16-09-2025, 11:36 PM
La cara del hombre no mejoró en cuanto Uker lo nombró, simplemente fue a peor. El tono pálido que adquirió preocupó al cocinero por un momento, al menos hasta que el mismo pelirosa recuperó la compostura al escuchar de quien se trataba. - ¿Atractivo? -. Incluso Hyakintos se lo decía, empezaba a creer que no era solo algo de Maki. - Claro, soy el cocinero del grupo -. Debía aclararle eso, así como cada cosa que supiera de ahora en adelante.
De nuevo su rostro volvió a adquirir ese tono rojizo. Uker no necesitaba escuchar sus excusas para comprender lo que le pasaba en verdad, sobre todo luego de que lo llamara guapo, pero no intentó negar las explicaciones que el otro daba. - Bueno, entonces podríamos caminar por la sombra si el sol te hace mal -. La siguiente tanda de explicaciones se dieron en cuanto el muchacho dudó de la capacidad de Hyak para andar por su cuenta, el cual de igual manera terminó cediendo a la realidad de que necesitaba ayuda. - Bueno, puedo ayudarte a llegar -. Le parecía tierno verlo agachar la cabeza de esa manera, daba la sensación de que solo requería un abrazo y que alguien le dijera que no se preocupara por eso.
Lo vio sacar algo de su mochila, y antes de darse cuenta de lo que era ya tenía frente a su cara una hoja con varias anotaciones. Varias plantas, las reconocía a todas, incluso le llamó la atención que la palabra “Menta” estuviera subrayada varias veces. - Oh, así que de eso se trataba -. Dio un último vistazo a la lista, intentando guardarse todo en la mente y recordar si había una tienda donde vendieran todo. - No te preocupes, puedo ayudarte a llegar, me vendría bien conocer un lugar donde vendan todo esto también -.
Ver al otro hombre dudar de la dirección en la que se encontraba en barco era preocupante, al fin y al cabo no estaba tan lejos. - Pues, el barco se encuentra en el puerto, que está al oeste de la isla. Si quisieras llegar al barco, podrías dirigirte hacia el oeste y… -. Lo recordó antes de terminar su frase, antes de terminar de asumir que estaba hablando con alguien con un buen sentido de la orientación. - Espera… ¿Sabes dónde está el oeste? -.
No iba a mentir, él tampoco podía ubicarse por puro instinto, por lo que llevaba una brújula con él, pero dudaba de que el pelirosa fuera capaz de leer ese instrumento tampoco. En cuanto el contrario le haya marcado una dirección, volvió a preguntarle. - ¿Podrías girar tu cuerpo en dirección al oeste? - Esperó a que el otro cumpliera con su petición. - Y ahora, ¿puedes volver a apuntar hacia el oeste? -.
Una prueba contra tontos, si podía responder bien eso, podía al menos aceptar que su brújula mental funcionaba con algo más de normalidad de la que él suponía.
En cuanto la duda fuera respondida, podrían ir en busca de las plantas que el hombre necesitaba.
De nuevo su rostro volvió a adquirir ese tono rojizo. Uker no necesitaba escuchar sus excusas para comprender lo que le pasaba en verdad, sobre todo luego de que lo llamara guapo, pero no intentó negar las explicaciones que el otro daba. - Bueno, entonces podríamos caminar por la sombra si el sol te hace mal -. La siguiente tanda de explicaciones se dieron en cuanto el muchacho dudó de la capacidad de Hyak para andar por su cuenta, el cual de igual manera terminó cediendo a la realidad de que necesitaba ayuda. - Bueno, puedo ayudarte a llegar -. Le parecía tierno verlo agachar la cabeza de esa manera, daba la sensación de que solo requería un abrazo y que alguien le dijera que no se preocupara por eso.
Lo vio sacar algo de su mochila, y antes de darse cuenta de lo que era ya tenía frente a su cara una hoja con varias anotaciones. Varias plantas, las reconocía a todas, incluso le llamó la atención que la palabra “Menta” estuviera subrayada varias veces. - Oh, así que de eso se trataba -. Dio un último vistazo a la lista, intentando guardarse todo en la mente y recordar si había una tienda donde vendieran todo. - No te preocupes, puedo ayudarte a llegar, me vendría bien conocer un lugar donde vendan todo esto también -.
Ver al otro hombre dudar de la dirección en la que se encontraba en barco era preocupante, al fin y al cabo no estaba tan lejos. - Pues, el barco se encuentra en el puerto, que está al oeste de la isla. Si quisieras llegar al barco, podrías dirigirte hacia el oeste y… -. Lo recordó antes de terminar su frase, antes de terminar de asumir que estaba hablando con alguien con un buen sentido de la orientación. - Espera… ¿Sabes dónde está el oeste? -.
No iba a mentir, él tampoco podía ubicarse por puro instinto, por lo que llevaba una brújula con él, pero dudaba de que el pelirosa fuera capaz de leer ese instrumento tampoco. En cuanto el contrario le haya marcado una dirección, volvió a preguntarle. - ¿Podrías girar tu cuerpo en dirección al oeste? - Esperó a que el otro cumpliera con su petición. - Y ahora, ¿puedes volver a apuntar hacia el oeste? -.
Una prueba contra tontos, si podía responder bien eso, podía al menos aceptar que su brújula mental funcionaba con algo más de normalidad de la que él suponía.
En cuanto la duda fuera respondida, podrían ir en busca de las plantas que el hombre necesitaba.
