21-09-2025, 11:56 PM
Sin apartar mi mirada - a través de White Depth - de aquella lupina figura, mis papilas gustativas se embriagaban del metálico y gomoso sabor de una de mis muchas municiones especiales. No lograba reconocer quién era pero, por la dirección y poder que emanaba, sin duda, debía tratarse de uno de los invasores de Magna que buscaban destronar a Nitobo Ilime. No es que me importara demasiado lo que le sucediera pero, que me cortara una de las mayores fuente de ingresos que recibía, tampoco es que me favoreciera en absoluto. Mientras el lobo avanzaba como una exhalanción, podía notar que, gracias a mi Kenbunshoku Haki, una de las cuatro presencias - y la más débil, de hecho - que quedaban aún en la Avenida Oeste, terminaba por introducirse en una de las muchas viviendas que les rodeaba. Era lo más sensato que podía hacer teniendo en cuenta que Ciudad Rupia estaba ante mi absoluto control aunque, tarde o temprano, la muerte le acabaría llegando.
Junto a ese desertor, se encontraba esa aura que estallaba como un volcán y otra que, a su lado, no captaba para nada mi interés. Avanzaban también hacia la mansión, pero cubriendo la retaguardia del níveo mamífero y a una menor velocidad que este último. Teniendo en cuenta esta información, estaba más que claro que el cánido sería el primero en alcanzar el objeto de asedio. Pero si estaba yo aquí, era justamente para impedírselo.
Pude observar como, tras recorrer alrededor de unos 20 metros, el animal dio un gran y potente salto horizontal, a una misma velocidad que su carrera anterior, dejándose expuesto de esta manera ante un ataque al estar en pleno aire.- Craso error, lobito feroz-bang. - Me lamenté por mi objetivo mentalmente, pasando a escupir la bala que llevaba degustando una exagerada cantidad de tiempo para, seguidamente, retirar el cargador de White Lake para introducir dicha munición para, finalmente, tener ya mi arma más que lista para realizar mi primer disparo. El salto de mi presa seguía reduciendo la distancia entre él y la mansión hasta que, estando a unos 84 metros de distancia de mi, inicié mi primer ataque. Como si estuviera jugando a una partida de billar, desplacé ligeramente mi objetivo hacia mi derecha, hasta apuntar a la fachada de un edificio que tenía el lobo, en este caso, a sus 11:00, aproximadamente a unos 3 metros de distancia y, tras eso, apreté el gatillo, activando mis poderes en el mismo momento que lo accionaba, haciendo que los mecanismos de mi arma se movieran con una mayor velocidad de lo habitual, generando una explosión mayor en la cámara de mi White Lake y propulsando, en consecuencia, la bala a una celeridad aún mayor. Así eran los poderes de la Moa Moa no Mi.- Bang. - Musité, mientras mi bala especial, tras ser disparada en un silencio sepulcral gracias a mi White Shore, cortaba el aire hasta que se topó con la pared a la que yo misma había apuntado. Aunque con una munición normal esto habría conllevado en que aquella fachada tuviera un perfecto agujero, estábamos hablando de mis balas Ricochet, una munición desarrollada especialmente por mi para poder atacar desde ángulos que, inicialmente pueden parecer imposibles para cualquier tirador. Y aunque el lobo estaba lo suficientemente descubierto como para recibir un tiro de frente, si era lo suficientemente avispado, esto podría dar pistas para revelar mi posición. Además, me moría de ganas por ver la cara que ponía cuando recibiera una bala desde un ángulo en el que, teóricamente, no había nadie. De esta forma, la bala, a costa de perder algo de potencia, rebotó de forma abrupta en la fachada, dirigiéndose inmediatamente hacia el costado izquierdo de mi presa y cortando de seco su salto.
Por si fuera poco, el impacto debió ser tan brutal en la piel del lobo que, finalmente, pude descubrir que no era una animal al uso, sino una persona peliblanca.- Así que al final era un usuario Zoan, ¿eh? - Anoté, aún mirando a través de White Depth, pudiendo reconocer finalmente que ese individuo se trataba de otro de los grandes componentes de Magna, según había visto en periódicos anteriores. Separé la pupila de la mirilla de mi arma, pasando a volverla a situar a mi espalda a gran velocidad para, a continuación, volver a introducir mi diestra en uno de los paquetes dónde guardaba mis municiones con el objetivo de llevarme otro de mis tentempiés a la boca.- ¿Qué arma debería utilizar ahora-bang? - Pensé, arrastrado mi mirada, desde el sello de oro que reposaba en el dedo corazón de mi zurda, para seguir en las dos pistolas enfundadas en mis dos hombros y terminando por repasar la distinta munición y armas de filo que guardaba en mi cintura. Usar el mismo arma una y otra vez en una misma batalla era un maldito aburrimiento por lo que, siempre que podía, improvisaba y usaba distintas armas. Terminé por depositar mi zurda en el bolsillo de mi pantalón cuando, una sonrisa siniestra se tuvo que dibujar en mi rostro.- Perfecto. - Y saqué del bolsillo mi puño izquierdo cerrado mientras que, con mi diestra, desenfundé y agarré por el mango una de mis dagas. El lobo aún seguía en pie y tendría mucho más que ofrecerme.
Junto a ese desertor, se encontraba esa aura que estallaba como un volcán y otra que, a su lado, no captaba para nada mi interés. Avanzaban también hacia la mansión, pero cubriendo la retaguardia del níveo mamífero y a una menor velocidad que este último. Teniendo en cuenta esta información, estaba más que claro que el cánido sería el primero en alcanzar el objeto de asedio. Pero si estaba yo aquí, era justamente para impedírselo.
Pude observar como, tras recorrer alrededor de unos 20 metros, el animal dio un gran y potente salto horizontal, a una misma velocidad que su carrera anterior, dejándose expuesto de esta manera ante un ataque al estar en pleno aire.- Craso error, lobito feroz-bang. - Me lamenté por mi objetivo mentalmente, pasando a escupir la bala que llevaba degustando una exagerada cantidad de tiempo para, seguidamente, retirar el cargador de White Lake para introducir dicha munición para, finalmente, tener ya mi arma más que lista para realizar mi primer disparo. El salto de mi presa seguía reduciendo la distancia entre él y la mansión hasta que, estando a unos 84 metros de distancia de mi, inicié mi primer ataque. Como si estuviera jugando a una partida de billar, desplacé ligeramente mi objetivo hacia mi derecha, hasta apuntar a la fachada de un edificio que tenía el lobo, en este caso, a sus 11:00, aproximadamente a unos 3 metros de distancia y, tras eso, apreté el gatillo, activando mis poderes en el mismo momento que lo accionaba, haciendo que los mecanismos de mi arma se movieran con una mayor velocidad de lo habitual, generando una explosión mayor en la cámara de mi White Lake y propulsando, en consecuencia, la bala a una celeridad aún mayor. Así eran los poderes de la Moa Moa no Mi.- Bang. - Musité, mientras mi bala especial, tras ser disparada en un silencio sepulcral gracias a mi White Shore, cortaba el aire hasta que se topó con la pared a la que yo misma había apuntado. Aunque con una munición normal esto habría conllevado en que aquella fachada tuviera un perfecto agujero, estábamos hablando de mis balas Ricochet, una munición desarrollada especialmente por mi para poder atacar desde ángulos que, inicialmente pueden parecer imposibles para cualquier tirador. Y aunque el lobo estaba lo suficientemente descubierto como para recibir un tiro de frente, si era lo suficientemente avispado, esto podría dar pistas para revelar mi posición. Además, me moría de ganas por ver la cara que ponía cuando recibiera una bala desde un ángulo en el que, teóricamente, no había nadie. De esta forma, la bala, a costa de perder algo de potencia, rebotó de forma abrupta en la fachada, dirigiéndose inmediatamente hacia el costado izquierdo de mi presa y cortando de seco su salto.
Por si fuera poco, el impacto debió ser tan brutal en la piel del lobo que, finalmente, pude descubrir que no era una animal al uso, sino una persona peliblanca.- Así que al final era un usuario Zoan, ¿eh? - Anoté, aún mirando a través de White Depth, pudiendo reconocer finalmente que ese individuo se trataba de otro de los grandes componentes de Magna, según había visto en periódicos anteriores. Separé la pupila de la mirilla de mi arma, pasando a volverla a situar a mi espalda a gran velocidad para, a continuación, volver a introducir mi diestra en uno de los paquetes dónde guardaba mis municiones con el objetivo de llevarme otro de mis tentempiés a la boca.- ¿Qué arma debería utilizar ahora-bang? - Pensé, arrastrado mi mirada, desde el sello de oro que reposaba en el dedo corazón de mi zurda, para seguir en las dos pistolas enfundadas en mis dos hombros y terminando por repasar la distinta munición y armas de filo que guardaba en mi cintura. Usar el mismo arma una y otra vez en una misma batalla era un maldito aburrimiento por lo que, siempre que podía, improvisaba y usaba distintas armas. Terminé por depositar mi zurda en el bolsillo de mi pantalón cuando, una sonrisa siniestra se tuvo que dibujar en mi rostro.- Perfecto. - Y saqué del bolsillo mi puño izquierdo cerrado mientras que, con mi diestra, desenfundé y agarré por el mango una de mis dagas. El lobo aún seguía en pie y tendría mucho más que ofrecerme.
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