23-09-2025, 04:08 PM
Intenté alzar cada vez más la voz, a la par que hacía malabares con mi balón de arena con ambas piernas, para relajar la tensión del ambiente de las dos grandes aves que sólo tenían ojos para la forma plumífera de Karl. Se notaba la hostilidad y quizás nos estuviesen encarando para proteger su lago, viéndonos como invasores. Una cueva susurrante que drenó mi energía, un volcán que hizo sacudir la isla completa, una cosa brillante que intentó atacarme de noche y ahora dos inmensas aves enfadadas. Todo en poco más de un día, empezaba a sentir que necesitaba vacaciones.
Poco a poco y, como quien juega con un felino moviendo una pelota, sentí que las aves empezaban a dirigir la mirada hacia mí. Por fuera cantaba, por dentro rezaba para que no me atacasen con un truco nuevo que pudiese desconocer, esa isla parecía que estaba embrujada y pasaban cosas demasiado extrañas. Tras ello aterrizaron frente a mí y mi waki parecía sentir que la cosa se estaba calmando, le procedió algo que no esperaba y es que, incluso para mi sorpresa, las aves alzaron sus alas, bailando y emitiendo sonidos extraños mientras me rodeaban. — ¿Qué? — Pensaba para mis adentros mientras seguía con mi show. — No me puedo creer que mi plan haya funcionado —. Y es que a veces en la vida había que actuar con el corazón y no con la cabeza, una vez más la música me había salvado y mis raíces me estaban conectando con ese par de seres majestuosos e intimidantes. Por fin había encontrado un aliado en este cacho de tierra hostil sobre el mar.
Traté de ganar todo el tiempo posible para que mi amigo Gyojin pudiese examinar bien el lago, daba la sensación de que este lugar era clave ya que desde el aire destacaba en la isla. Minutos después, mis nuevos amigos se lanzaron de cabeza a su hogar, alertados por algo. En ese momento dejé caer el balón de arena en el suelo, deshaciéndose sobre el terreno y comencé a reírme — ¡Kakahahaha! ¿Habéis visto eso? Es uno de mis viejos trucos, el folclore puede ablandar el corazón de cualquier ser, ya sea humano o no. Aunque no nos entendamos, la música y el baile es universal — Mentía. Realmente me había sonreído la suerte de nuevo y sólo estaba improvisando, pero aparentar que sabes lo que haces puede ayudar a convencer a cualquiera. — Quizás hasta tengamos nuevos guardias cuando instalemos el cuartel, ¿me seguís?
Me acerqué a la orilla del lago con cuidado para no caerme e intenté mirar hacia el interior, por si se podía ver algo — Sólo queda esperar y ver si Fuguwu ha podido encontrar algo —. Los minutos pasaron y por fin mi compañero salió del agua. En cuanto se acercó a nosotros le pidió algo a Karl pero yo, emocionado por lo que había pasado antes, me dirigí hacia él — ¿Ha habido suerte y has encontrado algo? No te lo vas a creer pero esos pájaros cantan y bai... — De repente me fijé en que llevaba el uniforme lleno de cortes y no paraba de sangrar — ¿PERO QUÉ TE HA PASADO? — Sólo esperaba que mis nuevos amigos alados no tuviesen algo que ver con ese ataque, no querría verme involucrado en este triángulo. De ser así tendría que explicarle al dúo cómo funciona la cadena de mando de la División.
Poco a poco y, como quien juega con un felino moviendo una pelota, sentí que las aves empezaban a dirigir la mirada hacia mí. Por fuera cantaba, por dentro rezaba para que no me atacasen con un truco nuevo que pudiese desconocer, esa isla parecía que estaba embrujada y pasaban cosas demasiado extrañas. Tras ello aterrizaron frente a mí y mi waki parecía sentir que la cosa se estaba calmando, le procedió algo que no esperaba y es que, incluso para mi sorpresa, las aves alzaron sus alas, bailando y emitiendo sonidos extraños mientras me rodeaban. — ¿Qué? — Pensaba para mis adentros mientras seguía con mi show. — No me puedo creer que mi plan haya funcionado —. Y es que a veces en la vida había que actuar con el corazón y no con la cabeza, una vez más la música me había salvado y mis raíces me estaban conectando con ese par de seres majestuosos e intimidantes. Por fin había encontrado un aliado en este cacho de tierra hostil sobre el mar.
Traté de ganar todo el tiempo posible para que mi amigo Gyojin pudiese examinar bien el lago, daba la sensación de que este lugar era clave ya que desde el aire destacaba en la isla. Minutos después, mis nuevos amigos se lanzaron de cabeza a su hogar, alertados por algo. En ese momento dejé caer el balón de arena en el suelo, deshaciéndose sobre el terreno y comencé a reírme — ¡Kakahahaha! ¿Habéis visto eso? Es uno de mis viejos trucos, el folclore puede ablandar el corazón de cualquier ser, ya sea humano o no. Aunque no nos entendamos, la música y el baile es universal — Mentía. Realmente me había sonreído la suerte de nuevo y sólo estaba improvisando, pero aparentar que sabes lo que haces puede ayudar a convencer a cualquiera. — Quizás hasta tengamos nuevos guardias cuando instalemos el cuartel, ¿me seguís?
Me acerqué a la orilla del lago con cuidado para no caerme e intenté mirar hacia el interior, por si se podía ver algo — Sólo queda esperar y ver si Fuguwu ha podido encontrar algo —. Los minutos pasaron y por fin mi compañero salió del agua. En cuanto se acercó a nosotros le pidió algo a Karl pero yo, emocionado por lo que había pasado antes, me dirigí hacia él — ¿Ha habido suerte y has encontrado algo? No te lo vas a creer pero esos pájaros cantan y bai... — De repente me fijé en que llevaba el uniforme lleno de cortes y no paraba de sangrar — ¿PERO QUÉ TE HA PASADO? — Sólo esperaba que mis nuevos amigos alados no tuviesen algo que ver con ese ataque, no querría verme involucrado en este triángulo. De ser así tendría que explicarle al dúo cómo funciona la cadena de mando de la División.
Resumen
Bélico
Cambio en atributos
Gastos
Karmas aplicados
