18-09-2025, 04:06 AM
Hoy era día de lucirse y deslumbrar en una competencia de tiros. Jensen Valentine había visto el cartel el día anterior y había sabido que su destino era participar y ganar en esa competencia, algo que no sería difícil, él tenía experiencia en el tema, no por algo era apodado Gatillo Loco por su buen amigo Cherry.
Se dirigió al bar cargando a su querida pistola de triple cañón, la llamada Cerbero, pensando en ganar a como dé lugar para ganar unos cuantos berries encontrándose una fila enorme para poder inscribirse.
El pelinegro esperaba pacientemente en fila cuando un chico llego y se posiciono aproximadamente dos metros detrás de él. Jensen no sabía si estaba esperando por la competencia por que era mucho el espacio, algo que también pensó otra persona quien se posiciono en su espalda antes de recibir insultos de parte del chico que esperaba a dos metros de distancia. Jensen lo observo notando que portaba unos guantes, preguntándose quien en su sano juicio usaba guantes quirúrgicos en una competencia de tiros, tal vez el chico era un doctor o algo asi.
-Oye viejo tranquilo, estabas tan atrás que cualquiera pensaría que no estabas en la fila, y para que sepas no tengo la peste ni nada contagioso para que estés tan alejado – dijo el de la capucha roja al tiempo que escucho disparos. Por alguna razón que desconocía los dos primeros en inscribirse estaban disparándose como si fueran unos idiotas, sin ningún tipo de técnica ni precisión, lo que se dejó ver cuando un balín de goma rozo al de los negros y largos cabellos antes de golpear al de los guantes en el brazo.
-Eso debió doler – dijo sacando a Cerbero y disparando al cielo, haciendo un gran agujero en el techo del bar y haciendo que todos se detuvieran. –Si van a pelear al menos háganlo bien manga de inútiles. – dijo mirando a los dos que habían empezado el caos de disparos mal dirigidos. –Los amateurs como ustedes deberían salirse de esta competencia y dejar que los profesionales nos encarguemos – dijo con altanería mientras el dueño del bar llamaba a la calma, entregando las pistolas de balines al resto de los concursantes.
- ¿Estas bien? – le pregunto Jensen al chico de los guantes – Si estás muy herido en tu bracito tal vez deberías salirte de la fila, de todas formas, el ganador seré yo – dijo guiñándole un ojo antes de recibir su pistola. Se asemejaba a una 9mm, tenía un cargador incorporado de quince balines y le habían entregado dos cargadores extra.
-Muy bien concursantes – dijo el dueño del bar – Vamos a dar inicio a la primera ronda del concurso, como son muchos harán parejas y se batirán en duelo, si ambos concursantes reciben disparos serán eliminados, el corte será de la mitad, osea diez parejas, pasen atrás al área de juegos – dijo indicando el camino y llevando al grupo de cuarenta personas a la parte trasera del bar, donde un campo con colinas, escondites y varios obstáculos aparecía.
-Muy bien, necesito un compañero. Hey chico de los guantes ¿qué dices? ¿Quieres que te ayude a pasar de ronda?
