Una historia que nadie buscó :: Privado :: Pasado
#10
Era de esperar que esto iba a tener que acabar con los puños, dada su superioridad numérica y que iban armadas, estaba mas que claro que no iban a ceder a mis peticiones sin luchar. No es que me gustase pelear, de hecho no era un guerrero experto en la técnica, a decir verdad, mis victorias en combate fue por mis capacidades físicas, no porque supiera pelear, pero que no me gustara pelear, no significa que no fuera a darle una paliza a estas féminas con tal de rescatar a aquella chica que aún yacía en el suelo. 

Las tres me rodearon en un triángulo, una sacó un cuchillo, quedando frente a mi, otra alzaría sus puños por mi espalda; y la tercera, capitana de la tripulación, amenazaba mi costado con una espada. Miré a todas de reojo dejando que me rodearan, iban a darme la facilidad venir ellas a recibir, que amables por su parte. La primera fue la mujer armada con navaja, apuntaba a mi costado, pero era muy lenta, tremendamente lenta y su postura era peor que la mía, si es que eso podía ser, claro. Al ver el percal decidí lo más sencillo, simplemente le di una patada en los genitales cuando estuvo lo bastante cerca, por suerte ser las alto que ellas tenía sus ventajas, mi pierna era bastante mas larga que su brazo. No es que fuese con toda mi fuerza, pero tampoco me quede corto, ella no pudo hacer otra cosa mas que caer al suelo mientras se llevaba las manos a la entrepierna y le salía espuma por la boca "Una menos" Pensé mientras giraba mi cuerpo para poder ver a las dos asaltantes que quedaban.

La segunda, sorprendida por lo fácil que fue tumbar a su compañera, vino a por mi algo mas precavida, sin embargo, eso no le auguró un mejor futuro. Cuando estuvimos al alcance de sus golpes, le lanzó uno, descuidando su postura, la verdad es que parecía un puñetazo digno de un novato. Yo paré su puño con mi mano desnuda y cerré los dedos, apresando su mano y tirando de ella hacia mi para darle un cabezazo en la nariz con bastante mas potencia que la patada anterior. Pude escuchar el crujido de su nariz y posiblemente también el crack de su cráneo, porque cayó redonda de un solo cabezazo. 

Volví a girarme y observé de frente a la tercera, se notaba el miedo en su mirada ahora que los números no le acompañaban. -Sois unas estúpidas y unas inútiles.- Dijo a gritos desesperados mientras comenzaba a dar pasos hacia atrás, de repente su espada no le inspiraba tanta confianza como antes. Yo comencé a caminar hacia ella con un paso tranquilo.-Yo te avisé...- Dije mientras veía que intentó huir hasta llegar a la pared del callejón, ya no le quedaba a donde ir. Era como un animalito  acorralado, y como todo animal acorralado hizo lo único que podía, atacar. 

De manera torpe y algo descoordinada se lanzó contra mi par intentar asestar una estocada, pero pude verlo venir por suerte y lo esquivé echándome a un lado, poniéndole la zancadilla para que cayera al cielo ridículamente. - Aghh, eres un tramposo, todos los hombres sois iguales.- Debió tener la idea de que sus palabras hirientes podían ser suficiente  para no recibir su merecido. Intentó arrastrarse para huir, pero le pisé una pierna para que no pudiera escapar de la situación y después me senté sobre su espalda. -AAhhh me haces daño imbécil.- Sus quejas me dieron absolutamente igual.

Sonreí y recuperé mi tono calmado y amable. -Voy a ser lo más claro posible. Si vuelvo a enterarme que molestáis a esta chica, volveré a por ti. No importa donde estés, no importa cuantas piratuchas juntes, no importa que intentes esconderte. Te encontraré y romperé todos y cada uno de tus huesos.- Terminé mi discurso golpeándole en la cabeza con mi puño, dejándola KO de una sola sacudida. -Bueno, pues ya esta.-

Al acabar aquel debacle miré a la mujer radiante como el sol y corrí hacia ella para recogerla y llevarla en mis brazos. Su estado era bastante grave, pero con cuidados y descanso llegaría a recuperarse, el problema es que no podría descansar conmigo. Odiaba que esto pasase, yo no tenía hogar y quedarse en la calle podría ser peor para su estado de salud, enfermaría seguramente, las heridas se infectarían y, por si fuera poco, yo no tenía conocimientos médicos. La muchacha parecía estar mas en el otro barrio que en este, debía ser rápido en mi actuar. -Tranquila, pequeña, ya te tengo, te llevaré donde puedan atender tus heridas.- No me gustaba abusar de la hospitalidad de la gente, pero, me gustase o no, conocía a una persona cerca de allí que podía tener unos aposentos cómodos para que la mujer de celeste pelo descansase. -Debo ir donde Jin vive.-


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RE: Una historia que nadie buscó :: Privado :: Pasado - por Han - 14-09-2025, 01:07 AM

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