13-09-2025, 09:28 PM
Genial, ya empezamos el día con malas noticias. Entre tanto ajetreo que tuvo en el bar y luego de eso, le han robado varias de sus pertenencias del maletín más pequeño que lleva. Recordemos que tiende a traer dos, siendo el segundo uno más grande en donde esconde un arma. Ese, al ser más pesado y mucho más visible, es casi imposible de sustraer en secreto. Lo principal que le robaron son artefactos de comunicación y dinero, lo que cual es terrible. ¿Cómo abordará un barco ahora que lo lleve a casa? Se niega a ir a pedirle prestado a los clientes que atendió, es demasiado orgulloso para eso.
Lo mejor sería buscar un sitio en el cual presentar sus servicios como médico y así conseguir algo de dinero. No le gusta trabajar de manera informal, pero no le queda de otra. Si encuentra otra forma de conseguir recursos o transporte, puede barajarlo. Lo principal es irse de este lugar, rápido. ¿Por qué? Porque durante toda la noche, las palabras de ese hombre resonaron en su cabeza. Ni durmió de lo mucho que le costó sacárselo de la cabeza.
¿Volverse pirata? La verdad es que viajar por los mares es algo que le atrae, sobre todo porque le permitiría acercarse, tarde o temprano, a los tipos del gobierno que mandaron a matar a sus padres. También está intrínseco en él un deseo de ser libre por los cielos, sobre todo al haberse acostumbrado a una vida encerrado en casa. Sus padres, debido a su mala salud, lo sobreprotegieron mucho, pero siempre le dijeron que, si algún día mejoraba, debía salir y conocer todo lo que se le ha negado.
No ha mejorado mucho, pero es médico, puede tratarse a sí mismo.
Entonces, si le interesa, ¿por qué se negó tan tajantemente? Es su capacidad como médico lo que atrae y se ve como atracción, utilidad para el grupo. Y es un buen análisis, pero aquí es donde entra la falta de confianza que tiene en sí mismo. ¿Y si les falla? ¿Y si muere algún compañero en sus manos? ¿Y si no es tan fuerte como para defenderse y se ven obligados a poner el pecho por él? Ante los ojos del resto, Kiyoshi se ve serio, estoico, determinado, pero desde la ida de sus padres a la otra vida, la inseguridad es un mal que lo atormenta cada día.
— Como sea, es tonto que me preocupe tanto si ya dije que no. — Un intento desesperado de vaciar su mente, pero falla.
Sigue vistiendo traje formal, conseguir ropa más cómoda también puede ser buena idea, pero volvemos al mismo asunto del dinero. Lo principal, eso sí, es buscar una forma de obtener alojamiento y dinero para el siguiente barco que lo pueda sacar de aquí.
Los pasos lo traen a un dojo, por algo es la Isla Karate. No es el sitio favorito para él, pues no se caracteriza por poseer una fortaleza física privilegiada. — Oye, tonto, ¿no buscan a alguien para que limpie? — Quizás a cualquier otro médico le daría vergüenza desempeñarse como agente de aseo, pero Kiyoshi no es de esos, sino que todo lo contrario.
Sus palabras son dirigidas a un tipo que esta fuera del lugar regando unas plantas. Se queda mirando al recién llegado unos segundos y, sin decir nada, sale corriendo. Poco tiempo después, regresa y trae consigo un traje propio de los integrantes del dojo. Recién ahora es que abre la boca. — ¡Atención, todos! ¡Ha llegado un retador! ¡Que venga alguien a enfrentarlo!
¿Aló? Kiyoshi no entiende nada, pero ya tiene el traje en sus manos mientras es empujado hacia el interior del recinto. — ¿Eres tonto? Yo no vine a pelear. — Pero ya está dentro… Dios, ¿en qué problema se está metiendo?
Lo mejor sería buscar un sitio en el cual presentar sus servicios como médico y así conseguir algo de dinero. No le gusta trabajar de manera informal, pero no le queda de otra. Si encuentra otra forma de conseguir recursos o transporte, puede barajarlo. Lo principal es irse de este lugar, rápido. ¿Por qué? Porque durante toda la noche, las palabras de ese hombre resonaron en su cabeza. Ni durmió de lo mucho que le costó sacárselo de la cabeza.
¿Volverse pirata? La verdad es que viajar por los mares es algo que le atrae, sobre todo porque le permitiría acercarse, tarde o temprano, a los tipos del gobierno que mandaron a matar a sus padres. También está intrínseco en él un deseo de ser libre por los cielos, sobre todo al haberse acostumbrado a una vida encerrado en casa. Sus padres, debido a su mala salud, lo sobreprotegieron mucho, pero siempre le dijeron que, si algún día mejoraba, debía salir y conocer todo lo que se le ha negado.
No ha mejorado mucho, pero es médico, puede tratarse a sí mismo.
Entonces, si le interesa, ¿por qué se negó tan tajantemente? Es su capacidad como médico lo que atrae y se ve como atracción, utilidad para el grupo. Y es un buen análisis, pero aquí es donde entra la falta de confianza que tiene en sí mismo. ¿Y si les falla? ¿Y si muere algún compañero en sus manos? ¿Y si no es tan fuerte como para defenderse y se ven obligados a poner el pecho por él? Ante los ojos del resto, Kiyoshi se ve serio, estoico, determinado, pero desde la ida de sus padres a la otra vida, la inseguridad es un mal que lo atormenta cada día.
— Como sea, es tonto que me preocupe tanto si ya dije que no. — Un intento desesperado de vaciar su mente, pero falla.
Sigue vistiendo traje formal, conseguir ropa más cómoda también puede ser buena idea, pero volvemos al mismo asunto del dinero. Lo principal, eso sí, es buscar una forma de obtener alojamiento y dinero para el siguiente barco que lo pueda sacar de aquí.
Los pasos lo traen a un dojo, por algo es la Isla Karate. No es el sitio favorito para él, pues no se caracteriza por poseer una fortaleza física privilegiada. — Oye, tonto, ¿no buscan a alguien para que limpie? — Quizás a cualquier otro médico le daría vergüenza desempeñarse como agente de aseo, pero Kiyoshi no es de esos, sino que todo lo contrario.
Sus palabras son dirigidas a un tipo que esta fuera del lugar regando unas plantas. Se queda mirando al recién llegado unos segundos y, sin decir nada, sale corriendo. Poco tiempo después, regresa y trae consigo un traje propio de los integrantes del dojo. Recién ahora es que abre la boca. — ¡Atención, todos! ¡Ha llegado un retador! ¡Que venga alguien a enfrentarlo!
¿Aló? Kiyoshi no entiende nada, pero ya tiene el traje en sus manos mientras es empujado hacia el interior del recinto. — ¿Eres tonto? Yo no vine a pelear. — Pero ya está dentro… Dios, ¿en qué problema se está metiendo?
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
Hablo | Pienso
