Juegos Peligrosos [Aventura T2, Presente Absoluto]
#1
Día 58, Verano
04:30


El hombre de la mirada de hielo estaba sentado en una fría silla de madera metal atornillada al suelo, en medio de una sala mal iluminada. Los tubos fluorescentes del techo chisporroteaban, bañando las paredes en un blanco enfermizo. 

Estaba en una sala de unos cinco metros por lado, en el corazón de un complejo laberinto de túneles y salas destinadas a actividades poco éticas y menos legales todavía. Aunque habían visto un pequeño plano desfasado, no era capaz de ubicarse exactamente en la marabunta de caminos y cruces que el complejo de cientos de metros tenía.

El aire olía a humedad, sudor y óxido. Sus muñecas estaban atadas con cuerdas gruesas, y una línea de sangre le recorría la frente, alimentada por un golpe reciente que reavivó la vieja cicatriz en su rostro. 

A su alrededor, tres figuras lo rodeaban. Uno era un hombre grande de aspecto rudo y fuerte, con los nudillos enrojecidos. El otro, de menor estatura pero mirada peligrosa, jugaba con un bate manchado de herrumbre, mientras se reía aparentemente sorprendido por la capacidad de Jin para resistir. 

A cierta distancia, la tercera figura observaba desde las sombras en silencio, apenas iluminada por la tenue luz roja del cigarro que estaba fumando con paciencia, y que dibujaba la sonrisa en sus labios mientras observaba el espectáculo.

Cada golpe que recibía resonaba en el eco de la sala, pero Jin mantenía el porte y la sonrisa, manteniendo la espalda recta, los labios sellados, y aquellos ojos azules fijos como cuchillas sobre sus captores. El silencio del hombre era más amenazante que cualquier palabra, y tras tantas horas de interrogatorio, ya parecía haber dicho todo lo que iba a decir. Nada.

La figura del fondo se levantó, estirándose con naturalidad, crujiendo su cuello después de muchas horas en una mala postura, casi como un mal chiste en comparación a lo que había sufrido Jin.

-Suficiente. -Dijo con su voz suave pero firme, y los otros dos hombres no se atrevieron a contrariarla, dejando al instante sus quehaceres. Con un simple gesto, ambos se separaron del cautivo, permitiendo que ella se acercara a hablar con él. 

Le tomó de la mandíbula con la mano, meneando su cabeza de un costado al otro, casi analizándolo. 

-Qué desperdicio. -Comentó con una sonrisa pícara, mientras echaba el humo del cigarro de su última calada en el rostro del joven. -No me gusta maltratar una cara bonita. -Añadió, sin dejar de mirar a los ojos a Jin, antes de sacar lentamente la espada que colgaba siempre de su espalda y acercar con cuidado el filo hacia la tez del hombre, abriendo un pequeño corte a pesar de apenas haber rozado su piel, dando buena cuenta de lo afilada que era su arma. -Pero creo que haré una excepción. 

[Imagen: ae214708cb7c646247e547217a415227.jpg]

Aquella mujer era Hana, la cabecilla de aquel grupo, una jefa mafiosa local que también era conocida como "Tsubaki" ("Camelia"). Se rumoreaba que había conseguido el favor de alguien importante del bajo mundo y se había establecido en aquella isla para expandir sus actividades, aunque no se sabía mucho sobre ella. 

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Mientras tanto, Owen se encontraba fuera del complejo, escondido en un conjunto de contenedores apilados cerca del puerto. Sus pulmones ardían por la carrera, y sus manos aún temblaban después de aquella salida apresurada. Sabía que había logrado salvarse, pero también sabía algo más. Jin no saldría por su cuenta si no lo ayudaba.

El joven podía ver desde su escondite cómo los hombres armados patrullaban los alrededores, con linternas y Den Den Mushis gritando órdenes enfadadas, así como amenazas para aquellos que fracasaran. La base estaba en alerta después de haberlos encontrado. Owen no podía simplemente entrar de nuevo sin un plan. Pero tampoco podía dejar atrás al hombre que, de todas las personas que había conocido, nunca parecía necesitar de nadie, y aún así ahora le necesitaba. Sólo podía maldecir, recordando cómo habían llegado a esa situación.


Flashback
Día 57, Verano
22:00


La noche en la Isla del Kárate era húmeda, con el aire cargado del olor a tierra mojada y el constante zumbido de los insectos locales. Jin y Owen habían entrado por la parte trasera de un almacén que, desde fuera, parecía uno más de los tantos depósitos portuarios. Sin embargo, los rumores eran claros, ese edificio servía de fachada para la base de operaciones de una red de traficantes locales. El encargo de Jin y su compañero era simple en palabras, complejo en ejecución. Averiguar qué escondían y, de ser posible, apropiarse de ello.

Al principio todo salió según lo planeado. Pero todo se había torcido, como todo se tuerce siempre. Casualidades convenientes que se sucedían una tras otra. Un guardia regresó antes de lo esperado. Un ruido metálico que Owen no pudo sofocar a tiempo. Una sombra que se proyectó más de lo debido. Daba igual que fue, solo sabían que por culpa de ello, el delicado equilibrio de su infiltración se rompió.

En cuestión de minutos, un grupo de hombres armados y tatuados irrumpió en el pasillo estrecho. Jin intentó contenerlos con la misma frialdad con la que siempre afrontaba las crisis, pero eran demasiados, y no estaban para juegos. Owen, improvisando como pudo, logró abrir una ruta de escape. Jin, en cambio, fue rodeado y capturado, y ahora sabía que su destino estaba en manos de su compañero.


Presente
Día 54, Verano
04:45

De aquello habían pasado ya varias horas. ¿Seguía siquiera Jin vivo? ¿Valía la pena regresar ahora? ¿La misión aún podía llevarse acabo? A todas aquellas preguntas, solo existía una respuesta. Y eran ellos quienes debían descubrirla.

Off


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Juegos Peligrosos [Aventura T2, Presente Absoluto] - por Krysser - 13-09-2025, 08:52 PM

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