20-09-2025, 03:45 PM
Narrador / María Merlot
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¿Cuál era el plan?
Sencillo, crear caos y escapar.
¿Cómo lo haría?
Aún estaba pensándolo.
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¿Cuál era el plan?
Sencillo, crear caos y escapar.
¿Cómo lo haría?
Aún estaba pensándolo.
Con la caída de la noche, el ajetreo anterior pareció calmarse. Podía oler madera quemándose (una fogata), también comida (carne) lo que le revolvió el estómago. Estaba hambrienta pero nunca comería (en plena facultad de su mente) carne de ningún tipo, claro tampoco se la estaban ofreciendo pero no era el punto del asunto, ella era vegana. Si pudiera pedir algo, sería agua, estaba sedienta y eso nunca le había gustado.
Por los agujeros vio pasar más hombres. ¿Eran los mismos? ¿Distinta ropa? No lo sabía… ¿Estaría contando dos veces a los malhechores? No tenía buena visión dentro de la caja pero sea lo que sea, lo descubrirá cuando lograra salir de ahí, y en función de ese estudio de campo rápido desarrollaría alguna estrategia que le permitiría huir con los demás rehenes. Igual, siempre tendría el twerking de arma secreta.
— Oye… tu… si tu… señor… amable señor… — llamó a uno de los brutos cuando pasó cerca de su caja, su voz melosa e inofensiva la acompañó. — ¡Agua, por favor! Mi garganta es un desierto y mi cuerpo es un cactus que está a punto de convertirse en arena. Si no me das un sorbito, mi futuro es ser un pez deshidratado.… — le pidió con su característica alegria melodramática —… hasta los malvados más malvados de la historia del mundo le han dado agua a sus víctimas, está en su código de deshonor escrito, resguardo en la isla más septentrional del planeta… quizás por eso no lo sepas pero yo sí lo sé porque me lo contó alguien que sí lo sabía — le susurro como si le contará un secreto.
— ¿Estás loca? Tendremos que amordazarte para que tu valor no baje ante el comprador al pensar que tienes defectuoso el cerebro — dijo el hombre luego de un suspiro, se alejó.
— Me volveré loca si no me das agua, malvado cara de asno… espero que el mar se trague tus entrañas y luego te vomite hacia la tierra dónde los carroñeros te coman y te vomiten también, es más, que todo el ciclo de tu nueva vida sea ser engullido y vomitado… — le maldijo, no sabía si algún día una de sus maldiciones se haría realidad pero valía la pena intentarlo.
La noche siguió avanzando, y no quedaba mucho por hacer, imposible salir de la caja sin ayuda externa. Plan B, esperar a llegar a dónde sea que los llevaran para intentar la huida. Claro, la mujer no contaba que cuando todo el campamento quedó en silencio… algo se acercó a su caja… sea lo que sea que estaba ahí afuera... estaba manoseando la caja como si sus ojos estuvieran en sus manos. Por uno de los agujeros la peliceleste vio… vio… ¿Unas garras? ¿Pelo? La garra movió la cadena, un leve sonido metálico resonó… nada para despertar a nadie…
Por los agujeros vio pasar más hombres. ¿Eran los mismos? ¿Distinta ropa? No lo sabía… ¿Estaría contando dos veces a los malhechores? No tenía buena visión dentro de la caja pero sea lo que sea, lo descubrirá cuando lograra salir de ahí, y en función de ese estudio de campo rápido desarrollaría alguna estrategia que le permitiría huir con los demás rehenes. Igual, siempre tendría el twerking de arma secreta.
— Oye… tu… si tu… señor… amable señor… — llamó a uno de los brutos cuando pasó cerca de su caja, su voz melosa e inofensiva la acompañó. — ¡Agua, por favor! Mi garganta es un desierto y mi cuerpo es un cactus que está a punto de convertirse en arena. Si no me das un sorbito, mi futuro es ser un pez deshidratado.… — le pidió con su característica alegria melodramática —… hasta los malvados más malvados de la historia del mundo le han dado agua a sus víctimas, está en su código de deshonor escrito, resguardo en la isla más septentrional del planeta… quizás por eso no lo sepas pero yo sí lo sé porque me lo contó alguien que sí lo sabía — le susurro como si le contará un secreto.
— ¿Estás loca? Tendremos que amordazarte para que tu valor no baje ante el comprador al pensar que tienes defectuoso el cerebro — dijo el hombre luego de un suspiro, se alejó.
— Me volveré loca si no me das agua, malvado cara de asno… espero que el mar se trague tus entrañas y luego te vomite hacia la tierra dónde los carroñeros te coman y te vomiten también, es más, que todo el ciclo de tu nueva vida sea ser engullido y vomitado… — le maldijo, no sabía si algún día una de sus maldiciones se haría realidad pero valía la pena intentarlo.
La noche siguió avanzando, y no quedaba mucho por hacer, imposible salir de la caja sin ayuda externa. Plan B, esperar a llegar a dónde sea que los llevaran para intentar la huida. Claro, la mujer no contaba que cuando todo el campamento quedó en silencio… algo se acercó a su caja… sea lo que sea que estaba ahí afuera... estaba manoseando la caja como si sus ojos estuvieran en sus manos. Por uno de los agujeros la peliceleste vio… vio… ¿Unas garras? ¿Pelo? La garra movió la cadena, un leve sonido metálico resonó… nada para despertar a nadie…
Era el momento.
Como decía el dicho: Mejor bueno por conocer que malo conocido… ¿no?
Como decía el dicho: Mejor bueno por conocer que malo conocido… ¿no?
Pero antes de que María lograra pedirle ayuda a lo que fuera que estuviera tanteando su caja, un sonido aún más fuerte resonó, esta vez tan ensordecedor que sería imposible no escucharlo.
“Ups…”
Una voz, una voz claramente femenina… ¡Es ahora o nunca! — Ayudame, ayudame… sacame rápido, hay que salir de aquí antes que vengan… rompe la cadena, rompe la caja, lo que sea, haz algo… escuche a unos niños, si quieres dejame pero salvalos a ellos… sea lo que seas ayúdanos, por favor, son tan joveneves... así el Dios del Mar llenara de bendiciones tu camino — le indico a la bestia que estaba afuera, esperaba que por lo menos… salvará a los más pequeños, después de todo, ella ya estaba acostumbrada, siempre sobreviviría…
CAOS
— ¿Qué fue eso? — se escuchó a lo lejos.
— Rápido, revisen la zona — dijo otra voz.
— Viene de allá — hablo otro hombre señalando las cajas.
— MIERDA..., son m-miink — su voz sonó atenuada y llena de algo de temor.
— Busquen las armas. Capturenlos, vivos o muertos... de cualquier forma pagaran bien por ellos — ordenó el que claramente estaba al mando…
— Rápido, revisen la zona — dijo otra voz.
— Viene de allá — hablo otro hombre señalando las cajas.
— MIERDA..., son m-miink — su voz sonó atenuada y llena de algo de temor.
— Busquen las armas. Capturenlos, vivos o muertos... de cualquier forma pagaran bien por ellos — ordenó el que claramente estaba al mando…
Karma Fanático: Hyakinthos.
![[Imagen: mmocheja.png]](https://i.ibb.co/WNPnSwH9/mmocheja.png)
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