Juegos Peligrosos [Aventura T2, Presente Absoluto]
#4
Día 58, Verano 04:52


El aire en el muelle se llenó de estática. El Den Den oscuro de Owen comenzó a vomitar un revoltijo de voces cortadas, órdenes entrecortadas y chillidos metálicos que resonaban en la madrugada como un enjambre de grillos metálicos. La treta funcionó, y al menos una decena de hombres apostados en el muelle se giraron, mientras otros tantos corrieron hacia la zona más próxima al puerto. El eco de sus botas sobre la madera se mezclaba con las linternas que ahora apuntaban en todas direcciones.

El caos estaba servido.

Owen, aprovechando la confusión, se deslizó pegado a la pared de hormigón, avanzando a zancadas cortas hasta alcanzar la sombra de la estrecha entrada lateral que había divisado antes. El olor a salitre y aceite rancio era insoportable allí, pero el refugio momentáneo le permitió contener la respiración, mientras el corazón aún bombeaba como un tambor en su pecho.

Todo parecía ir bien, de acuerdo al plan. Pero el destino, fiel a su costumbre de ensañarse con él, no se lo iba a dejar tan fácil. Mientras trataba de abrir la cerradura, el mecanismo de la puerta chirrió desde dentro, una señal inequívoca de su inminente apertura. 

En un instante, la puerta se abrió revelando a sus ojos una tercera patrulla, que hasta ese momento permanecía en el interior custodiando la puerta, pero que se había apresurado a salir fuera tras escuchar el caos que se había formado. El reflejo de la linterna sobre su propio rostro dejó en claro la traición de la suerte, lo habían descubierto. 

Se trataba de un grupo de alrededor de diez hombres jóvenes, uniformados con el atuendo típico de aquellos matones, ropajes de tela barata gris. El shock del momento los había dejado paralizados, pero no tardarían más de unos segundos en reaccionar. La mayoría, lanzándose a por Owen ferozmente. Otro, sin embargo, tratando de alejarse corriendo hasta la pared del fondo, corriendo como si su vida dependiera de ello.

Contenido Oculto


El segundo siguiente sería decisivo, Owen tenía la daga lista en la manga, pero aquellos hombres también estaban armados y listos para enfrentarle. 


Mientras tanto, en el interior...
Día 58, 04:40
—Nadie diría que lo lamenta, señorita.

La sonrisa de Hana al oír aquellas palabras no pasó desapercibida, pero no hubo más respuesta de su parte que la que había seguido al juego con tu rostro.

—¿Quizás quiera una pequeña probada de esta cara bonita?
Tras aquella muestra de valentía o de estupidez por parte de Jin, la sala de tortura se había llenado de un silencio espeso.

Hana, la llamada Tsubaki, retiró el filo de la espada y lo limpió con un gesto elegante, casi indiferente, como si se tratara de un ritual cotidiano. La sonrisa que dedicó a Jin fue ambigua, una mezcla perfecta de tedio y fascinación.

-Eres más interesante de lo que esperaba. -Susurró, dejándole la mejilla marcada con una nueva línea carmesí, sin perder detalle a la reacción del tipo a su tortura, pues esta saltó a la vista casi de forma inevitable e imprudente. -Pero tendrá que ser en otra ocasión, encanto. No puedo perder más tiempo jugando contigo.

Giró sobre sus talones, con la gracia de alguien que sabe que siempre tiene la última palabra, y el humo del cigarro quedó flotando en el aire cuando ella salió de la sala, recibida con respeto por dos hombres de traje oscuro que habían esperado en el pasillo. El portazo fue un golpe seco, y con él se fue la figura que imponía más con una sonrisa que cualquiera de aquellos hombres con sus puños.

Ahora la responsabilidad quedaba en manos de sus dos hombres de confianza, el grandullón, al que habías oído que se referían como Big Tom, y el otro individuo de menor tamaño, al cual e algún momento llamaron Little Timmy.

El primero, un gigantón de más de dos metros, cuello ancho como un tronco y los nudillos hinchados como rocas, se colocó de brazos cruzados al costado de Jin, tan cerca que podía sentirse su respiración pesada.

El segundo, menudito y de aire nervioso, con una sonrisa torcida que mostraba dientes amarillentos, jugueteaba con su bate oxidado como un niño con un juguete nuevo.

-Qué jodida suerte tienes, eh, guapito. -Dijo Timmy, ladeando la cabeza, con una risa aguda que resonó demasiado en el cuarto. -La jefa se va, pero nosotros tenemos todo el día, y no hemos hecho más que comenzar.

Tom no habló. Se limitó a acercarse despacio, con esa calma violenta que precede a los golpes inevitables, mientras hacía crujir el suelo bajo su peso.

Jin, aún con la sangre corriendo por la frente y las muñecas marcadas por la cuerda, ya había avanzado lo suficiente en su juego de paciencia, y al fin el nudo comenzaba a ceder. No estaba libre, no todavía, pero cada segundo de distracción podía inclinar la balanza. Y en ese instante, con los ojos helados clavados en sus dos verdugos, no parecía ser él quien estaba en desventaja.


Off


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RE: Juegos Peligrosos [Aventura T2, Presente Absoluto] - por Krysser - 20-09-2025, 06:15 PM

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