26-09-2023, 12:08 PM
Sabía que aquella empresa iba a ser una auténtica locura y que, por mucho que nos preparásemos, sería imposible sobrellevar la situación. No cabía esperar menos, considerando que el barco se estaba irguiendo en una posición completamente vertical ignorando las leyes de la gravedad para ascender y, posteriormente, descender en picado por una corriente marina fuera de toda convención. Una temeridad que desafiaba toda lógica y que suponía un peligro de gran envergadura.
Gracias a Aspros, el barco pudo comenzar a ascender por aquella corriente. Además de guapo era talentoso en diferentes ámbitos. Ya había llevado a toda la gente que me había sido posible al interior del barco y había cerrado la puerta para ir a sujetarme a una de las barandillas. Mientras me agarraba con todas mis fuerzas, me vi envuelta en una salvaje danza acuática y, a través de las olas que nos empapaban, pude ver cómo otros barcos no corrían la misma suerte y sucumbían ante la poderosa naturaleza del mar. Fue entonces, durante ese ascenso, cuando una mezcla de rabia e impotencia se apoderó de mí. A pesar del miedo que podía ocasionar verse tan cerca de la muerte, no podía pensar más que en la dolorosa pérdida de vidas en aquel vasto océano y, por encima de todo, en quienes debían cargar con la culpa. Dentro de esas naves se encontraban almas trabajadoras, familias enteras y niños vulnerables, sumidos en una tragedia desgarradora que se trataría de ocultar o maquillar. Lo peor de todo es que no había podido hacer nada para evitarlo, ninguno de nosotros podía.
Seguramente todo ocurriese en cuestión de segundos, pero los pensamientos cruzaban por mi mente a tal velocidad que aquel instante me pareció eterno. No podía hacer nada para salvar a aquellas personas, al igual que a otras tantas de nuestro barco que vi caer de cerca, pero no pensaba olvidar aquello. Les recordaría siempre y cómo, por culpa de la Marina, se habían perdido tantas vidas, esas que siempre alardeaban de proteger. Por el momento solo podía continuar aferrándome con fuerza a la vida para prepararme para lo peor, el descenso. El barco cayó en picado a una velocidad pasmosa.
Me resultó bastante complicado, pero traté de buscar con la mirada a mis compañeros. Aspros seguía al mando, en el timón, gritando cosas que no entendía. Yamamura y Legan continuaban en pie, intentando sujetar a los pasajeros como podían, al igual que otro chico que había visto antes junto a Legan. Entre todo el caos, pude discernir a Jolyne cayendo y golpeándose contra la pared del barco. Se habría hecho daño, pero por lo menos no había salido disparada. Ahora quedaba lo peor, el choque contra el mar. —¡YAMAMURA, JOLYNE! —grité como pude dadas las circunstancias para que el capitán se percatase de la situación peliaguda en la que se encontraba nuestra compañera.
Gracias a Aspros, el barco pudo comenzar a ascender por aquella corriente. Además de guapo era talentoso en diferentes ámbitos. Ya había llevado a toda la gente que me había sido posible al interior del barco y había cerrado la puerta para ir a sujetarme a una de las barandillas. Mientras me agarraba con todas mis fuerzas, me vi envuelta en una salvaje danza acuática y, a través de las olas que nos empapaban, pude ver cómo otros barcos no corrían la misma suerte y sucumbían ante la poderosa naturaleza del mar. Fue entonces, durante ese ascenso, cuando una mezcla de rabia e impotencia se apoderó de mí. A pesar del miedo que podía ocasionar verse tan cerca de la muerte, no podía pensar más que en la dolorosa pérdida de vidas en aquel vasto océano y, por encima de todo, en quienes debían cargar con la culpa. Dentro de esas naves se encontraban almas trabajadoras, familias enteras y niños vulnerables, sumidos en una tragedia desgarradora que se trataría de ocultar o maquillar. Lo peor de todo es que no había podido hacer nada para evitarlo, ninguno de nosotros podía.
Seguramente todo ocurriese en cuestión de segundos, pero los pensamientos cruzaban por mi mente a tal velocidad que aquel instante me pareció eterno. No podía hacer nada para salvar a aquellas personas, al igual que a otras tantas de nuestro barco que vi caer de cerca, pero no pensaba olvidar aquello. Les recordaría siempre y cómo, por culpa de la Marina, se habían perdido tantas vidas, esas que siempre alardeaban de proteger. Por el momento solo podía continuar aferrándome con fuerza a la vida para prepararme para lo peor, el descenso. El barco cayó en picado a una velocidad pasmosa.
Me resultó bastante complicado, pero traté de buscar con la mirada a mis compañeros. Aspros seguía al mando, en el timón, gritando cosas que no entendía. Yamamura y Legan continuaban en pie, intentando sujetar a los pasajeros como podían, al igual que otro chico que había visto antes junto a Legan. Entre todo el caos, pude discernir a Jolyne cayendo y golpeándose contra la pared del barco. Se habría hecho daño, pero por lo menos no había salido disparada. Ahora quedaba lo peor, el choque contra el mar. —¡YAMAMURA, JOLYNE! —grité como pude dadas las circunstancias para que el capitán se percatase de la situación peliaguda en la que se encontraba nuestra compañera.
Resumen
![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
