[Aventura T2] Calderos Fuera
#7
La katana de Sam atraviesa su palma como si fuera humo solidificado, la hoja pasando completamente a través de su carne sin encontrar resistencia alguna, como si intentara cortar la niebla matutina con un cuchillo de mantequilla. Su estado de logia descontrolado por el alcohol ha convertido su cuerpo en hielo puro que no puede ser dañado por armas físicas, negándole incluso la posibilidad de usar el dolor como ancla hacia la sobriedad que desesperadamente necesita. La frustración se dibuja en su rostro parcialmente visible tras la cortina anaranjada de su melena, mientras que el frío continúa extendiéndose desde su posición como ondas de muerte blanca que amenazan con convertir toda la celebración en una tumba cristalina.
 
Sprite, tirado en el suelo helado del patio cuadrangular de diez metros por diez metros que ahora parece más una arena de combate que un espacio sagrado de celebración, observa la escena con ojos que arden de furia pura. Sus costillas fracturadas protestan con cada respiración laboriosa mientras sangre gotea de su nariz rota, pero el dolor físico es nada comparado con la traición que carcome su alma como ácido líquido. El dolor de haber sido pisoteado por la multitud enloquecida ha actuado como una bofetada de sobriedad que corta a través de la neblina etílica, revelando no solo la magnitud de la catástrofe sino la realidad brutal de que su ídolo ha resultado ser un monstruo descontrolado. Sus manos temblorosas buscan a tientas entre los pliegues de su túnica marrón desgarrada, sus dedos encontrando finalmente lo que prácticamente era una reliquia: el dial de agua que había estado guardando como tesoro personal durante años. El artefacto ancestral brilla bajo la luz de la luna llena cuando lo extrae de su persona, su superficie azulada mostrando las grietas y desgastes de décadas de antigüedad, los bordes astillados testimoniando batallas olvidadas donde había almacenado agua de mar pura. Es una reliquia que había heredado de su padre adoptivo, cuento que por desgracia no viene a cuento con lo que hoy pasa pero que forma parte de la historia propia de Sprite, y la ironía de usarla contra quien había venido a bendecir su celebración no se pierde en él a pesar de la furia que nubla su juicio.
 
“¡Maldito seas, Sam Bernard!” – grita Sprite desde el centro del patio cuadrado, su voz destilando veneno puro que resuena contra las paredes de madera de la iglesia – “¡Te recibimos como a un héroe y nos pagas convirtiendo nuestra fiesta en un maldito cementerio!” – sus palabras cortan el aire helado como cuchillos afilados, cada sílaba cargada de una traición que duele más que todas sus heridas físicas combinadas, mientras sus manos ensangrentadas apuntan el dial agrietado hacia la figura del mink con odio concentrado que podría derretir el hielo por sí solo. El dial se activa con un rugido que resuena por todo el espacio cerrado del patio como mil océanos liberando su furia contenida, expulsando una masa de agua de mar comprimida que se expande inmediatamente hasta formar una columna líquida salada de cuatro metros de diámetro la cual es capaz de avanzar hasta 20 metros de distancia, pero dada las dimensiones del patio y la posición de Sprite en el centro del mismo no se lograría distinguir dicho efecto. El torrente atraviesa el patio cuadrangular con la velocidad de una bala de cañón, su contenido salino brillando como diamantes disueltos bajo la luz lunar mientras lleva consigo toda la ira y decepción de un aprendiz que ha visto cómo su fe se transforma en cenizas. La amplitud del torrente marino es devastadora en el espacio confinado del patio, y su radio de cuatro metros atrapa no solo a Sam sino también al pescador de mediana edad que había estado congelado a apenas dos metros de distancia del mink, así como a la mujer de manos curtidas que se encontraba un metro del epicentro helado proveniente del mink. Los tres cuerpos son engullidos simultáneamente por la masa de agua salada que los levanta del suelo como muñecas de trapo misma que los arrastra inexorablemente hacia la pared frontal de la iglesia.
 
El impacto es triple y brutal cuando Sam, el pescador y la mujer golpean la pared de madera de la Iglesia Austro con la fuerza de una locomotora marina, el contenido salado neutralizando instantáneamente la intangibilidad logia del mink mientras convierte su cuerpo de hielo de vuelta en carne y hueso vulnerable. Los tres cuerpos empapados se estrellan contra los tablones envejecidos con un estruendo que resuena por toda la estructura como el rugido de bestias gigantescas, la madera protestando violentamente bajo el impacto múltiple mientras algunos tablones se astillan y otros se cuartean completamente. El agua de mar penetra por cada poro de la piel de Sam, cada gota salada actuando como un pequeño exorcismo que expulsa tanto el alcohol como la pérdida de control de su sistema, devolviéndolo bruscamente a la sobriedad completa con la eficiencia de una bofetada cósmica. El pescador y la mujer, liberados instantáneamente de sus prisiones heladas por el contacto con el agua marina, se desploman junto a Sam contra la base de la pared, sus cuerpos empapados y magullados pero finalmente libres del hielo que había amenazado con convertirse en sus ataúdes cristalinos. El dial, habiendo liberado décadas de agua marina comprimida en un solo torrente devastador, se parte en dos y pierde toda funcionalidad en las manos de Sprite. Los pedazos brillan momentáneamente antes de perder su lustre mágico y convertirse en simples trozos de concha que testimonian el sacrificio de un artefacto ancestral usado contra quien debería haber sido un ser protector.
 
El agua de mar se esparce por todo el patio cuadrangular como una explosión líquida salada que comienza inmediatamente a derretir el hielo supernatural que había cubierto cada centímetro del espacio sagrado, liberando a los cocineros restantes que huyen inmediatamente hacia los límites abiertos del patio como ratas abandonando un barco que se hunde. El pescador y la mujer se incorporan tambaleándose, intercambiando miradas de terror puro antes de dirigirse hacia uno de los lados abiertos del patio, sus pasos apresurados resonando como acusaciones silenciosas mientras buscan escapar de este lugar que ha sido maldecido por la presencia de un demonio con apariencia de salvador. El silencio que se instala sobre el patio cuadrangular cuando los últimos supervivientes desaparecen entre las sombras es tan completo que solo queda el sonido de la respiración laboriosa de dos figuras solitarias: Sprite en el centro del espacio empapado, y Sam desplomado contra la pared frontal de la iglesia como un dios caído que ha perdido toda pretensión de divinidad.
 
Sprite, utilizando la furia pura como combustible para superar el dolor de sus heridas, se las arregla para ponerse en pie en el centro exacto del patio de diez por diez metros. Sus manos buscan los bolsillos internos de su túnica desgarrada con movimientos que tiemblan no por miedo sino por ira contenida, extrayendo un shuriken de acero que brillan bajo la luz lunar como amenaza de venganza justificada el cual lanza a la vez que grita en lo que parece un alarido desgarrado de furia.
 
“Tatoebanashi II”
 
El shuriken se libera de su mano derecha y es lanzado como un proyectil que describe una leve parábola que asciende sorteando las estaciones de cocina que habían sido empujadas por el agua del dial junto con Sam y los cocineros buscando impactar en el mink para luego descender buscando impactar en el hombro izquierdo de Sam.
 
“¡Levántate, maldito hipócrita!” – grita Sprite, su voz destilando un odio tan puro que parece materializarse en el aire húmedo como vapor tóxico – “¡Hablas de comida y revolución, de unir familias, y luego casi matas a toda la maldita gente que te admiraba!” – sus palabras resuenan entre las paredes de la estructura sagrada como blasfemias dirigidas directamente al corazón de quien se había atrevido a predicar sobre comunidad antes de convertirse en la amenaza más grande que esta comunidad había enfrentado jamás.
 
Dos nuevos shuriken tiemblan en sus manos no por nerviosismo sino por la intensidad de su traición, mientras evalúa la distancia de cinco metros que lo separa de la figura empapada que yace contra la pared dañada. Sus ojos, completamente despejados del alcohol por la adrenalina de la traición, se fijan en Sam con una intensidad que podría quemar agujeros a través del acero – “¡No te muevas ni un maldito músculo!” – grita mientras adopta una postura de combate que habla más de desesperación vengativa que de entrenamiento formal – “¡Si intentas usar esos poderes diabólicos otra vez, te juro por todos los santos que existen que te convertiré en un alfiletero humano antes de que puedas parpadear!”
 

 
Datos de la Aventura

Aclaraciones

Belico

Sprite

OFF
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Mensajes en este tema
[Aventura T2] Calderos Fuera - por Fuguwu - 05-09-2025, 05:47 AM
RE: [Aventura T2] Calderos Fuera - por Sam Bernard - 05-09-2025, 09:09 PM
RE: [Aventura T2] Calderos Fuera - por Fuguwu - 07-09-2025, 06:25 PM
RE: [Aventura T2] Calderos Fuera - por Sam Bernard - 10-09-2025, 09:06 PM
RE: [Aventura T2] Calderos Fuera - por Fuguwu - 12-09-2025, 04:40 PM
RE: [Aventura T2] Calderos Fuera - por Sam Bernard - 12-09-2025, 07:04 PM
RE: [Aventura T2] Calderos Fuera - por Fuguwu - 14-09-2025, 05:01 PM
RE: [Aventura T2] Calderos Fuera - por Fuguwu - 03-10-2025, 07:58 PM
RE: [Aventura T2] Calderos Fuera - por Fuguwu - 03-10-2025, 09:22 PM

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