Juegos Peligrosos [Aventura T2, Presente Absoluto]
#2
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-Parece que en mi puñetera vida voy a tener un día normal.-
El picor en los pulmones del joven pelirrojo era, por sobre todas las cosas, lo que más le molestaba mientras intentaba mantener la compostura en una situación que, a todas luces, le había dejado lo suficientemente tembloroso en sus manos por culpa del enorme subidón de adrenalina y tensión vividos en aquella madrugada en Isla del Karate. Se suponía que la operación era igual de sencilla que aquella que había organizado con Jin en el pasado pero que todavía no se había puesto en marcha: Entrar, robar y salir. Lo había hecho tantas veces (Algunas fracasadas, por supuesto) pero esa moralidad...esa maldita moralidad que le permitiría que aquel mafioso termine en manos de otros y poder liberarse de sus ataduras...le carcomía por dentro. Por más malandro que Owen pudiese ser siempre mantenía ese código que oscilaba entre lo heroico y lo estúpido, incluso, ya había ocurrido una situación relativamente parecida con Jensen Valentine, tirador, que decidió deliberadamente volarle la cabeza a un Marine -Me cago en mi puta moralidad sucia y asquerosa. Debería ser más rata.- y sí, el muchacho siempre pensaba en exactamente la misma frase que, de la misma manera, contradecía constantemente. La frustración se volvió tal que mientras su pecho se inflaba y desinflaba sin piedad debido a la agitación, llevó ambas manos hacia el rostro para frotárselo con virulencia, como quien intenta despertarse de esas famosas siestas de tres horas.

Escondido detrás de la entrada de aquel puerto evidentemente falso, Owen no dudó ni un solo segundo en mover su cuello de izquierda a derecha mientras apretaba el rostro, preparándose para utilizar todo lo que había aprendido durante décadas en la Isla Tamanegi (Su hogar) hasta hoy. Miró hacia abajo, viendo como su propia sombra era amplia pero una pequeña tonalidad anaranjada y azul empezaba a inundar el lugar, señalando que era posiblemente inicios de la madrugada muy temprana -Si espero lo suficiente...podría hacer que- mientras decía estas palabras, revisó el bolsillo derecho de su pantalón y sacó uno de sus dos Den Den Mushis: El oscuro. Este tenía unos diez centímetros de diámetro, el tamaño de una pelota que había perfectamente en la palma de la mano -las sombras me oculten, pero seguro la cosa se pondrá muy peluda si dejamos que se dilate más.- este, a diferencia de los normales, tenía una particularidad: Era capaz de poder interceptar comunicaciones más que comunicarse directamente. Sabía que no solamente no podía perder el tiempo, sino, que tampoco podía dejarse capturar por absolutamente nada del mundo; Tenía que saber mínimamente la ubicación precisa de Jin Onizuka.

Tenía que entrar en acción YA, demoró dos segundos para observar muy rápidamente su entorno y, en el instante donde la intensa luz de una linterna hizo acto de presencia, volvió a resguardarse. Sabía que había gente en el muelle pero todavía resultaba sumamente complicado detectar cuántos, pero si notó cómo había una elevación muy notable en el escaparate de muelle que la banda mafiosa tenía. Yendo agachado y bordeando la pared, Owen decidió aproximarse ágilmente hasta justo debajo de aquel lugar de madera para poder utilizar su dote máximo: El oído -Diez...¿Doce? Más de diez tienen que ser.- Tap-tap, tap-tap-tap, tap-tap, las pisadas eran sumamente irregulares, era bastante difícil identificar exactamente cuántas personas podría haber justo por encima de él, pero una cosa era absolutamente cierta: Más de una decena de individuos debían estar patrullando aquella zona, al menos, por la cantidad tan seguida de pisotones que podían escucharse.

Desde su posición, girándose ciento ochenta grados, podía observar con una ligera diagonal una entrada que resultaba ser relativamente estrecha -Coño. Está bien sellada ésta mierda.- solía hablar en voz alta, pero sabía que tenía que mantener aquellos pensamientos bien adentro de él y más sabiendo lo alerta que los sujetos habían quedado. Aún en su mano derecha permanecía el Den Den negro, el cual, ahora sí, Owen activó abriendo de su tapa y, sintiendo cómo unas de las pisadas se estaba alejando más a su derecha lo lanzó hacia arriba y, exactamente al mismo tiempo, salir totalmente disparado hacia la pared de la estrecha entrada, pegándose a la misma con su espalda y manteniendo toda su atención enfocada a cualquier cosa que pudiese salir de la misma. No sabía si su plan iba a ser efectivo, pero el objetivo era relativamente sencillo: Los Den Den Mushis, por su naturaleza, transmiten las señales sonoras por su boca, emitiéndolas en voz alta para que todos puedan escucharla. El ajetreo de los transmisores debería llamar la atención de aquellos que se encontraban en el muelle, distrayéndolos debido a que aquel caracol negro atraparía todas las señales y comunicaciones, generando una reproducción repentina y constante de todas las voces activas. Si alguien dentro del recinto escuchaba el ajetreo o se veía atraído por el posible lío en el sector del muelle, Owen podría interceptarlo y, rápidamente, inhabilitarlo para ingresar sin que nadie pudiese enterarse.

En un movimiento tan ágil como preciso, Owen no demoró en guardar la daga en su porta-dagas trasero y lo metió hacia la muñeca, escondiéndola dentro de la manga de su brazo izquierdo, había que prepararse.

Sabía que podía salir mal, SIEMPRE las cosas pueden salir mal, pero mejor que entrar directamente con una patada, ¿No?

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-A veces me gustaría entrar como un simio disparando con un revólver, quién me manda a ser tan rebuscado.-

RESUMEN


KARMAS POSITIVOS / ACTIVADOS (En negrita):


KARMAS NEGATIVOS:


OBJETOS DE OWEN:


OFF


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RE: Juegos Peligrosos [Aventura T2, Presente Absoluto] - por Owen Yang - 14-09-2025, 12:46 AM

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