23-09-2025, 11:19 AM
El fulgor azulado en el fondo del lago llamó mi atención como insecto que se ve atraído a un foco de luz. Desde mi posición suspendida en el agua, pude ver claramente cómo lo que imaginaba era la piedra agua se distinguía de todas las demás rocas del lecho gracias a su resplandor el cual cortaba a través de la penumbra del lago. Descendí con cuidado, aprovechando mi naturaleza de gyojin para moverme sin esfuerzo por las profundidades, mi Haki de Observación no detectaba ningún tipo de aura en el agua por lo que de momento todo parecía ir tal cual como lo había planeado. Cuando finalmente llegué al fondo y cerré mi mano libre alrededor de la piedra, sentí su superficie lisa y fría contra mi palma, pero mi satisfacción se desvaneció bruscamente cuando sentí el peligro ceñirse sobre mí. Aquellos seres que pensaba seguían entretenidos con el resto del equipo habían detectado mi zambullida y ahora se movían bajo el agua con una velocidad mortal que rivalizaba con la mía. Instantes después pude sentir como múltiples ataques empezaban a cortarme desde todos los ángulos sin dejarme ninguna posibilidad para esquivarlos por lo que apuré mi ascenso sin mirar atrás. Los cortes no eran nada que no hubiera soportado antes, pero lo suficiente para convertir el agua a mi alrededor en una nube rojiza. Cuando finalmente logré sacar la cabeza del agua y nadar hacia la orilla donde mis compañeros me esperaban, la hemorragia era evidente pero manejable. Sin embargo, fue cuando quise revisar mis pertenencias que me di cuenta de la pérdida. La Piedra Luna había desaparecido. En algún momento durante el ataque, entre los cortes y los intentos desesperados de esquivar, debí haberla soltado. En mi mano solo quedaba un pequeño palito con forma de banana.
"Demonios marinos" – exclamé con exasperación, sintiendo una mezcla de frustración y fastidio que superaba el dolor de mis heridas – "No puedo creer que la haya perdido."
Sin decir nada más, ni esperar respuesta de mis compañeros (¿acaso Apolo estaba cantado hacia el lago? bueno, tampoco era algo raro, a decir verdad), me volví hacia el lago donde los seres escamados habían regresado a su danza, pero claramente permanecían alertas. Aseguré cuidadosamente la piedra agua dentro de uno de mis guantes, ajustándola bien para que no se me escapara como su predecesora. Luego, respiré profundo y comencé a cubrir todo mi cuerpo con Haki de Armadura. Mi piel se volvió del color negro metálico característico, creando una coraza que mitigaría el daño de los ataques que inevitablemente vendrían. Sin más dilación, me zambullí nuevamente en las aguas del lago, esta vez completamente blindado y listo para soportar aquellos ataques de quienes protegían su hogar. Si bien no tenía derecho alguno para lastimarles pues solo estaban protegiendo lo que por derechos les correspondía, tampoco era tan tonto como para dejar que me volvieran a lastimar sin poner ninguna defensa. Una cosa es preferir un enfoque pacífico y otra muy diferente es escoger uno suicida.
Con mi cuerpo completamente cubierto por el Haki de Armadura, descendí rápidamente hacia el fondo del lago. Las criaturas escamadas reaccionaron de inmediato, lanzando sus ondas cortantes desde múltiples ángulos, pero esta vez sus ataques se estrellaron contra mi defensa metálica sin causar daño real. Pude sentir la presión de los impactos contra mi piel endurecida, pero el dolor era mínimo comparado con la primera vez. Mi armadura sostuvo perfectamente mientras exploraba el lecho del lago con la vista. El brillo característico de la piedra luna destacaba entre las rocas del fondo, su resplandor plateado inconfundible incluso en la penumbra acuática. Me dirigí hacia ella con movimientos precisos, manteniéndome alerta, pero sin hacer movimientos bruscos que pudieran provocar más ataques innecesarios. Recogí la piedra y la aseguré cuidadosamente en el otro guante, verificando que estuviera bien ajustada. Con ambas piedras elementales protegidas, inicié mi ascenso y tras romper el agua nadé hacia la orilla donde mis compañeros esperaban. El Haki de Armadura se desvaneció gradualmente mientras salía del lago, dejando mi piel con su color amarillo natural con toques de café. Una vez en tierra firme, pude sentir cómo la adrenalina comenzaba a disminuir y el dolor de los cortes de la primera inmersión regresaba con más intensidad. La hemorragia, aunque manejable, seguía siendo un problema que necesitaba atención.
“Karl” – le dije mientras me acercaba a ella, mostrándole los cortes que manchaban mi uniforme de rojo – “¿Podrías devolverme el favor?” – extendí mis brazos para que pudiera ver mejor las heridas mientras esperaba su respuesta. En realidad, yo podía curar perfectamente estas heridas con unas buenas vendas, pero son este tipo de acciones las que mejoran la relación con el equipo.
"Demonios marinos" – exclamé con exasperación, sintiendo una mezcla de frustración y fastidio que superaba el dolor de mis heridas – "No puedo creer que la haya perdido."
Sin decir nada más, ni esperar respuesta de mis compañeros (¿acaso Apolo estaba cantado hacia el lago? bueno, tampoco era algo raro, a decir verdad), me volví hacia el lago donde los seres escamados habían regresado a su danza, pero claramente permanecían alertas. Aseguré cuidadosamente la piedra agua dentro de uno de mis guantes, ajustándola bien para que no se me escapara como su predecesora. Luego, respiré profundo y comencé a cubrir todo mi cuerpo con Haki de Armadura. Mi piel se volvió del color negro metálico característico, creando una coraza que mitigaría el daño de los ataques que inevitablemente vendrían. Sin más dilación, me zambullí nuevamente en las aguas del lago, esta vez completamente blindado y listo para soportar aquellos ataques de quienes protegían su hogar. Si bien no tenía derecho alguno para lastimarles pues solo estaban protegiendo lo que por derechos les correspondía, tampoco era tan tonto como para dejar que me volvieran a lastimar sin poner ninguna defensa. Una cosa es preferir un enfoque pacífico y otra muy diferente es escoger uno suicida.
Con mi cuerpo completamente cubierto por el Haki de Armadura, descendí rápidamente hacia el fondo del lago. Las criaturas escamadas reaccionaron de inmediato, lanzando sus ondas cortantes desde múltiples ángulos, pero esta vez sus ataques se estrellaron contra mi defensa metálica sin causar daño real. Pude sentir la presión de los impactos contra mi piel endurecida, pero el dolor era mínimo comparado con la primera vez. Mi armadura sostuvo perfectamente mientras exploraba el lecho del lago con la vista. El brillo característico de la piedra luna destacaba entre las rocas del fondo, su resplandor plateado inconfundible incluso en la penumbra acuática. Me dirigí hacia ella con movimientos precisos, manteniéndome alerta, pero sin hacer movimientos bruscos que pudieran provocar más ataques innecesarios. Recogí la piedra y la aseguré cuidadosamente en el otro guante, verificando que estuviera bien ajustada. Con ambas piedras elementales protegidas, inicié mi ascenso y tras romper el agua nadé hacia la orilla donde mis compañeros esperaban. El Haki de Armadura se desvaneció gradualmente mientras salía del lago, dejando mi piel con su color amarillo natural con toques de café. Una vez en tierra firme, pude sentir cómo la adrenalina comenzaba a disminuir y el dolor de los cortes de la primera inmersión regresaba con más intensidad. La hemorragia, aunque manejable, seguía siendo un problema que necesitaba atención.
“Karl” – le dije mientras me acercaba a ella, mostrándole los cortes que manchaban mi uniforme de rojo – “¿Podrías devolverme el favor?” – extendí mis brazos para que pudiera ver mejor las heridas mientras esperaba su respuesta. En realidad, yo podía curar perfectamente estas heridas con unas buenas vendas, pero son este tipo de acciones las que mejoran la relación con el equipo.
Resumen
Belico
Gastos
Atributos
Inventario

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