13-09-2025, 08:01 PM
- Te dejaré comerme tanto como quieras, hermosa -. Se sentía genial, mejor que nunca en su vida. La sensación que provocaba su unión era suficiente para volverlo loco, y ella no hacía más que atraerlo más y más hacia ella. Sus palabras, sus pedidos, deseaba concederle cada cosa que ella quisiera esta noche, así como deseaba dejarse llevar y cumplir sus fantasías con la mujer. - Dios… se siente tan… -. Le costaba expresar lo que sentía, tal vez porque era complicado poner en palabras esas sensaciones, o tal vez porque con cada movimiento de sus caderas la mente se le iba a blanco.
No quería pensar junto con ella, no quería analizar , quería continuar con ese juego perverso. ¿Cuánto de sí daría por seguir escuchando sus gemidos durante el resto de la noche? Podía oírla mientras besaba su cuello, como ella no se guardaba su voz. Una mordida alcanzó su cuello, continuó sabiendo que no sería más que una marca superficial. No temía a lo que los demás pensaran de ellos dos, no temía a que se dieran cuenta de lo que hacían, simplemente era algo natural en la vida. - ¿Acaso esperabas esto? -. Una duda genuina, en verdad se preguntaba si ella lo había querido de esa manera desde que se vieron.
Las piernas ajenas se cerraron a su espalda, obligándolo a quedarse junto a ella. No iba a separarse de igual manera, no deseaba despegarse de la mujer, de su calor, de su pasión. Notó como su intimidad era atrapada aún más dentro de ella, como sus manos recorrían su espalda mientras era embestida por él. Las manos del muchacho tomaron la cintura ajena, presionándola aún más contra él, buscando llegar más profundo en ella. - Si me aprietas así, no podré… -. No pudo terminar de hablar antes de ser atrapado por la lengua ajena. Sus salivas mezcladas, sus lenguas bailando, la suavidad de los labios ajenos, que tanto contrastaban con la pasión con la que parecía querer devorarlo.
Fue en ese momento que se vio apartado. Las piernas y brazos que antes lo abrazaban ahora lo alejaban, y él no sabía el porqué. - Lo siento, yo… ¿hice algo… ? -. Tampoco lo dejó terminar esa frase, pues volvió a ver su pene atrapado por las manos ajenas. ¿De dónde sacaba tanta energía? Él apenas podía resistir a lo que ella le hacía ahora, tuvo que calmar su mente y respirar profundo para que el momento no termine ahí. Su mano fue a la cara de la mujer, acariciando su mejilla con suavidad mientras ella jugaba con su miembro. - Me volverás loco -. Lo dijo con una sonrisa en su rostro, mientras que la lengua ajena estimulaba su glande.
No tardó en recibir ese cariño en sus abdominales también, pero ella volvió a separarse antes de subir más por su cuerpo. La posición en la que ahora se le presentaba era suficiente para que su miembro comenzara a palpitar de la excitación. - Está bien, preciosa, pero… -. Se acercó a ella, dejó que su pene se deslizara entre las nalgas de la mujer algunas veces. - Debo advertirte que… si entro en ti de nuevo… -. Movió su cuerpo para acercar su rostro al de ella, hablándole en susurros directamente a su oído. - No voy a poder contenerme -. Tras esas palabras, dejó que su miembro volviera a penetrar a la mujer.
Su cuerpo volvió a erigirse, separándose del de ella, y sus caderas volvieron a moverse. Ya no quería contenerse, ya no quería limitarse. Sus manos agarraron con fuerza las caderas de la muchacha, atrayéndola una y otra vez hacia él. Usó aún más fuerza que antes, incluso una de sus manos apretó sin cuidado una de las nalgas frente a él, moviéndola hacia un lado y dejándole ver el otro agujero de la mujer. De un momento a otro, esa misma mano se alzó, sólo para volver al cuerpo ajeno con fuerza, dándole una nalgada. Lo repetiría si es que a la muchacha no le disgustaba, pero ocupó su mano libre para tomar el cabello verde de la guitarrista. La coleta que usaba le hacía mucho más fácil sostenerla cerca de él, atrayendo su cabeza hacia atrás. - Definitivamente, quiero usarte durante toda la noche -.
No sabía porque hablaba así, tal vez fue por la excitación que sentía. Sus movimientos se volvieron aún más violentos y rápidos, su agarre se tensó aún más en el cabello verde, y su respiración comenzó a incrementar en ritmo. Su mente ya no pensaba en la mala idea que era lo que estaba a punto de suceder, simplemente se dejó llevar y terminó por dejar salir su semen en el interior de la mujer.
Se quedó un momento en su interior, soltando todo lo que tenía acumulado. En cuanto pudo recuperar el aliento, se separó de ella, dejando que de su miembro y de la entrepierna ajena goteara esa mezcla que sus fluidos habían formado. Se movió y se sentó junto a la mujer, en la cama, mirándola con una sonrisa y ojos brillantes. - Eso fue… genial… -. Su respiración aún no volvía a la normalidad, sus suspiros cortaban sus palabras. - Dime… ¿quieres seguir? Puedo acompañarte toda la noche si quieres… o intentarlo -. Viendo su desempeño, necesitaría mucha más energía para volver a aguantar algo así.
No quería pensar junto con ella, no quería analizar , quería continuar con ese juego perverso. ¿Cuánto de sí daría por seguir escuchando sus gemidos durante el resto de la noche? Podía oírla mientras besaba su cuello, como ella no se guardaba su voz. Una mordida alcanzó su cuello, continuó sabiendo que no sería más que una marca superficial. No temía a lo que los demás pensaran de ellos dos, no temía a que se dieran cuenta de lo que hacían, simplemente era algo natural en la vida. - ¿Acaso esperabas esto? -. Una duda genuina, en verdad se preguntaba si ella lo había querido de esa manera desde que se vieron.
Las piernas ajenas se cerraron a su espalda, obligándolo a quedarse junto a ella. No iba a separarse de igual manera, no deseaba despegarse de la mujer, de su calor, de su pasión. Notó como su intimidad era atrapada aún más dentro de ella, como sus manos recorrían su espalda mientras era embestida por él. Las manos del muchacho tomaron la cintura ajena, presionándola aún más contra él, buscando llegar más profundo en ella. - Si me aprietas así, no podré… -. No pudo terminar de hablar antes de ser atrapado por la lengua ajena. Sus salivas mezcladas, sus lenguas bailando, la suavidad de los labios ajenos, que tanto contrastaban con la pasión con la que parecía querer devorarlo.
Fue en ese momento que se vio apartado. Las piernas y brazos que antes lo abrazaban ahora lo alejaban, y él no sabía el porqué. - Lo siento, yo… ¿hice algo… ? -. Tampoco lo dejó terminar esa frase, pues volvió a ver su pene atrapado por las manos ajenas. ¿De dónde sacaba tanta energía? Él apenas podía resistir a lo que ella le hacía ahora, tuvo que calmar su mente y respirar profundo para que el momento no termine ahí. Su mano fue a la cara de la mujer, acariciando su mejilla con suavidad mientras ella jugaba con su miembro. - Me volverás loco -. Lo dijo con una sonrisa en su rostro, mientras que la lengua ajena estimulaba su glande.
No tardó en recibir ese cariño en sus abdominales también, pero ella volvió a separarse antes de subir más por su cuerpo. La posición en la que ahora se le presentaba era suficiente para que su miembro comenzara a palpitar de la excitación. - Está bien, preciosa, pero… -. Se acercó a ella, dejó que su pene se deslizara entre las nalgas de la mujer algunas veces. - Debo advertirte que… si entro en ti de nuevo… -. Movió su cuerpo para acercar su rostro al de ella, hablándole en susurros directamente a su oído. - No voy a poder contenerme -. Tras esas palabras, dejó que su miembro volviera a penetrar a la mujer.
Su cuerpo volvió a erigirse, separándose del de ella, y sus caderas volvieron a moverse. Ya no quería contenerse, ya no quería limitarse. Sus manos agarraron con fuerza las caderas de la muchacha, atrayéndola una y otra vez hacia él. Usó aún más fuerza que antes, incluso una de sus manos apretó sin cuidado una de las nalgas frente a él, moviéndola hacia un lado y dejándole ver el otro agujero de la mujer. De un momento a otro, esa misma mano se alzó, sólo para volver al cuerpo ajeno con fuerza, dándole una nalgada. Lo repetiría si es que a la muchacha no le disgustaba, pero ocupó su mano libre para tomar el cabello verde de la guitarrista. La coleta que usaba le hacía mucho más fácil sostenerla cerca de él, atrayendo su cabeza hacia atrás. - Definitivamente, quiero usarte durante toda la noche -.
No sabía porque hablaba así, tal vez fue por la excitación que sentía. Sus movimientos se volvieron aún más violentos y rápidos, su agarre se tensó aún más en el cabello verde, y su respiración comenzó a incrementar en ritmo. Su mente ya no pensaba en la mala idea que era lo que estaba a punto de suceder, simplemente se dejó llevar y terminó por dejar salir su semen en el interior de la mujer.
Se quedó un momento en su interior, soltando todo lo que tenía acumulado. En cuanto pudo recuperar el aliento, se separó de ella, dejando que de su miembro y de la entrepierna ajena goteara esa mezcla que sus fluidos habían formado. Se movió y se sentó junto a la mujer, en la cama, mirándola con una sonrisa y ojos brillantes. - Eso fue… genial… -. Su respiración aún no volvía a la normalidad, sus suspiros cortaban sus palabras. - Dime… ¿quieres seguir? Puedo acompañarte toda la noche si quieres… o intentarlo -. Viendo su desempeño, necesitaría mucha más energía para volver a aguantar algo así.
