparado algo para mí. — Jin no respondió esta vez, se limitó a observar a Uker demostrar sus capacidades, con los ojos afilados fijos en sus movimientos, en lo que fuera a hacer, mientras la camarera se acercaba ahora a ellos.
—¡Por dios! ¿Es que no tenéis vergüenza? ¡Nada de fum-…!
Su voz, pese a la calma, ahora sonaba cargada de una silenciosa amenaza, aquella voz que todos temían, incluso sus hombres más duros, logrando que la mudez diera la bienvenida a la mujer con la que apenas en un inicio había iniciado la conversación para un pequeño ligoteo. Se quedó muda por unos segundos, solo para bajar la mirada y darles la espalda. —S-solo no se aparten de la ventana mientras fuman… — El olor al Pay de cereza comenzó a invadir no solo la cocina, sino también el exterior del mismo. Algunos clientes incluso curioseaban en la barra, atraídos por el mismo sistema olfativo. No era necesario tampoco ser un experto para que Jin supiera que sus manos estaban trabajando de forma excelente. No se había fijado en su forma de cocinar, (tampoco es que estuvieran en el mismo barco ni le interesara), pero estaba claro que su hermana tenía razón; ese hombre era demasiado bueno para desperdiciarlo en un lugar como ese. Tenía talento, desde luego.
El plato se veía increíble al salir del horno, el olor era incluso más aplastante. Jin y Akura, a la vez, apagaron los dos el cigarro en el mismo cenicero, y fue el mismo Jin quien lo dejó a un lado mientras soplaba el humo, acercándose al plato, aunque Akura ya estaba corriendo. El dueño, por su parte, estaba verdaderamente sorprendido por el aspecto y el olor. —Que se vea bien no significa que sea mejor que-…
—¡Quítate! — ni siquiera tuvo el pobre hombre tiempo a reaccionar cuando Akura, con una sola mano, lo tomó del hombro y lo arrancó de la vista del plato, tomando un tenedor. Vio al pobre hombre lanzado contra el suelo, habiendo caído de culo, parpadeando y abriendo sus labios para quejarse, pero una fulminante mirada de la mujer lo dejó completamente mudo.
Se quedó mudo, solo siendo capaz de negar con la cabeza y tragando saliva. Jin, por otro lado, acomodó las manos en los bolsillos, sonriendo con orgullo y un ligero toque divertido. Akura, por supuesto, fue la primera en probarlo y, al hacerlo, su rostro cargado de furia de repente se iluminó de completa y absoluta felicidad. —Hmmmm~… Delicioso, como lo recordaba de ti, Uker. Dios, nunca me canso de tus platos…
Jin, que se había terminado de posicionar tras ella, le retiró con cuidado el tenedor de la mano, escuchando de ella un “¡Oye!”, aunque más suave, y dio una probada él mismo. Su sonrisa y expresión mostraban más que de sobra el orgullo interno que estaba viendo en la mujer, aunque probablemente otros pudieran ver que era el exceso de confianza por los dotes culinarios de Uker. Elevó los ojos, analizando el sabor. Sin duda, era delicioso, más de lo que hubiera probado de otros cocineros de alta calidad. Le devolvió el tenedor a Akura y miró, desde arriba, al hombre que seguía en shock.
—Debo admitir que tampoco esperaba que el cocinero que tanto querías que buscara era Rackham. — porque sí, también para él era la primera vez que lo nombraba de otro modo que no fuera “cocinero” de sus labios y “cobarde” en su propia mente. Se le hizo extraño escucharlo él mismo también.
La fortuito era que, como bien había esperado, aquel dueño parecía haber caído en sus propias redes solo era que, por motivos obvios, habría que regatear un poco más de lo esperado. Ni siquiera él mismo había tenido ocasión de probar realmente en condiciones un plato del cocinero Uker, solo se basaba en el criterio de Akura y, de no ser por ello, probablemente ni se habría molestado, aunque lo usara ahora como moneda de cambio. Pero así eran los negocios; algo grande a cambio de algo jugoso y, ahora mismo, Uker era lo único que tenía, porque no iba a usar a su hermana ni sus habilidades de pintura por nada en el mundo. Lo que realmente no esperó para nada fue que Uker aceptara aquel destino con tanta facilidad. Parecía ser que, aquel día al menos, estaba siendo cargado de sorpresas.
Lo dejó hacer, al menos parecía seguirle la corriente y, quisieran o no, necesitaban los barriles. No solo por petición de ambas embarcaciones, sino porque su propio orgullo no le iba a permitir regresar con las manos vacías. Lo bueno era que Uker tenía la suficiente confianza para demostrarles en ese mismo instante sus propias capacidades. —Puede fiarse de sus palabras. Si dice que puede hacerlo, es más que capaz.
Una vez les hicieron la señal de seguirlos, él también lo hizo, no sin antes tomar los pinceles que su hermana había vuelto a descuidar y, al igual que su propia hermana, entró con el cigarro entre sus labios como si fuera lo más normal del mundo. En el interior Akura los contempló a todos, arqueando la ceja. Estaba sentada en una de las sillas, con el cigarrillo entre sus labios, algo alejada de la zona de los fogones y los platos, cerca de una pequeña ventanita.
![[Imagen: fO9sato.png]](https://i.imgur.com/fO9sato.png)
—Eso fue rápido.
Jin se acercó a ella, sabiendo que con su cigarro no podría acercarse demasiado a la mesa y, con los brazos cruzados y la espalda apoyada en la pared, se limitó a observar tranquilamente la situación. Akura le estiró el cenicero que hasta entonces había reposado sobre su muslo, y aprovechó para dejar caer las cenizas. —Ya sabes que estas cosas se me dan bien. Espero que tengas razón en lo que tanto presumías.
—Ni lo dudes. Uker es el mejor cocinero que ha preparado algo para mí. — Jin no respondió esta vez, se limitó a observar a Uker demostrar sus capacidades, con los ojos afilados fijos en sus movimientos, en lo que fuera a hacer, mientras la camarera se acercaba ahora a ellos.
—¡Por dios! ¿Es que no tenéis vergüenza? ¡Nada de fum-…!
![[Imagen: w2ZIuvb.png]](https://i.imgur.com/w2ZIuvb.png)
—Señorita, le recomiendo seriamente que nos pueda dejar tranquilos. No estamos estorbando en la zona interior de la cocina.
Su voz, pese a la calma, ahora sonaba cargada de una silenciosa amenaza, aquella voz que todos temían, incluso sus hombres más duros, logrando que la mudez diera la bienvenida a la mujer con la que apenas en un inicio había iniciado la conversación para un pequeño ligoteo. Se quedó muda por unos segundos, solo para bajar la mirada y darles la espalda. —S-solo no se aparten de la ventana mientras fuman… — El olor al Pay de cereza comenzó a invadir no solo la cocina, sino también el exterior del mismo. Algunos clientes incluso curioseaban en la barra, atraídos por el mismo sistema olfativo. No era necesario tampoco ser un experto para que Jin supiera que sus manos estaban trabajando de forma excelente. No se había fijado en su forma de cocinar, (tampoco es que estuvieran en el mismo barco ni le interesara), pero estaba claro que su hermana tenía razón; ese hombre era demasiado bueno para desperdiciarlo en un lugar como ese. Tenía talento, desde luego.
![[Imagen: Ht5SFRS.jpg]](https://i.imgur.com/Ht5SFRS.jpg)
El plato se veía increíble al salir del horno, el olor era incluso más aplastante. Jin y Akura, a la vez, apagaron los dos el cigarro en el mismo cenicero, y fue el mismo Jin quien lo dejó a un lado mientras soplaba el humo, acercándose al plato, aunque Akura ya estaba corriendo. El dueño, por su parte, estaba verdaderamente sorprendido por el aspecto y el olor. —Que se vea bien no significa que sea mejor que-…
—¡Quítate! — ni siquiera tuvo el pobre hombre tiempo a reaccionar cuando Akura, con una sola mano, lo tomó del hombro y lo arrancó de la vista del plato, tomando un tenedor. Vio al pobre hombre lanzado contra el suelo, habiendo caído de culo, parpadeando y abriendo sus labios para quejarse, pero una fulminante mirada de la mujer lo dejó completamente mudo.
![[Imagen: 34mVwcn.png]](https://i.imgur.com/34mVwcn.png)
—Yo pruebo primero. ¿Tienes algo que decir?
Se quedó mudo, solo siendo capaz de negar con la cabeza y tragando saliva. Jin, por otro lado, acomodó las manos en los bolsillos, sonriendo con orgullo y un ligero toque divertido. Akura, por supuesto, fue la primera en probarlo y, al hacerlo, su rostro cargado de furia de repente se iluminó de completa y absoluta felicidad. —Hmmmm~… Delicioso, como lo recordaba de ti, Uker. Dios, nunca me canso de tus platos…
![[Imagen: 0VQZuho.jpg]](https://i.imgur.com/0VQZuho.jpg)
—Tan impaciente como siempre...
Jin, que se había terminado de posicionar tras ella, le retiró con cuidado el tenedor de la mano, escuchando de ella un “¡Oye!”, aunque más suave, y dio una probada él mismo. Su sonrisa y expresión mostraban más que de sobra el orgullo interno que estaba viendo en la mujer, aunque probablemente otros pudieran ver que era el exceso de confianza por los dotes culinarios de Uker. Elevó los ojos, analizando el sabor. Sin duda, era delicioso, más de lo que hubiera probado de otros cocineros de alta calidad. Le devolvió el tenedor a Akura y miró, desde arriba, al hombre que seguía en shock.
![[Imagen: mH5siagl.png]](https://i.imgur.com/mH5siagl.png)
—Le recomiendo seriamente probarlo por usted mismo. Estoy seguro de que el cocinero que le he ofrecido sobrepasará por completo sus expectativas.
Karma
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
