Un error en el mapa :: Pasado :: Privado :: +18
#1
Narrador / María Merlot

BANDA SONORA :: REWRITE THE STARS

Día 69 de verano año 16.
……………………………………………

Es completamente irrazonable.
Alguien debería decírselo.
O mejor… demostrarselo.

Lo sabía muy bien, en el fondo entendía que era una completa locura, un sinsentido que posiblemente terminaría con su corazón roto pero la razón no formaba parte de ella, y a sus 19 años, dudaba que alguna vez hiciera acto de presencia. ¿Por qué lo decía? Porque saber qué batallas luchar y cuales dejar pasar, era la mejor forma de mantenerse sin heridas emocionales, mentales y hasta físicas. Pero ese día, para sorpresa de nadie, se dejó llevar por sus anhelos… anhelos que no eran una meta, sino una dirección: la de la locura, la de la única vida que conocía de verdad.

Las risas forzadas se perdían entre la mala música del primer piso, el aire denso la hacía querer estornudar. Vicio respiro  desde el instante que se adentro en el recinto. Licor barato, humo a tabaco y desinhibición en cada rincón, ella conocía bien ese tipo de lugares, y los odiaba profundamente... porque habían sido años oscuros de su corta vida pero no es una historia para contar en este momento. 

¿Dónde estaba María?
En un burdel.
¿Qué hacía ahí?
Tentar a la suerte por su débil corazón.

Horas atrás se había encontrado con un niño por casualidad, un flacucho adolescente al que apenas le estaban creciendo tres pelos en el mentón. Se hubiera reído de él pero las lágrimas que caían de sus ojos y los golpes en su cuerpo no eran por diversión, así que no pudo más que detenerse a consolar al desconocido. Le había preguntado qué le sucedía, le había dicho que sus heridas sanarían, hasta lo invitó a comer algo rico si lograban encontrar un restaurante, después de todo... Ashviel le había dado algunas monedas para entretenerse… claro, si lograba encontrar algún lugar poblado porque ya llevaba buen rato perdida.

El chico le había contado su historia, en medio de aquel camino intransitado, bajo aquel árbol frondoso, al pie de la gran montaña. Un relato que la había desencajado, que le trajo recuerdos lejanos dónde ella fue la protagonista de algo muy similar. ¿De qué trataba? Lamentablemente de situaciones que sucedían más de lo imaginado: Trata de Personas. Unos maleantes se habían llevado a su hermana mayor, la habían vendido en un burdel local, y sin poder o dinero no pudo hacer más que intentar él mismo rescatarla, sin éxito alguno.

Debía ayudarlo, quería ayudarlo. Así que se ofreció a rescatar a la muchacha llamada Penny pero antes tenía que buscar a sus compañeros porque ellos sí podrían hacer más que ella… ellos eran increíblemente poderosos ante sus ojos, a Jensen no le temblaría el pulso para acabar con esos aberrantes cerdos, Thrym los aplastaría con sus enormes pies, Maki los haría sufrir mucho… pero el niño le suplicó que no se fuera, que si perdían más tiempo su hermana no… no estaría bien; y fueron justo esas tres palabras las que sellaron esa noche: “No estaría bien”, sabía a qué se refería, porque… aunque la salvarán, si quedaba manchada… esa mancha nunca se iría, se quedaría por siempre sobre su piel, grabada a fuego en su cerebro, tanto que desearía perderse a los grillos de la locura que al dolor de la cordura. Tal como ella.

¿Qué podría salir mal?
Todo.

La mujer peliceleste acarició la daga guardada entre su ropa. Esa arma se la había regalado Ashviel, aquel que le tendió la mano y le enseñó a defenderse… cada vez que la tocaba, recordaba su encuentro y como terminó siguiéndolo autoproclamándose prisionera de su barco, nada más alejado de la realidad. El punto es que… no tenían tiempo, según lo que dijo el niño, así que si o si debía intentarlo sola… infiltrarse, buscar a Penny, salir ilesas del lugar. Y tenía mucho sentido, ella era una mujer hermosa, sabia como moverse en esos ambientes… podría mimetizarse y buscarla, y si pasaba algo tenía su daga, y si pasaba algo peor… en algún momento sus compañeros se darían cuenta de su ausencia y la buscarían, bueno quizás Algodón de Azúcar no, pero los demás si. Era un ganar y ganar.

Así fue como terminó en el burdel, que se ubicaba en la parte más remota del pueblo. El adolescente la guió hasta el lugar, porque ella nunca hubiera llegado sola… su brújula interna no funcionaba. Un edificio pintoresco de tres pisos. Se metió por la puerta trasera, se vistió con algo que encontró en una de las habitaciones vacías, una prenda blanca que resaltaba su hermoso y largo cabello celeste y piel de porcelana, que por cierto llevaba suelto. Constaba de dos piezas fabricadas en una tela ligera y fluida, lo cual tenía sentido siendo el lugar que era. La parte superior consistía en un top corto que deja los hombros y parte de los pechos al descubierto, además mostraba parte de sus preciosas escamas azuladas; del top salían mangas largas y anchas, que caían por sus brazos. La parte inferior era una falda que con una gran abertura alta, que revelaba su pierna derecha, y parte de la izquierda si así lo deseaba. El conjunto le daba un toque etéreo e irreal.

¿Ser llamativa era la mejor forma de infiltrarse?
No, no lo era.
Pero ella era vistosa hasta sin intentarlo.

Claro, debajo de la falda, en la pierna contraria, había amarrado su daga. Esperaba no usarla, todo saldría bien. Mente positiva. Curiosamente, entre aquí y allá, vio a una chica ser arrastrada por el segundo piso, una chica que coincidia con la descripción que le había dado Gaston, si, ese era el nombre del adolescente. La lanzaron tras una puerta y se fueron. ¡Qué suerte! Estaba resultando muy fácil, y cuando pudo ir hasta la puerta y abrirla, encontró un cuarto que parecía más bien un hueco de castigo, como esos dónde intentan quebrar tu espíritu. Penny se encontraba vestida con un atuendo tan revelador como el suyo, hecha ovillo en una esquina. Ojala pudiera ser como Jensen, bajar y hacerles pagar a todos… pero no, la violencia no era el camino. Le habló, le contó que su hermano Gaston le había pedido ayuda y que si quería reencontrarse con él, debía seguirla.

Así fue como terminaron en el pasillo de nuevo. María no sabía orientarse, así que solo fue por donde no había nadie sin soltar la frágil mano de la muchachita. Escucho peresonas al final del pasillo, así que entró por una de las puertas… la habitación era diferente a la de antes… era espaciosa, y lujosa, con una gran cama y espejos en el techo. Definitivamente, una habitación VIP para el pecado. Corrió a la ventana, una linda ventana con alfeizar, la abrió de par en par, daba a un jardín lateral, ella lo había visto cuando se escabullo… si ella pudo entrar, Penny podría salir. Así que busco entre los muebles y encontró sábanas, las amarró con ayuda de la chica que poco a poco se iba serenando, quizás fuera la alegría y optimismo de María que la estaba contagiando con la esperanza de la libertad. Cuando estuvo listo, la hizo bajar a ella primero, la muchacha temblaba pero lo logró y justo en su turno… todo se arruino, escucho voces muy cerca, tan cerca que saltar y correr con Penny solo lograría que las atraparan a ambas, así que tomó la decisión más loca pero lógica, dejó caer la cuerda de sábanas y le susurro: Vete.

Cerró la ventana, y se sentó en el alféizar, como si estuviera viendo el jardín, las estrellas, la luna y no escapando de ese asqueroso lugar. Solo debía mantener la calma, si era un hombre… solo debía sonreír, sólo debía actuar un poco… y seguirle el juego, hasta poder escapar… si era una mujer… entonces, cruzaría los dedos para que fuera lesbiana y poder aplicar el mismo plan... porque no tenía otro.

ROPA DE MM
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
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Un error en el mapa :: Pasado :: Privado :: +18 - por Maria Merlot - 21-09-2025, 02:34 AM

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