20-09-2025, 06:13 PM
(Última modificación: 25-09-2025, 02:52 PM por Sam Bernard.)
El muelle entero vibraba con cada choque, el aire estaba cargado de electricidad, sal y miedo. El rugido del mar se mezclaba con los gritos de los últimos civiles que aún corrían hacia calles más seguras. Los tablones de madera, húmedos y castigados, parecían crujir bajo el peso de la batalla como si compartieran el dolor de los combatientes.
Li Yuan, con el pecho marcado por el demoledor ataque de Marlon encontró la voluntad de contraatacar. Como un proyectil lanzado por la determinación misma, su cabeza se estrelló contra el torso de Marlon. El impacto fue seco, brutal, y arrancó un gruñido de dolor del tiburón.
Zhang Guolao no se quedó atrás. Su pezuña, electrificada y cargada de un aura helada, descendió contra la mole marina. Marlon, todavía aturdido por el cabezazo, alcanzó apenas a cubrirse con un brazo, desviando parte del golpe, pero el resto de la fuerza lo sacudió con violencia, su piel escamosa chisporroteó con la descarga, y su mandíbula se tensó, mordiéndose la lengua para no soltar un grito de agonía.
Escupió sangre mezclada con agua salada, tambaleándose un par de pasos, por un instante, parecía que iba a caer de rodillas, vencido por la furia combinada de sus enemigos, sin embargo, la locura en su mirada no se apagó, por el contrario, ardió con más fuerza.
—¡Keh…! —rió con voz rota, mostrando sus dientes afilados y manchados de rojo — No están mal… para un par de inútiles. Pero aquí… ¡aquí sigo siendo el rey!— Con un bramido feroz, Marlon giró sobre sí mismo y, en un salto prodigioso, se lanzó al mar. El agua lo recibió como a un hijo pródigo, cerrándose sobre él en un estallido de espuma, de inmediato, la superficie se agitó, burbujas, remolinos y un rastro de espuma marcaban la furia de aquel depredador que regresaba a su terreno natural.
Las olas, ya embravecidas por el combate, aumentaron aún más su violencia, el puerto se sacudió como si el mismísimo océano respirara con ira, los marineros que aún miraban desde la distancia palidecieron.
—¡Ahora sí estamos perdidos…! —gritó uno, señalando el agua con el rostro desencajado —¡En el mar, ese monstruo es imparable! — La tensión se duplicó, el barco mercante a la deriva seguía avanzando lentamente hacia el puerto, arrastrado por el vaivén de las aguas, su silueta colosal se encontraba ya a 18 metros de distancia y cada embestida de las olas lo empujaba más cerca de la tragedia. Los héroes no solo debían prepararse para enfrentar a Marlon en un terreno en el que tendría todas las ventajas, sino también buscar cómo impedir que la mole de madera destruyera lo poco que quedaba del muelle y los negocios que dependían de él.
Bajo las aguas oscuras, se vislumbraba una sombra enorme que se movía en círculos, cada vez más cerca. La risa sorda y distorsionada de Marlon resonó como un eco espectral desde el fondo del mar.
—¡Vengan, pequeños! —su voz retumbó, mezclada con el rugido de las olas —¡A ver si pueden seguir bailando en mi reino! — El escenario había cambiado, el campo de batalla ya no era el muelle, sino el vasto y traicionero océano.
Li Yuan, con el pecho marcado por el demoledor ataque de Marlon encontró la voluntad de contraatacar. Como un proyectil lanzado por la determinación misma, su cabeza se estrelló contra el torso de Marlon. El impacto fue seco, brutal, y arrancó un gruñido de dolor del tiburón.
Zhang Guolao no se quedó atrás. Su pezuña, electrificada y cargada de un aura helada, descendió contra la mole marina. Marlon, todavía aturdido por el cabezazo, alcanzó apenas a cubrirse con un brazo, desviando parte del golpe, pero el resto de la fuerza lo sacudió con violencia, su piel escamosa chisporroteó con la descarga, y su mandíbula se tensó, mordiéndose la lengua para no soltar un grito de agonía.
Escupió sangre mezclada con agua salada, tambaleándose un par de pasos, por un instante, parecía que iba a caer de rodillas, vencido por la furia combinada de sus enemigos, sin embargo, la locura en su mirada no se apagó, por el contrario, ardió con más fuerza.
—¡Keh…! —rió con voz rota, mostrando sus dientes afilados y manchados de rojo — No están mal… para un par de inútiles. Pero aquí… ¡aquí sigo siendo el rey!— Con un bramido feroz, Marlon giró sobre sí mismo y, en un salto prodigioso, se lanzó al mar. El agua lo recibió como a un hijo pródigo, cerrándose sobre él en un estallido de espuma, de inmediato, la superficie se agitó, burbujas, remolinos y un rastro de espuma marcaban la furia de aquel depredador que regresaba a su terreno natural.
Las olas, ya embravecidas por el combate, aumentaron aún más su violencia, el puerto se sacudió como si el mismísimo océano respirara con ira, los marineros que aún miraban desde la distancia palidecieron.
—¡Ahora sí estamos perdidos…! —gritó uno, señalando el agua con el rostro desencajado —¡En el mar, ese monstruo es imparable! — La tensión se duplicó, el barco mercante a la deriva seguía avanzando lentamente hacia el puerto, arrastrado por el vaivén de las aguas, su silueta colosal se encontraba ya a 18 metros de distancia y cada embestida de las olas lo empujaba más cerca de la tragedia. Los héroes no solo debían prepararse para enfrentar a Marlon en un terreno en el que tendría todas las ventajas, sino también buscar cómo impedir que la mole de madera destruyera lo poco que quedaba del muelle y los negocios que dependían de él.
Bajo las aguas oscuras, se vislumbraba una sombra enorme que se movía en círculos, cada vez más cerca. La risa sorda y distorsionada de Marlon resonó como un eco espectral desde el fondo del mar.
—¡Vengan, pequeños! —su voz retumbó, mezclada con el rugido de las olas —¡A ver si pueden seguir bailando en mi reino! — El escenario había cambiado, el campo de batalla ya no era el muelle, sino el vasto y traicionero océano.
Bélico
Marlon Dientegrande

![[Imagen: IgQmwbt.jpeg]](https://i.imgur.com/IgQmwbt.jpeg)