15-09-2025, 02:03 PM
Los dos cazadores impactaron sus golpes, pero Ryuu se mantuvo firme en su batalla, con ese espíritu bélico que le caracterizaba. Él estaba en el mundo para traer el caos, y un par de cazadores de medio pelo no iban a detenerle. Se movió con agilidad y aprovechó que Kuiro seguía arrodillado para golpearlo con su pierna. No hizo un golpe lateral, más bien utilizó su pierna como si de un resorte se tratara, y propulsó la suela de su zapato contra la cara del cazador. Un golpe que podría parecer demoledor, pero que solo fue parte de su movimiento de ataque, pues utilizó el impulso del impacto para lanzarse hacia el Airo. La palma del chico se estampó de lleno en la cara del segundo cazador, que ya no estaba pendiente de su anterior captura. El capitán pirata permanecía allí al lado, pidiéndole a Ryuu que lo ayudase a liberarse con la llave que se le había caído con anterioridad a Airo al apresarlo. Sabía que no estaba en óptimas condiciones y que en su estado y esposado, sería presa fácil para alguno de sus enemigos, por lo que no huiría de allí.
El sonido seco del golpe de la palma de Ryuu contra la cara del cazador resonó contra las paredes del callejón. El chico empotró el cuerpo de su adversario contra el suelo, en un intento no solo de causar daño a su nuevo enemigo, sino también de sujetarlo contra el suelo mientras buscaba la llave caída. Su mano apretaba con fuerza la cabeza contra el suelo, a la vez que la otra palpaba el empedrado para localizar la llave.
—Maldito inútil... —dijo el capitán pirata mientras golpeaba un objeto metálico que había en el suelo—. Date prisa, antes de que llamemos demasiado la atención.
Un tintineo metálico es lo único que se puede oír en los siguientes instantes. Algo rebotando hacía Ryuu que desprende destellos cuando deja que la luz de las farolas reboten en su superficie. Destellos intermitentes, que parecen llamar la atención de Ryuu como lo haría la luz de un faro sobre los barcos que se acercan a la costa, en busca de un lugar donde sentirse seguros. Tres rebotes más y la mano que palpa el suelo siente un impacto, débil, casi sin peso, y frío. La llave está sobre el dedo meñique apoyada, esperando a ser recogida del suelo.
En ese instante, Ryuu sabe que no será tan fácil librarse de aquellos dos hombres. No solo porque el que está bajo su mano apretado contra el suelo hace fuerza para librarse de su agarre, sino por el nuevo impacto que siente en las costillas. El primero de los cazadores, Kuiro, se ha levantado y ha saltado hacia Ryuu. Su nariz ensangrentada solo parece ser una señal más de su odio despertado, pues emana gotas rojas con cada exhalación. Su pierna impacta de lleno contra las costillas del chico y prepara un nuevo ataque, esta vez con su puño levantado hacia atrás como si fuese el aguijón de un escorpión listo para acabar con su presa. Lanza el golpe hacia Ryuu y el ariete de dedos se dirige hacia su cara.
El sonido seco del golpe de la palma de Ryuu contra la cara del cazador resonó contra las paredes del callejón. El chico empotró el cuerpo de su adversario contra el suelo, en un intento no solo de causar daño a su nuevo enemigo, sino también de sujetarlo contra el suelo mientras buscaba la llave caída. Su mano apretaba con fuerza la cabeza contra el suelo, a la vez que la otra palpaba el empedrado para localizar la llave.
—Maldito inútil... —dijo el capitán pirata mientras golpeaba un objeto metálico que había en el suelo—. Date prisa, antes de que llamemos demasiado la atención.
Un tintineo metálico es lo único que se puede oír en los siguientes instantes. Algo rebotando hacía Ryuu que desprende destellos cuando deja que la luz de las farolas reboten en su superficie. Destellos intermitentes, que parecen llamar la atención de Ryuu como lo haría la luz de un faro sobre los barcos que se acercan a la costa, en busca de un lugar donde sentirse seguros. Tres rebotes más y la mano que palpa el suelo siente un impacto, débil, casi sin peso, y frío. La llave está sobre el dedo meñique apoyada, esperando a ser recogida del suelo.
En ese instante, Ryuu sabe que no será tan fácil librarse de aquellos dos hombres. No solo porque el que está bajo su mano apretado contra el suelo hace fuerza para librarse de su agarre, sino por el nuevo impacto que siente en las costillas. El primero de los cazadores, Kuiro, se ha levantado y ha saltado hacia Ryuu. Su nariz ensangrentada solo parece ser una señal más de su odio despertado, pues emana gotas rojas con cada exhalación. Su pierna impacta de lleno contra las costillas del chico y prepara un nuevo ataque, esta vez con su puño levantado hacia atrás como si fuese el aguijón de un escorpión listo para acabar con su presa. Lanza el golpe hacia Ryuu y el ariete de dedos se dirige hacia su cara.
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