[Pasado] Libertad o Muerte [María & Helena]
#6
Narrador / María Merlot

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Hay que arriesgarse.
Y no podía ser peor que la situación actual.
 ¿Cierto?
Después de todo, estaba dentro de una caja.

La posición ya era incómoda la verdad, quería estirar sus piernas, tronar todos sus huesos. Sería una de las primeras cosas que haría cuando dejara ese cubo de madera. Si tenía suerte, la bestia en el exterior la ayudaría… o como mínimo, a los niños de las otras cajas. La voz de alarma ya habia sido dada, hasta ella misma la escucho.

“¡Romperé la caja, hazte hacía atrás y cúbrete!”

Su afirmación la hizo sonreír. ¡Saldría de ahí pronto! Así que siguió las instrucciones de su heroína, porque era una voz de mujer, y se arrimo lo más que pudo al lado contrario de dónde provenía la orden… aunque la verdad sea dicha, no se pudo mover mucho; era un espacio muy reducido. Un grito, o más bien un rugido, después, un golpe brutal rompió parte de la caja lanzando astillas aquí y allá, que bueno que antes se había cubierto. No había roto las cadenas, había destrozado parte de la prisión de pino… ¿Qué tan fuerte tenía que ser la bestia para lograrlo? Estaba a punto de descubrirlo.

“Tengo una mejor idea, que tal si nosotros nos convertimos en las bendiciones de otros ¿Puedes pelear? Liberemos a los demás”

Fue la voz que la recibió cuando tomó su mano (pata) fuera de la pequeña prisión, cuando sus ojos se encontraron con su salvadora… una mink. Tan peluda como alta, majestuosa como poco sigilosa, con ojos café y cuerpo atlético. Si no fuera porque fue quien la sacó de la caja, ella regresaría obedientemente a la misma, un zarpazo de sus garras y terminaría en varios pedazos. Fue entonces cuando una sonrisa se dibujo en los labios de María, ella no estaba sola, pudo ver a uno de color marron más allá… — ¿Bendiciones de otros? Me parece una idea tan arriesgada como imprudente y me fascina. No sé pelear pero no saber cosas nunca me ha impedido intentarlo y más cuando esos asquerosos esclavistas hijos de la tierra merecen que pateen sus pepinos de mar — le respondió con optimismo y alegría levantándose en sus 1,70 cm, y aun así se veía pequeña ante la blanca mink.

Los tres hombres de antes la tenían rodeadas… así que ella solo agarró un pedazo de caja rota que podía pasar como un chuzo. Al pasear sus ojos por el improvisado campamento, vio tres cajas más como la suya, una fogata… y muy pocos hombres, claro que podrían lograrlo, ganarles… y sino, siempre podía usar el twerking.  Claro, con el tamaño de los mink y la enorme espada de la salvadora peludita, quizás ni siquiera necesitarían que María calentara sus caderas.

“¿Saben? Me encanta pelear, pero creo que esta vez es personal. Les partiré el culo de tal manera que no podrán volver a ejercerla de esclavistas. Yo me encargó de estos tíos, tú libera a tu gente ¿Vale?”

Sus palabras tan poderosas como su estampa la hicieron sonreír. Y hubiera reído a carcajadas si el tono de la Mink no fuera de ira pura. ¡JA! Ellos se lo habían buscado, e iban a averiguar que es estar del lado débil de la ecuación. Sujetando con ambas manos el chuzo de madera, la peliceleste estaba lista para apoyar a la loba pero cuando volteo y giro otras instrucciones con la sonrisa más lobuna que había visto antes (literal), y calidez en cada sílaba… quiso hacerle piojitos en su cabecita y rascar su pancita como con un cachorrito… pero eso sería suicida… y también sería algo que haría si salían vivas de ahí — Liberar a la gente, si… yo me encargo. Y ustedes, ustedes gusanos de tierra, viles excretas de humanos espero que nunca encuentren un baño cuando tengan dolor de estómago, o mucho peor que no tenga agua o papel… — les maldijo apuntandolos con su chuzo sin miedo, porque quien tenga miedo a morir que no nazca.

María se iba a ir a sacar a los rehenes pero había un detalle, sin las llaves no podía abrir los candados. Así que luego de dar dos pasos se detuvo, si lograba obtener una de las armas de los esclavistas, sería más fácil romper las cajas. Fue entonces cuando vio la danza de guerra de La Peluche… y también vio como se los comía, de forma figurativa, aunque de manera literal… posiblemente también podría. Dos estaban en el suelo, pero también había uno más allá, el que tenía el arma a distancia: Un Arco.

No, no… no.
Si ella caía estaban condenados.

A grandes males, grandes soluciones… y la verdad, ella era inútil, así que lo único que podía hacer era proteger a la Salvadora… con su cuerpo, y justo hizo eso cuando lo vio tensar el arco y disparar la flecha… Corrió y se interpuso entre la Mink y el fatal destino — Augh — farfulló con dolor, se había clavado en su brazo derecho la flecha. La sangre empezó a salir, tan roja sobre su piel de porcelana — … rápido… antes de que cargue de nuevo… — la instó mirandola a sus preciosos ojos café en el segundo después del impacto mientras sujetaba el brazo con miedo de sacar la flecha. Dolía, y dolía muchísimo.

Las piernas de María cedieron, el sudor empezaba a empapar su frente, y el dolor a nublar su mente. Era una herida en el brazo, cierto, pero ella siempre era tratada como una muñeca, no estaba acostumbrada a esos umbrales de dolor, no tan… profundos en su piel. También estaba el hecho de que tenía días sin comer ni beber agua. ¿Acaso moriría sin tomar agua otra vez? Eso sí lo lamentaría y mucho. Terminó acostada en el suelo, sujetando su brazo, ajena a lo que sucedía alrededor, mirando el cielo estrellado, tan hermoso y distante como siempre… entonces, solo pudo empezar a cantar, con su suave voz de sirena llena de un matiz doloroso…

Tal vez estés a mil millones de años luz
Tal vez te has ido, tal vez ya ni existas tu
Pero a lo lejos veo tu destello azul
Que va atrasado en el tiempo
Muestra un pasado más bello.
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]


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RE: [Pasado] Libertad o Muerte [Maria & Helena] - por Maria Merlot - 21-09-2025, 07:09 PM

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