Karate a muerte en Torremolinos [Presente absoluto/aventura T2]
#3
Narrador / María Merlot

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¿Qué comía?
Las papas que Maki le había pedido.
¿Estaban ricas?
Algo grasientas.

Estaba sentada, tranquila, masticando mientras los escuchaba hablar de negocios. Su hermosa cara transmitía serenidad y felicidad, después de todo era una persona feliz; y ese día, tenía la oportunidad de ir de paseo con la otra mujer del grupo de piratas; bueno, había otra pero luego tendremos la oportunidad de hablar de ella. El bar, parecía un sitio pintoresco, lleno de vida… y, no pasó desapercibido, que posiblemente la peliverde tenía un pasado conocido ahí, porque cuando entraron todos parecieron… “Reconocerla”. La voz de la dama se volvió melosa cuando interrogó a los ancianos sobre el motivo de su llamado.

¿Una misión?
No era lo que tenía en mente pero…
¿Quién dijo miedo?
Mejor pregunta: ¿Cómo terminó ahí?

Ese día María había estado acostada en su cómodo catre pensando en todo y en nada, habían sido semanas movidas; y seguro así sería su vida de ahora en adelante, porque pronto partirían de Isla Karate, hacia dónde los anhelos de Ashviel los hicieran navegar, a ella no le importaría acompañarlo hasta el fin del mundo, siempre y cuando se tratara del hombre color canela que le tendió la mano en el pasado y marcó con ese gesto el resto de su vida.

Vio los obsequios que nunca había usado sobre la mesita de noche, porque tenía una a pesar de ser una celda: Un tanto, una espada y unos guantes de cuero sintético. Ella era una pacifista, no le gustaba pelear pero si la atacaban por supuesto que se defendería, y sabía cómo usar cada una de esas armas de filo, quizás no como sus compañeros pero tampoco tan inutil como parecía ser. A veces solo deseaba ser plancton sobre el inmenso mar, siendo llevada sin rumbo fijo a ningún lugar en particular.

“Deberían tener un día de chicas. Intentalo, Sister.”

Le había recomendado Jensen Valentine, cuando vino a visitarla a su celda, desde que se habían unido en el nado nocturno, su relación se hizo más cercana. Fue en una de esas charlas que le recomiendo salir de paseo con Maki, también que fuera en ropa cómoda, y que además llevará como mínimo el tanto. Al parecer, siempre debía llevarlo consigo, aunque nunca la usara. Entendía la daga pero los guantes y la espada… más bien le estorbarían… pero ese día no iba a descubrirlo porque se vistió con un bonito vestido piratesco, regalo de Ashviel, él tenía buen gusto al comprarle ropa. Su cabello lo había atado en una cola alta, el tanto oculto en la bota derecha y los guantes guardados en los bolsillos de la falda.

“Bien… Merlot, trata de no estorbar demasiado, o por lo menos hazlo donde no te de un espadazo por equivocación vale?... veamos que nos depara el destino… dijeron que eran viejos aventureros”


Le comento la mujer de dedos ágiles sobre las cuerdas de una guitarra. María solo pudo sonreirle y asentir, le divertía que la llamara por su apellido — Claro, claro, claro. Yo me hago a un lado. Me mantendré al margen. Tu encargate de todo. Solo veré, te daré porras desde la distancia. ¡Debí hacer una pancarta!  Ah, pero espera... ¿Debería llevar botanas? Así comeré mientras te veo hacer todo, sino puede que me aburra, pero masticar no me haría aburrirme… pero cuidado si me das un espadazo por equivocación Algodón de Azúcar se molestará, no le gusta que sangremos… ¡Y ya sabes cómo se pone! — le respondió con su habitual alegría mientras la seguía bebiendo la gaseosa que le había regalado.

La mestiza no pudo más que reírse por la puntería de la dama al finalizar su bebida y golpear a un tipo random. Le recordaba a Jensen Valentine cuando aspiró aquel polvillo blanco la otra noche… ¿Sería algo de los piratas del otro barco? Solo esperaba que como él, ella no empezará a asesinar gente, no le gustaba ver esas escenas.

“¿QUE?... nunca vieron a una pirata tan hermosa como yo y Merlot?... sigan bebiendo sus orines o les daré el desarrollo de personaje de sus vidas.”


La voz de la mujer resonó por la cantina local, sino habían llamado la atención antes ahora si eran el centro de atención. María solo pudo sonreír angelicalmente y saludar como si fuera la reina del lugar. Tenía que recordar llevar confeti consigo cuando saliera con Maki para estos momentos de reflectores — ¡Déjalos que nos miren! Que se deleiten con este espectáculo de majestuosidad que somos nosotras. No me molesta que me vean… ¡Mientras no crucen la línea! Pero dime que no están bebiendo orina, por favor. Yo no quiero beber nada aquí, paso… aun tengo mmi gaseosa — le respondió a su colega para finalizar guiñandole un ojo ambar a un tipo X que se le había quedado mirando más de lo normal.

“Ahí… esos viejos rancios… escuchémoslos a ver que tienen que decir, si no me convence… los robaremos entendiste… y por favor no quiero que llores ni opines… es más… haz como que eres lesbiana y que te pego si hablas… vale?”

La suave risa salió de la boca de María. Ella no lloraba, ella no opinaba… ella solo existía en la imprudencia de sus emociones así que solo pudo asentir ante las órdenes de Maki pero no las negó ni afirmo. La seguía porque ese día era Día de Chicas, porque ese día sellarian su hermandad con sangre y sudor pero nunca con lágrimas. Las lágrimas eran para los cuerdos, y ella no estaba cuerda.

Y así fue como terminó, sentada en aquella mesa, comiendo papitas fritas… y sonriéndole a los dos viejos arrugados y feos como si fuera un ángel celeste caído del cielo.

Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]


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RE: Karate a muerte en Torremolinos [Presente absoluto/aventura T2] - por Maria Merlot - 21-09-2025, 09:16 PM

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