El grito del buccaner rompe el ciclo del ruidoso silencio de la isla. Por un segundo el piar de las aves inunda el cielo, el eco retumba y se pierde tras repeticiones, un segundo de silencio forzado por el disturbio de la armonía. No hay respuesta aparente. Tras unos segundo el ciclo de la vida prosigue sin que se pueda remediar.
Desde la derecha de Sigrud, que gracias a su oído puede escuchar perfectamente a varios metros, escucha como se astillan los arbustos, como las pisadas retumban contra el suelo seco y como el terreno tiembla. Todo sucede muy rápido, demasiado rápido quizá.
Igual haber seguido aquel rastro en silencio hubiera sido una mejor opción... Igual no alterar el equilibrio de la isla... O quizá pasar desapercibido, pero en aquel lugar dónde bestias de ese tamaño aparecían partidas lo mejor no era llamar la atención.
El sonido se vuelva más pesado, los arbustos entre medias dejan de opacar las pisadas y de un instante a otro frente a Sigrud dos bestias se personan.
La primera, a su mano derecha es de colores rojizos, la ristra de dientes de inferior humea, su morro se levanta en colores arena sobre la boca la respiración es como vapor. Es una bestia de 10 metros de altura y 15 metros de largo que dobla en tamaño y envergadura al buccaner... A su izquierda, la pareja de esta. Una bestia con una morfología parecida, su postura es bípeda y las extremidades superiores son pequeñas, su ristra de dientes inferior destellea con eléctricos golpes... Sin embargo, esta es mucho más grande que la otra, 15 metros de altura y 20 metros de largo, todo el cuerpo de esta esta lleno de cicatrices blancas que resaltan en contraposición con los colores oscuros y morados de su piel. Esta última es la que mira al "pequeño hombre" antes de rugir con fuerza. Las hojas de los arbustos se mueven por la fuerza del rugido y si aquello no había servido para generar un gran revuelo la bestia más pequeña de las dos con un grito más agudo y estridente la acompaña al primero.
Una pareja de depredadores que se ha visto alertada y atraída por el grito de Sigrud ahora le corta el paso, la mirada de ambos es de furia, son seres antiquísimos que reinan en aquel lugar bajo la desatenta mirada de Dios. La presa muerta ni si quiera les interesa, todo su foco está puesto en Sigrud.
Antes de que pueda pensar, ambas bestias saltan a la vez a atacarle, trabajan en equipo están acostumbradas a cazar juntas, la roja gira sobre si misma y lanza un poderoso coletazo para intentar derribar a Sigrud, la morada salta con fuerza superando los metros que le separan su mordida suelta destellos, el buen oído de Sigrud le alerta, puede escuchar una tormenta en la boca de ese animal.
Desde la derecha de Sigrud, que gracias a su oído puede escuchar perfectamente a varios metros, escucha como se astillan los arbustos, como las pisadas retumban contra el suelo seco y como el terreno tiembla. Todo sucede muy rápido, demasiado rápido quizá.
Igual haber seguido aquel rastro en silencio hubiera sido una mejor opción... Igual no alterar el equilibrio de la isla... O quizá pasar desapercibido, pero en aquel lugar dónde bestias de ese tamaño aparecían partidas lo mejor no era llamar la atención.
El sonido se vuelva más pesado, los arbustos entre medias dejan de opacar las pisadas y de un instante a otro frente a Sigrud dos bestias se personan.
La primera, a su mano derecha es de colores rojizos, la ristra de dientes de inferior humea, su morro se levanta en colores arena sobre la boca la respiración es como vapor. Es una bestia de 10 metros de altura y 15 metros de largo que dobla en tamaño y envergadura al buccaner... A su izquierda, la pareja de esta. Una bestia con una morfología parecida, su postura es bípeda y las extremidades superiores son pequeñas, su ristra de dientes inferior destellea con eléctricos golpes... Sin embargo, esta es mucho más grande que la otra, 15 metros de altura y 20 metros de largo, todo el cuerpo de esta esta lleno de cicatrices blancas que resaltan en contraposición con los colores oscuros y morados de su piel. Esta última es la que mira al "pequeño hombre" antes de rugir con fuerza. Las hojas de los arbustos se mueven por la fuerza del rugido y si aquello no había servido para generar un gran revuelo la bestia más pequeña de las dos con un grito más agudo y estridente la acompaña al primero.
Una pareja de depredadores que se ha visto alertada y atraída por el grito de Sigrud ahora le corta el paso, la mirada de ambos es de furia, son seres antiquísimos que reinan en aquel lugar bajo la desatenta mirada de Dios. La presa muerta ni si quiera les interesa, todo su foco está puesto en Sigrud.
Antes de que pueda pensar, ambas bestias saltan a la vez a atacarle, trabajan en equipo están acostumbradas a cazar juntas, la roja gira sobre si misma y lanza un poderoso coletazo para intentar derribar a Sigrud, la morada salta con fuerza superando los metros que le separan su mordida suelta destellos, el buen oído de Sigrud le alerta, puede escuchar una tormenta en la boca de ese animal.
INFORMACIÓN DE LA AVENTURA
FICHA DEL NPC
Bélico
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