El Canto de la Sirena - (pasado) Priv. Maki y Hyakinthos
#14
Las cosas heroicas por ser heroica no le parecían lógicas, sin embargo, cuando no había más solución que actuar lo hacía. Había ido a ayudar a Jensen, la estela roja, y después de todo había pasado el suficiente tiempo en Samba como par conocer a todos al menos de vista por que su memoria para retener caras y nombres casi era inexistente y gran parte de ella la usaba la música.

A pesar de que las llamas eran intensas como las babas del diablo, Maki no parecía molestarle, después de todo ya había sufrido el dolor máximo cuando se había quemado como los mil demonios cuando su hermana murió. O fue asesinada. Algún día completara esa cruzada, llevando a todos esos malnacidos no a la ley, sino al infierno junto con ella misma, pero por lo pronto debía hacer algo para ayudar a este tonto suicida, afortunadamente tenia la fuerza suficiente como para acabar con cualquier muro que se alzara frente a ella, tuviera o no llamas.

Los gritos y algarabía alertaron a las autoridades y entre ellos a los marines que patrullaban, afortunadamente. El dolor de atravesar la pared de madera fue tremendo, pero Maki era una chica dura. Dura en extremo. Aunque por dentro le dolía como los mil demonios le gustaba que pensaran que era una especie de muro de acero andante. Al fin y al cabo, era una chica y las chicas viven en parte por lo que piensan los demás de ellas. O es una parte importante de ellas.

Tosió pesadamente al caer al suelo, rodo… intento salvar al tonto con un RCP, debía tratar de reanimarlo, de sacar el humo de sus pulmones y de reactivar su corazón. Sabia lo que había que hacer pero… entonces Bubblegum le aparto y le dijo que era un médico… ella se echó un lado unos momentos para tratar de recuperarse, el humo, el fuego, la desesperación, cerraba los ojos poco a poco medio asfixiada… era un sentimiento horrible y corrieron lagrimas por sus mejillas… debió ser horrible morir de esa forma… -Mai…- Susurro suavemente para sí.

Respiraba agitado, mas que nunca, se sentía… perdida, ida… pero el rojito debía ser la prioridad. Podría morirse, no lo conocía de nada, pero su heroicidad era algo que ella por definición, no podía dejar morir, aunque ella misma era medio cruel, medio meh cuando alguien necesitaba ayuda.

El Marine se acerco a ella después que se echo a un lado, un médico… si creyó recordar que menciono algo o ¿Fue su imaginación?, le acerco un pañuelo con agua, un poco de agua fresca y le ayudo poco a poco a sentarse en el suelo. No podía respirar bien pero el mareo, el dolor de la asfixia poco a poco comenzó a disminuir y a recuperar el aliento… trago saliva mientras el fuego comenzaba a ser controlado por los demás pobladores y los niños salvados afortunadamente solo salieron con un par de rasmilladuras y moretones, pero nada grave. Todos caminaron un poco alejados del suceso y solo para comenzar a ver los atisbos apartados del humo blanco debido al incendio ya medianamente controlado

El marine era muy servicial, atento y… —YA…ya estoy bien… aléjate… aparta tus manos de mí, ayuda al chicloso y al… tonto de capa roja… yo… yo…  ya.. estoy bien… estoy mas acostumbrada al fuego como puedes notar.— Lo aparto con la mano un tanto brusco… se alejo un poco gateando con algo de dificultad y se recostó en una roca echando la cabeza un tanto hacia atrás.
El marine se retiró rápidamente mientras el doctor caramelo atendía al impulsivo señor cabeza de pollo, Maki con los ojos cerrados pensaba nuevamente en el infierno y en las implicancias de haber estado involucrada en tantas muertes en el pasado, muertes de gente inocente.

—Si, si, puedo caminar sola… descuida, no es como si hubiera estado en un accidente ferroviario o me hubiera caído de un árbol para ser perseguida por unos hipopótamos salvajes.— Fantaseo un poco mientras se levantaba. —No cariño, no te preocupes… ocúpate del muchacho… parece que no puede cuidarse solo… son… amantes o amigos o que?— Se atrevió a preguntar de pronto con una voz melosa, dulce y apacible, el doctor era amable y proyectaba una especie de dulzura difícil de ignorar.

Se acerco entonces al supuesto doctor y cuando estuvo a punto e ayudarle a levantarlo este despertó como si fuera un luchador de lucha libre al cual no pudiera ser derrotado. De improviso. Maki se espantó un poco por su incesante parloteo al tiempo que lanzaba sus garras contra ella. y su trompa y su boca… y sus labios… y su… que demonios le pasaba, ella como una dama puso su zarpa sobre la cara del herido y con fuerza… toda la que tenia comenzó a apretarla para reventársela… pero a medio camino decidió que mejor lo dejaba vivo, después de todo había sido muy heroico… y sin duda le habría besado como premio, era lindo, pero esa desesperación por querer ser amado le ponía los pelos de punta. —Espera galán, guarda esas energías para después que estas al borde de la muerte que no vez… tarado.— Le intento apartar de encima de si, pero ella tampoco tenía tantas fuerzas.
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RE: El Canto de la Sirena - (pasado) Priv. Maki y Hyakinthos - por Maki D. Zen'in - 17-09-2025, 05:38 PM

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