Una carta de amor y despedida. [Aventura T2-Presente absoluto]
#6
En el instante en que la figura del hombre del hacha emergió entre el humo, algo se tensó en Krysser como un arco que se preparaba para disparar. No hubo siquiera tiempo de escuchar la vulgaridad de sus insultos ni la grotesca ostentación de su violencia, pues antes de todo eso la certeza fría que le recorrió la columna vertebral le dejó clara la situación. Era él. El culpable, aquel tipo había que manchado la tierra con sangre inocente, y la muerte de la mujer no era casualidad sino parte de su nombre y su negocio. La rabia, primitiva y clara, se encendió en lo más profundo del tigre.

¿Cuántas veces le habían llamado aquello? Demasiadas. Era casi una segunda forma de referirse a él, o tal vez, la primera. Un sobrenombre a menudo más escuchado que su propio nombre por sus oídos, una palabra a la cual había cogido asco, pero con la cual había hecho las paces recientemente. "Bestia". Así lo llamaban ellos, así lo veían. Pero, en realidad, ellos eran los auténticos monstruos. 

No hubo vacilación en los ojos de Krysser. Con un rugido contenido que no necesitó ser más alto para helar la sangre en las venas de los presentes, cargó hacia adelante con toda su velocidad. Sus grandes patas golpearon la grava con la precisión de un depredador que conoce el terreno, la capucha se desprendió de su rostro dejando ver su mirada ensangrentada en rabia, mientras su cuerpo se inclinaba en un impulso brutal. Los hombres intentaron cerrar el cerco, las katanas brillaron en una ráfaga, pero para entonces ya no eran más que sombras laterales en su visión. Los había dejado atrás. No era a ellos a quienes buscaba. 

Al llegar a distancia de choque, el mink separó sus enormes manos y las tensó como dos mazas, envueltas en aquella garras brutales que prometían desgarrar a cuantos enemigos se cruzaran en el camino del tigre. Inspiró un aire profundo y, concentrando todo el peso de su masa y la velocidad acumulada en aquel arco de movimiento, descargó la técnica que llevaba practicando desde sus primeros días como guerrero, el "Puño de la Bestia".

-Goken. -Pronunció en voz alta sin alzar demasiado la voz, pues sus cuchillas hablarían por él. Aquel no era un golpe simple, sino la unión de ambas garras en un solo golpe, un impacto sincronizado que buscaba quebrar la voluntad además de cercenar la carne.

El sonido fue seco y a la vez manchado por un chapoteo, fruto de un doble que partió el aire combinado con el apuñalamiento brutal de sus armas. Mika y Gege, sus garras de brillos dorados, cortaron la luz por un instante antes de chocar contra el cuerpo del jefe bandido con una fuerza que hizo vibrar la arena bajo sus pies, cada garra persiguiendo un objetivo distinto. El impacto no sólo le dobló el cuerpo hacia atrás, arrancó de la empuñadura el hacha por la inercia, que salió volando como una luna metálica describiendo un arco para clavarse en la arena a varios metros.

Krysser retiró las garras inmediatamente, controlando el desequilibrio propio, dejando que la lección se asentara con dolor. Sus ojos dorados se clavaron en el bastardo del hacha, que ahora yacía en el suelo, tambaleante. No dijo nada, no lo necesitó. El silencio del tiempo justo después del golpe fue una sentencia.

Los hombres, viendo a su líder derribado, probablemente vacilaron. Algunos tal vez intentaron agruparse, y otros retroceder en confusión. Krysser, respirando con pesadez pero entero, avanzó un paso y dejó claro con la sola presencia que no habría misericordia si aquel hombre volvía a levantarse. Su Goken había hablado por él, pero si la conversación continuaba, aún tenía mucho más por decir.


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RE: Una carta de amor y despedida. [Aventura T2-Presente absoluto] - por Krysser - 18-09-2025, 09:52 PM

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