22-09-2025, 04:03 PM
Owen tenía un sentido auditivo altamente desarrollado debido a todos sus años en las calles que le obligaban, día y noche, a tener que estar sumamente pendiente de sus alrededores. Sin embargo...pese a que su olfato no era sumamente espectacular, no hacía falta tener la nariz de un catador de vinos para apreciar el tremendo aroma a puerto marítimo completamente descompuesto, uno que evidenciaba la falta de limpieza y mantenimiento que un entorno así debería tener -Puaf...qué tufo, hermano. Quién me manda a buscar a ese tarado.- casi como si se hubiese dado el dedo pequeño del pie contra la pata de una mesa, la expresión del pelirrojo se retorció durante uno o dos segundos al igual que lo hacía su nariz. Su ceño fruncido y cara asqueada eran índices del inevitable espanto que era mantenerse allí y que, probablemente, todos los secuaces del grupo mafioso debían tener los sentidos atrofiados de permanecer más de diez minutos aguantando semejante olor a putrefacción.
Parecía que la fase uno del plan había sido efectiva, pero, como siempre, la fase dos fue un poco más...caótica. El chirrido de la puerta abriéndose denotaba el óxido de las bisagras que, también, funcionaban indirectamente como alarma para todo aquel que se encontrase dentro del lugar, ¡IIIIIIIIIK!, el sonido fue tan intenso que hasta al propio Owen, poniéndose frente a la misma mientras se mantenía ligeramente encorvado, empezó a escuchar una sucesión de pisadas que denotaba, una vez más, una cantidad de personas acercándose muy rápidamente hacia su posición -¡!- mientras la puerta se iba abriendo lentamente, tenía que irse acomodando: El pelear iba a ser inminente.
En un susurro, apenas perceptible para él, observaba cómo el destello de la luz interior cada vez se combinaba con el oscuro pero tenuemente anaranjado día que anunciaba la madrugada. El pelirrojo estaba auto-motivándose, sacudía ambas manos como si estuviesen mojadas e igual lo hacía con sus hombros. Frotó su rostro con fuerza y rapidez, como si se lavase la cara con agua invisible. Todo era un elemento preparatorio para que, en el instante que hizo contacto visual con el primero de los individuos, aquella postura de lince -¡YA!- le hiciese salir disparado como un cohete hacia la confrontación de lo que parecían ser diez individuos con ropas y armas relativamente flojas, cosas que él ya ha visto en innumerables ocasiones. No iba a pararse a analizarlos ni tampoco a debatir, su objetivo era claro: Rescatar a Jin Onizuka, sí o sí, porque su madre, Moria dependería de ello.
Una vez que Owen era detectado ya no se daba marcha atrás; Un chico tan intenso, tan explosivo y tan fugaz no tenía medias tintas ni tampoco escaparía a menos que su vida esté dependiendo de ello. Incluso, esto último, podría ser bastante debatible. A toda la velocidad que pudo, el muchacho salió completamente disparado a golpear exactamente en los puntos donde no dudaría en generar desestabilización; Lo que el pelirrojo siempre priorizaba en las peleas era dejarte inestable, perdido, confundido, porque sería hasta más fácil dejar fuera de combate a quien sea -¡TOMA! ¡Y TÚ! ¡Y TÚ!- el escándalo estaba servido, una vez que se envalentonaba en la acción y la adrenalina nadie lo podía sacar. Su estilo de combate era tan destacablemente precario pero efectivo, demostrando la enorme experiencia que tenía de combatir en las calles: Una patada hacia el talón para desestabilizar a uno, puñetazo al mentón al otro, patada en la espalda al siguiente. Los ojos azules del chico volaban recordando a cierto sujeto de otra dimensión con ojos rojizos que parecía estar en guerra contra el mundo.
Cuando la escena se resolvió, el pecho del pelirrojo se inflaba y desinflaba con mucha intensidad. Su sonrisa estaba tan fuertemente marcada que parecía la de un loco, tenía los ojos, incluso, desorbitados, ansioso hasta de más -Dios, cómo me había olvidado de lo hermoso que es reventarse la cara contra alguien.- los miraba con sus pupilas que bailaban al sol de la adrenalina inyectada en sus venas. Quería seguir, -Coño, este tipo.- pero reaccionó a tiempo, aun sin perder las hormonas explotando en su interior. Llevó su mano derecha hacia su bolsillo y, con rapidez, comenzó a apretar los botones de su Den-Den Mushi personal, el mismo que literalmente había comprado para comunicarse con Jin cuando tuviese que zarpar para realizar el plan orquestado por ambos -...a ver...- ¡Pip! ¡Pup!, ya daba relativamente igual ser descubierto, perseguido o lo que fuese. El desastre que había provocado la puerta, las personas, los gritos, la paliza, todo ya había sido demasiado. Lo que tocaba era una sola cosa: Identificar dónde estaba el mafioso (Ahora compañero) para no perder el tiempo ni un solo segundo más.
No importaba si atendía o no, porque automáticamente su Den Den buscaba comunicarse con el personal de Jin, lo bajó hasta su cintura, sosteniéndolo como si fuese un balón. La mirada de Owen, mientras tanto, viajaba de izquierda a derecha entre aquellos pasillos tenuemente iluminados de los cuales, a simple vista, se veían sumamente laberínticos como para mandarse por cualquier lado. Mientras la adrenalina descendía por sus venas, empezaba a sentir el potente olor a óxido y a humedad que era igualmente de desagradable que en el exterior -No importa si atiende...- mientras el ceño del pelirrojo estaba fruncido, todo lo que quería era detectar más o menos por qué lugar retumbaba más el sonido del caracol comunicador del secuestrado, al son de su famoso "Peré-peré-peré".
Parecía que la fase uno del plan había sido efectiva, pero, como siempre, la fase dos fue un poco más...caótica. El chirrido de la puerta abriéndose denotaba el óxido de las bisagras que, también, funcionaban indirectamente como alarma para todo aquel que se encontrase dentro del lugar, ¡IIIIIIIIIK!, el sonido fue tan intenso que hasta al propio Owen, poniéndose frente a la misma mientras se mantenía ligeramente encorvado, empezó a escuchar una sucesión de pisadas que denotaba, una vez más, una cantidad de personas acercándose muy rápidamente hacia su posición -¡!- mientras la puerta se iba abriendo lentamente, tenía que irse acomodando: El pelear iba a ser inminente.
![[Imagen: 3206c4fe936b185866bfd1bad61d68d6.jpg]](https://i.pinimg.com/736x/32/06/c4/3206c4fe936b185866bfd1bad61d68d6.jpg)
-Ya viene-ya viene-ya viene.-
En un susurro, apenas perceptible para él, observaba cómo el destello de la luz interior cada vez se combinaba con el oscuro pero tenuemente anaranjado día que anunciaba la madrugada. El pelirrojo estaba auto-motivándose, sacudía ambas manos como si estuviesen mojadas e igual lo hacía con sus hombros. Frotó su rostro con fuerza y rapidez, como si se lavase la cara con agua invisible. Todo era un elemento preparatorio para que, en el instante que hizo contacto visual con el primero de los individuos, aquella postura de lince -¡YA!- le hiciese salir disparado como un cohete hacia la confrontación de lo que parecían ser diez individuos con ropas y armas relativamente flojas, cosas que él ya ha visto en innumerables ocasiones. No iba a pararse a analizarlos ni tampoco a debatir, su objetivo era claro: Rescatar a Jin Onizuka, sí o sí, porque su madre, Moria dependería de ello.
![[Imagen: fe389a72ead9caea1c88322fc41c6e15.jpg]](https://i.pinimg.com/1200x/fe/38/9a/fe389a72ead9caea1c88322fc41c6e15.jpg)
-VENGAN A MI, ¡CABRONES!-
Una vez que Owen era detectado ya no se daba marcha atrás; Un chico tan intenso, tan explosivo y tan fugaz no tenía medias tintas ni tampoco escaparía a menos que su vida esté dependiendo de ello. Incluso, esto último, podría ser bastante debatible. A toda la velocidad que pudo, el muchacho salió completamente disparado a golpear exactamente en los puntos donde no dudaría en generar desestabilización; Lo que el pelirrojo siempre priorizaba en las peleas era dejarte inestable, perdido, confundido, porque sería hasta más fácil dejar fuera de combate a quien sea -¡TOMA! ¡Y TÚ! ¡Y TÚ!- el escándalo estaba servido, una vez que se envalentonaba en la acción y la adrenalina nadie lo podía sacar. Su estilo de combate era tan destacablemente precario pero efectivo, demostrando la enorme experiencia que tenía de combatir en las calles: Una patada hacia el talón para desestabilizar a uno, puñetazo al mentón al otro, patada en la espalda al siguiente. Los ojos azules del chico volaban recordando a cierto sujeto de otra dimensión con ojos rojizos que parecía estar en guerra contra el mundo.
Cuando la escena se resolvió, el pecho del pelirrojo se inflaba y desinflaba con mucha intensidad. Su sonrisa estaba tan fuertemente marcada que parecía la de un loco, tenía los ojos, incluso, desorbitados, ansioso hasta de más -Dios, cómo me había olvidado de lo hermoso que es reventarse la cara contra alguien.- los miraba con sus pupilas que bailaban al sol de la adrenalina inyectada en sus venas. Quería seguir, -Coño, este tipo.- pero reaccionó a tiempo, aun sin perder las hormonas explotando en su interior. Llevó su mano derecha hacia su bolsillo y, con rapidez, comenzó a apretar los botones de su Den-Den Mushi personal, el mismo que literalmente había comprado para comunicarse con Jin cuando tuviese que zarpar para realizar el plan orquestado por ambos -...a ver...- ¡Pip! ¡Pup!, ya daba relativamente igual ser descubierto, perseguido o lo que fuese. El desastre que había provocado la puerta, las personas, los gritos, la paliza, todo ya había sido demasiado. Lo que tocaba era una sola cosa: Identificar dónde estaba el mafioso (Ahora compañero) para no perder el tiempo ni un solo segundo más.
No importaba si atendía o no, porque automáticamente su Den Den buscaba comunicarse con el personal de Jin, lo bajó hasta su cintura, sosteniéndolo como si fuese un balón. La mirada de Owen, mientras tanto, viajaba de izquierda a derecha entre aquellos pasillos tenuemente iluminados de los cuales, a simple vista, se veían sumamente laberínticos como para mandarse por cualquier lado. Mientras la adrenalina descendía por sus venas, empezaba a sentir el potente olor a óxido y a humedad que era igualmente de desagradable que en el exterior -No importa si atiende...- mientras el ceño del pelirrojo estaba fruncido, todo lo que quería era detectar más o menos por qué lugar retumbaba más el sonido del caracol comunicador del secuestrado, al son de su famoso "Peré-peré-peré".
![[Imagen: 8e5870cb5ccf250398eb070a6a7cf2bd.jpg]](https://i.pinimg.com/736x/8e/58/70/8e5870cb5ccf250398eb070a6a7cf2bd.jpg)
-...necesito a ese cabrón vivo, sí o sí. Venga, de dónde viene el puto sonido...-
Resumen
Karmas Positivos/Negativos activados:
Objetos de Owen:
-Hablo- , Narro , -Pienso-
![[Imagen: Fusaneitor.gif]](https://sig.grumpybumpers.com/host/Fusaneitor.gif)
