[Aventura T3][Presente absoluto] El final de un comienzo apoteósico
#14
El ambiente ya estaba cargado de tensión, mas no fue solo la malvada banda de gigantes la que había estado molestando. Un poco más apartados del centro, más cerca de la barra, también había bullicio, un bullicio que tampoco invitaba a la gente a bailar en la pista. Pronto todo quedó en silencio, y tan solo estábamos cinco personas en pie, lo cual era bastante poco teniendo en cuenta el lugar en el que estábamos. Éramos el salvador, Rosse, yo y dos más desconocidos. 

Pronto el marine apareció y el aura de la sala se tensionó más. Con DaSilva (maleducado, no se había presentado) plantado en el centro como si fuese dueño del lugar, dos sombras menores a su lado que intentaban parecer fieras aparecieron. Típico de la Marina: no preguntar. Y yo no era tan ingenua: no era buena idea quedarme a la vista. Casi como si fuera mi casa, volví al hombro de Rosse, escondiéndome recelosa tras su cuello y sus cabellos, sin pedir perdón ni permiso— Mantén la vista arriba… que abajo ya me encargo yo —murmuré, ladeando apenas la cabeza para que solo él lo oyera—. Y no pestañees, que igual te pierdes el detalle.

Y entonces me moví. No un salto ruidoso ni un despliegue heroico, sino un deslizamiento preciso gracias a la ropa de Rosse hasta el suelo. Dejé caer mi cuerpo con la ligereza de una hoja seca, cayendo hacia el suelo justo cuando la atención general parecía seguir fija en el pecho inflado de DaSilva. A ras de suelo y aprovechando el camuflaje de mis ropas, avancé como sombra diminuta hacia el primero de los acompañantes. En ese silencio tenso, mi guante se alzó lo justo, y con un golpe seco en la espinilla intenté hacerlo tambalear. No hubo estruendo: solo un crujido.

No me detuve. Usando el impulso, giré sobre mí misma y me escurrí bajo las piernas del segundo para actuar igual, con rapidez y sigilo, cual ratón escabulléndose entre las piernas de los más grandes. Pobrecillos. Le estampé el guante con toda mi fuerza igualmente en el tobillo. Un golpe seco, contundente, de esos que hacen crujir huesos y expulsar aire de golpe en un gemido de dolor.

Me quedé baja, alerta, dispuesta a seguir moviéndome. No esperé a ver la reacción de ninguno: sabía que en un lugar como este, un instante de duda podía costar caro. Busqué el objeto grande más próximo a mí para esconderme, una mesa o una silla, si es que aún tenía tiempo, o algún buen samaritano había conseguido darme tiempo distrayendo a DaSilva; al fin y al cabo nadie mira dos veces al ratón cuando hay un tigre en la sala.

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RE: [Aventura T3][Presente absoluto] El final de un comienzo apoteósico - por Alana Sahiba - 14-09-2025, 03:46 PM

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