16-09-2025, 10:54 PM
Un entrenamiento más, un día más, la rutina vuelve a empezar.
¿Hace cuanto que estaban en esa isla? Había perdido la cuenta de los días, sobre todo desde que comenzó a trabajar en el bar. Las noches pasaban sin más, las mañanas y tardes eran tan ocupadas que poco tiempo había tenido para conseguirles un barco y todo lo que necesitarían para viajar. De igual manera, Thrym ya le había dicho que no podría manejar un barco lo suficientemente grande para llevarlos a todos con su conocimiento actual, así que debía tomar unas cuantas clases más.
Recién bañado, con su espada a la espalda, y con su ropa de siempre, se adentraba nuevamente en el pueblo. Ocupa unas pocas monedas para comprar una manzana que será su desayuno, y seguramente lo único que coma en muchas horas, y le va dando mordiscos mientras se acerca a su lugar de trabajo. Hoy le tocaba abrir a él, así como preparar la cocina y limpiar un poco antes de que lleguen los primeros clientes. Al menos podía agradecer que el lugar no abriera tan temprano, se trataba de un bar al fin y al cabo.
Se llevó una sorpresa al llegar. Un hombre parecía mirar por una de las ventanas del local. ¿Quería saber si estaba abierto? El cartel de la entrada ponía con claridad que se encontraba cerrado, por lo que se le hizo extraño. Un segundo vistazo lo hizo entender, se estaba acomodando el cabello en el reflejo de la ventana, por lo que no tenía nada de qué preocuparse. - Buenos días -. Pasó a su lado, sacando una llave de su bolsillo y procediendo a abrir la puerta junto a la que se encontraba el hombre. - Aún estamos cerrados, así que… -.
Simplemente había sido cordial, no planeaba echarlo de la calle, pero de pronto el estómago del desconocido rugió con fuerza. Uker reconocía ese sonido, no era simplemente hambre, y podía notarlo porque él mismo lo había vivido. - Pasa, te prepararé algo -. Invitó al hombre al lugar, incluso con un gesto de su cabeza, mientras que él mismo se adentraba en el bar y encendía algunas luces. - Oh, y es gratuito, no te preocupes -.
Como se esperaría de un lugar que aún no abre, las sillas se encontraban sobre las mesas, muchas decoraciones faltaban, así como las botellas de alcohol en el estante detrás de la barra. - Puedes ocupar uno de esos asientos en la barra, te haré un desayuno rápidamente -. Le indicó con su dedo a lo que se refería, uno de los asientos de madera que se hallaban reposando sobre la barra, y que obviamente debería de bajar de ahí para usarlo. Por su lado, el muchacho se quitó de encima su abrigo marrón, así como su espada, y dejó ambas cosas en una habitación cuya puerta mostraba que solo se permitían empleados.
No tardó en ingresar a la cocina, una sala que podía verse perfectamente desde la barra gracias a una ventana en la pared que los separaba. - Dime… -. Habló con el extraño mientras acomodaba unas cosas y buscaba unos ingredientes. - No te vi por aquí estas últimas semanas, ¿hay alguna razón por la que estés tan hambriento? -. Tapó su pelo con una bandana, así como colocándose un delantal también, justo antes de empezar a cortar ingredientes y medir pesos en bowls.
En pocos minutos, el extraño ya tenía ante él un plato bastante grande lleno de comida. - Espero que sea de tu agrado, y aún hay más por si quieres repetir -. Le sonrió al hablar, mientras que se quitaba el delantal y lo colgaba en un gancho cercano. Se acercó de nuevo a la puerta donde había dejado sus cosas antes, sacando de ella una escoba, con la que comenzó a limpiar el lugar. No había perdido mucho tiempo en preparar la comida, aún le quedaba bastante para terminar de ordenar las cosas.
¿Hace cuanto que estaban en esa isla? Había perdido la cuenta de los días, sobre todo desde que comenzó a trabajar en el bar. Las noches pasaban sin más, las mañanas y tardes eran tan ocupadas que poco tiempo había tenido para conseguirles un barco y todo lo que necesitarían para viajar. De igual manera, Thrym ya le había dicho que no podría manejar un barco lo suficientemente grande para llevarlos a todos con su conocimiento actual, así que debía tomar unas cuantas clases más.
Recién bañado, con su espada a la espalda, y con su ropa de siempre, se adentraba nuevamente en el pueblo. Ocupa unas pocas monedas para comprar una manzana que será su desayuno, y seguramente lo único que coma en muchas horas, y le va dando mordiscos mientras se acerca a su lugar de trabajo. Hoy le tocaba abrir a él, así como preparar la cocina y limpiar un poco antes de que lleguen los primeros clientes. Al menos podía agradecer que el lugar no abriera tan temprano, se trataba de un bar al fin y al cabo.
Se llevó una sorpresa al llegar. Un hombre parecía mirar por una de las ventanas del local. ¿Quería saber si estaba abierto? El cartel de la entrada ponía con claridad que se encontraba cerrado, por lo que se le hizo extraño. Un segundo vistazo lo hizo entender, se estaba acomodando el cabello en el reflejo de la ventana, por lo que no tenía nada de qué preocuparse. - Buenos días -. Pasó a su lado, sacando una llave de su bolsillo y procediendo a abrir la puerta junto a la que se encontraba el hombre. - Aún estamos cerrados, así que… -.
Simplemente había sido cordial, no planeaba echarlo de la calle, pero de pronto el estómago del desconocido rugió con fuerza. Uker reconocía ese sonido, no era simplemente hambre, y podía notarlo porque él mismo lo había vivido. - Pasa, te prepararé algo -. Invitó al hombre al lugar, incluso con un gesto de su cabeza, mientras que él mismo se adentraba en el bar y encendía algunas luces. - Oh, y es gratuito, no te preocupes -.
Como se esperaría de un lugar que aún no abre, las sillas se encontraban sobre las mesas, muchas decoraciones faltaban, así como las botellas de alcohol en el estante detrás de la barra. - Puedes ocupar uno de esos asientos en la barra, te haré un desayuno rápidamente -. Le indicó con su dedo a lo que se refería, uno de los asientos de madera que se hallaban reposando sobre la barra, y que obviamente debería de bajar de ahí para usarlo. Por su lado, el muchacho se quitó de encima su abrigo marrón, así como su espada, y dejó ambas cosas en una habitación cuya puerta mostraba que solo se permitían empleados.
No tardó en ingresar a la cocina, una sala que podía verse perfectamente desde la barra gracias a una ventana en la pared que los separaba. - Dime… -. Habló con el extraño mientras acomodaba unas cosas y buscaba unos ingredientes. - No te vi por aquí estas últimas semanas, ¿hay alguna razón por la que estés tan hambriento? -. Tapó su pelo con una bandana, así como colocándose un delantal también, justo antes de empezar a cortar ingredientes y medir pesos en bowls.
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En pocos minutos, el extraño ya tenía ante él un plato bastante grande lleno de comida. - Espero que sea de tu agrado, y aún hay más por si quieres repetir -. Le sonrió al hablar, mientras que se quitaba el delantal y lo colgaba en un gancho cercano. Se acercó de nuevo a la puerta donde había dejado sus cosas antes, sacando de ella una escoba, con la que comenzó a limpiar el lugar. No había perdido mucho tiempo en preparar la comida, aún le quedaba bastante para terminar de ordenar las cosas.
