[EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo
#30
Hace aproximadamente una hora,
No muy lejos de la isla de Foodvalten

Hacía un día espléndido, uno hermoso y óptimo para volver a isla Broc Coli después de haber estado tanto tiempo fuera alejado de mis compañeros de armas. Una vez más, la marina exigía mis servicios para exterminar con otra banda pirata de tres al cuarto que, con aires de grandeza, creía que por haber entrado en el Nuevo Mundo podían ser lo suficientemente aptos como para sobrevivir y ser los reyes del bambo.- Pobres infelices.  - Musité mientras le daba una calada a uno de mis cigarrillos, al mismo tiempo que rememoraba cómo acabé, con tanta facilidad, con aquella banda que la marina, tachaba, de ser potencialmente peligrosa.-No sirvieron ni para saciar mi aburrimiento-bang. - Exhalé el humo que había inspirado, azotándome este en mi cara al ir en contra del viento. Si esos panolis de verdad suponían un problema para la organización militar más grande del mundo,  es que la marina de verdad no era la gran cosa.

Lo que importaba es que, finalmente, volvería a reunirme con mis camaradas y participar en algún que otro de nuestros famosos concursos de pulsos o de bebidas.- Como lo echaba de menos-bang. - Pronuncié, con una sonrisa llena de picardía, aprovechando que no había nadie para que pudiera escucharme pues jamás admitiría delante de esos descerebrados que disfrutaba de su compañía. Por fortuna, sólo estábamos mi buen navío personal, Bala Laica, el océano y yo. Aprovechando que el barco avanzaba de forma automática gracias al mecanismo de paletas que llevaba incorporado, me recosté en él, asegurándome que, gracias al Eternal Post que apuntaba hacia Broc Coli, Bala Laica avanzaba en la dirección correcta. Apoyé mi espalda en el único mástil del barco y, extendiendo las piernas, me dediqué a contemplar el cielo azul y despejado que hacía. Conforme más pensaba en llegar a Broc Coli, las ganas de embriagarme con una buena cerveza me invadían más y más pero, por suerte, me había asegurado de provisionarme bien para el trayecto.- Empezaré sin vosotros, bribones. - Dije para nadie, pinzando con los dedos índice y pulgar de mi diestra el cigarro que aún colgaba de mis labios para tirarlo al mar y, seguidamente, agarrar con la misma mano una botella de cerveza que guardaba bajo mis piernas, en el interior de Bala Laica. Llevé la entaponada botella de cristal a mis labios y, de un fuerte y hábil mordisco, le quite la chapa, escupiéndola seguidamente hacia arriba y dejando mi otra mano abierta y mirando hacia el cielo, con un cálculo lo extremadamente preciso como para que, al caer y teniendo en cuenta el avance del navío, la chapa cayó de llenó en la palma de mi mano izquierda.- ¡Moahaha! ¡Jackpot! - Brindé entonces al aire para, seguidamente, darle un buen buche a la cerveza, mientras introducía la chapa en el bolsillo izquierdo de mi pantalón.- ¡Ahhhh! ¡Hay que ver que buena que está la cerveza-bang! -

Pensaba acompañar la cerveza con la hamburguesa que traía también conmigo pero, en el momento que menos me esperaba, mi Den Den Mushi Blanco empezó a sonar, esfumándose toda mi felicidad de golpe al pensar que, quizás, debía retrasar mi vuelta a Broc Coli. Dejé la cerveza bajo mis pies, con cuidado de que no se derramara y me aproximé el caracol que guardaba en mi mochila.- ¿Sí? - Respondí de forma tajante y borde, esperando a ver quién era la persona tras la otra línea, quien no tardó demasiado en revelar su identidad.- Wansot, soy yo, Nitobo-yen. - En el momento en el que escuché su nombre, quise pegarme tres tiros en los ovarios.- Te llamo porque necesito… No, ¡exijo que vengas ahora mismo a Foodvalten! Tenemos tres intrusos potencialmente peligrosos entrando en la isla y con la intención de arrebatarme mi vida y, peor aún, ¡mi dinero-yen! - Podía notar como intentaba sonar lo más calmado posible ese carcamal, aunque sin mucho éxito. Podía oler el nerviosismo y el miedo desde aquí.- ¿Qué pasa? ¿Acaso tu manada de lobos no puede encargarse de tres conejos o qué-bang? - Dije con sorna, bien sabía que a lo que él llamaba como “grupo de élite”, no dejaban de ser unos aficionados del tres al cuarto. Yo misma, con seis años de edad, ya empuñaba mejor un arma que esa panda de desgraciados.- No son intrusos cualquiera, Wansot, se trata del gremio Magna, te suena, ¿verdad? - Llevé mis ojos hacia el cielo, recordando alguna que otra noticia que había salido en los periódicos. Si la memoria no me fallaba, se trataba de un grupo de cazarrecompensas uno que, particularmente, había estado en el ojo del huracán de varias batallas que, en lo personal, me habría encantado tomar parte. Esbocé una sonrisa. Esa gente de Magna, podían ser verdaderamente fuerte.- Los ubico, sí. - Pasé a erguir la mitad superior de mi cuerpo, siguiendo aún sentada sobre Bala Laica  y agarré con firmeza el receptor del Den Den Mushi.- Voy para allá, llego en nada. - Sentencié, con un semblante algo siniestro, para terminar de colgar la llamada.

Sólo de pensar en que podía encontrarme a alguien que saciara el aburrimiento que mi misión anterior no fue capaz de hacer, hizo que se me abriera el apetito. Y para que mentirnos, el dinero que proporcionaba Nitobo, era suficiente como para alimentar a toda Broc Coli durante un mes entero.- Es hora del picoteo. - Anuncié para nadie, introduciendo mi mano derecha en uno de los bolsillos de mi lado derecho dónde guardaba mis municiones, sacando una bala para, a continuación, introducirla en mi boca y comenzarla a saborear. No había nada que me produjera más placer que sentir el sabor de las balas que terminaran por sesgar la vida de mis presas. Seguidamente, con la diestra de nueva, saqué un trozo de papel que llevaba siempre conmigo, un trozo de papel que se movía tenuemente hacia la dirección sureste. Se trataba de una Vivre Card que apuntaba siempre hacia dónde se encontraba Nitobo.- Genial. - Pensé, pasando a tocar con la palma de mis manos, los dos laterales de Bala Laica para, acto seguido, hacer uso del poder mi akuma no mi. Tras eso, en un abrir y cerrar de ojos, las paletas que giraban a una velocidad prudente pero constante, incrementaron exponencialmente su velocidad de giro, propulsando de esta manera al navío con una celeridad de vértigo. Después de haber utilizado mis poderes, me puse de pie con cuidado y, utilizando mi fuerza y equilibrio, redirigí el rumbo de Bala Laica en la dirección que la Vivre Card señalaba.

Minutos más tarde, finalmente, me topé con la rocosa y gigantesca pared de 800 metros de alto, ubicada en la zona norte de Foodvalten, desactivando los poderes de mi fruta para que la velocidad de giro de las paletas volviera a ser normal. Si bien, se podía subir o por el ascensor de la zona sur, o escalando en plan suicida, lo que mucha gente desconocía es que existía una forma secreta de acceder al interior de la isla. Un acceso que sólo las personas de confianza de Nitobo conocían y, para bien o para mal, yo era una de ellas. Tras ser identificada por un Den Den Visual anclado a la pared de la isla, una compuerta de 20 metros de alto y 50 de ancho - camuflada para parecer ser parte del acantilado - se abrió, llevándome a un muelle secreto que estaba justamente ubicado bajo la mansión de Nitobo Ilime. Habiéndome adentrado en él, me aproximé con el navío a la pasarela, desembarcando de un salto, no sin antes asegurarme que lo tenía todo conmigo. Primero, mi amado White Lake, colgando a mis espaldas que, junto a mis dos pistolas, enfundadas cada una en un hombro, hacían un combo letal. No podía olvidar a mis tres dagas, envainadas en la parte trasera de mi pantalón, cerca de mi glúteo derecho. Por supuesto, iba cargada hasta las trancas de munición, llevando en el lado derecho todas las balas o bien compradas, o robadas, o creadas con mucho mimo por mí. Me aseguré también de que no dejaba atrás mi sello de oro o mi colgante especial, así como mi hamburguesa - aún sin comer - y mis Den Den Mushis, quedando la comida y los aparatos de comunicación guardados en mi mochila. Una vez supe que lo traía todo conmigo, decidí hacer uso al máximo de mi capacidad de infiltración, llegando a borrar incluso mi propia presencia de todos los usuarios del haki de observación. A excepción de lo que habían podido ver por el Den Den Visual, no quería ni que el mismo Nitobo supiera dónde estoy ni a dónde voy. Si ni mis aliados sabían dónde estaban, menos probable era que lo supieran mis presas.




Actualidad

Habiéndome desplazado sin que nadie me detectara, finalmente, terminé de alcanzar el lugar óptimo para dar rienda suelta a mi poder. Extendí, en esos precisos momentos, mi Kenbunshoku Haki hasta 200 metros de radio y, allí pude sentir, de entre los cientos de personas que se aglomeraban cerca de la entrada de Ciudad Rupia, tres presencias notorias destacando, sobre todo, dos de ellas que parecían estar casi a la par en cuanto a poder. Una de ellas, de colores rosados, estallaba como un volcán en erupción, como si de un propio desastre natural se tratara. La otra aura, en cambio, rugía con colores más fríos, no denotando la misma agresividad, pero no por ello con menos poder.- Esto va a estar entretenido-bang - Me dije a mí misma, mientras seguía saboreando la bala que hace ya un tiempo me introduje en la boca. Comencé a sacar a White Lake, junto a White Depth y White Shore, ensamblando entre sí cada una de las partes,dotando así de una mayor precisión y alcance a White Lake y convirtiendo, así, mi arma predilecta en una auténtica máquina de matar.

Una vez que tenía ya finalmente montada a White Lake, una explosión de unos 10 metros de radio azotó algunas de las viviendas próximo a la mitad de trayecto de la Avenida Oeste. Una explosión así, tan sólo pudo hacer que mi sonrisa se intensificara. Me coloqué en posición de tiro, llevando la culata del arma a mi hombro derecho y sosteniendo parte del cañón con mi mano izquierda. Enfoqué mi mirada hacia el cristal de White Depth para, finalmente, poder observar la figura de un lobo albino corretear hasta alcanzar el lugar de la explosión. A juzgar por las posiciones de las presencias, ese lobo debía ser aquel con el aura de tonos más calmados. Reí nasalmente de sólo pensar lo bien que quedaría su cadáver o su piel desollada como alfombra en mi piso franco de Broc Coli. Había llegado la hora de la caza.

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RE: [EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo - por Ren Wansot - 17-09-2025, 08:10 PM

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