Vieho y Jonas se miraron entre sí, confusos, asombrados y sorprendidos, ante aquel dúo de femmes fatales, incluso había cierto miedo en el aire para contradecirlas, Solo Viejo, que era el que tenía más Voluntad, y seguramente los huevos más grandes, se atrevió a hablar.
-¿El cargamento de arroz? ¡Estupendo! ¡Procedamos con el plan entonces!
Así el cuarteto más extraño que haya unido fuerzas jamás en isla Karate, emprendió su extraño viaje, mientras los habitantes de la cantina local suspiraban viendo los andares sensuales de Maki cuando movía sus posaderas, o simplemente pudiendo respirar por fin sin el olor a viejo que acompañaba a Jony o mirando fugazmente la hermosa melena de Maria que danzaba detrás de ella mientras caminaba.
Tal cantina no tendría mejor desarrollo de personajes desde entonces. Aunque quién sabe en el futuro, tal vez volvieran a contar historias de lo que aquel variopinto grupo iba a hacer.
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-Vieho, no puedo dejar que os metáis en las tinajas de arroz… me vais a meter en un lio.
-Líos te dará tu mujer cuando diga que te vi con estas dos cerca. Que todos saben lo celosa que es…
-¡Meteos Meteos! Pero si os descubren no es mi problema.
Acceder a la mercancía de Arroz fue bastante sencillo, las habilidades de persuasión de Viejo parecían ser tremendamente poderosas, las chicas decidieron meterse en tinajas diferentes, por algún motivo o circunstancia, mientras que Vieho y Jonathan se metieron los dos en el mismo, a la vez, como si esta coreografía la hubieran hecho miles de veces antes, no parecía ser su primera vez en tinajas de arroz, los dos juntitos y arrejuntados contando historias y planificando en las tinieblas de su tinaja.
El viaje fue movidito, pero no fue tan largo como pudiera parecer, más a alguno estar encerrado en tinajas en la oscuridad de la carreta podría volverse eterno, lo suficiente para inventarse diálogos dirigidos a la nada.
-¿Qué llevas ahí?
-¡El cargamento de arroz!
-Déjame un momento para revisar…
Minutos de tensión sacudieron la carreta con los intrusos seguramente tentados de romper las tinajas y empezar el combate. Aunque la conversación de los guardias de la entrada fue mucho más aliviante.
-¿En serio vamos a revisar tinajas llenas de arroz? ¡Es un fastidio!
-podría haber intrusos…
-las 20 veces que ha venido el mismo cargamento no había intrusos ¿pero en este si? ¡Venga ya!
-Tienes razón… ¡Adelante!
-¡No! ¡NO! no seas imbécil, espera, finge que buscamos ratas o algo, que parezca que trabajamos.
-¿Cómo?
-Mira… me agacho, miré debajo de la carreta, no hay nada obviamente ¡Pues así! golpeó las ruedas con el pie… hum… muy firmes… y seguimos así.
Unos minutos después, la carreta volvió a moverse, todo en orden, los 4 habían logrado infiltrarse dentro de la finca/dojo Torremolinos, que ocasionalmente era un comedero familiar en los fines de semana, pero como pronto descubrirán, oculta mucho más de lo que parece.
Vieho y Jonas salieron a la vez de la tinaja frotando sus cuerpos mientras cada uno salía por un lado.
-Bien, estamos dentro -murmuró en susurros Vieho- a partir de ahora estamos en terreno enemigo.
La carreta con tinajas de arroz estaba dentro de un enorme almacén de madera, donde muchas tinajas como aquellas estaban esperando a ser cargadas, pero… había algo extraño ¿quien necesitaba tantas tinajas de arroz ¿Y por qué olía el aire a queso? No había vacas ni ganado en aquel lugar. ¿Y por qué un dojo iba a necesitar un almacén tan grande? o ¿Por que llegaban tinajas vacías a este lugar? Como en las que habían venido escondidos.
Aunque bueno, tal vez esas cosas no importaran, de momento el almacén estaba vacío, aunque sin duda alguien vendría a por las tinajas, tendrían que moverse, y decidir el siguiente paso de forma cuidadosa.
-Yo tengo que ir a la habitación del Maestro Malvedades a por mi tesoro… el resto del dinero, debería estar en la tesorería.
-Antes de avanzar, déjenme un momento…
Jhonny se acercó una puerta y la abrió solo lo suficiente para mirar con su ojo muerto, y tras mirar un poco fuera, empezó a dibujar un pequeño mapa con objetos improvisados para que los aliados se hicieran una idea aproximada, aunque claro, era cuestión vuestra o no creer en un mapa que había dibujado un hombre bizco.
-Nosotros estamos aquí, y en teoría esta es la distribución de objetivos, Vieho quiere ir a por el objetivo secundario, pero la tesorería es el objetivo principal, ambos están pegados, así que no hay problema. Además hay enemigos en puntos relevantes, aunque estos 4 son los más significativos.
Aunque el mapa era tosco y reflejaba los objetivos y puntos importantes, así como las amenazas, no era perfecto, la gente se movía, había trabajadores, que si bien no eran una amenaza, podrían dar la alarma, además de cualquier adversidad o evento random que pudiera pasar mientras se movían por el lugar. Otro detalle, y no menos relevante es ¿por donde pensaban salir? Ya habían entrado pero nadie había hablado de cómo saldrán de ahí.
-¿El cargamento de arroz? ¡Estupendo! ¡Procedamos con el plan entonces!
Así el cuarteto más extraño que haya unido fuerzas jamás en isla Karate, emprendió su extraño viaje, mientras los habitantes de la cantina local suspiraban viendo los andares sensuales de Maki cuando movía sus posaderas, o simplemente pudiendo respirar por fin sin el olor a viejo que acompañaba a Jony o mirando fugazmente la hermosa melena de Maria que danzaba detrás de ella mientras caminaba.
Tal cantina no tendría mejor desarrollo de personajes desde entonces. Aunque quién sabe en el futuro, tal vez volvieran a contar historias de lo que aquel variopinto grupo iba a hacer.
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-Vieho, no puedo dejar que os metáis en las tinajas de arroz… me vais a meter en un lio.
-Líos te dará tu mujer cuando diga que te vi con estas dos cerca. Que todos saben lo celosa que es…
-¡Meteos Meteos! Pero si os descubren no es mi problema.
Acceder a la mercancía de Arroz fue bastante sencillo, las habilidades de persuasión de Viejo parecían ser tremendamente poderosas, las chicas decidieron meterse en tinajas diferentes, por algún motivo o circunstancia, mientras que Vieho y Jonathan se metieron los dos en el mismo, a la vez, como si esta coreografía la hubieran hecho miles de veces antes, no parecía ser su primera vez en tinajas de arroz, los dos juntitos y arrejuntados contando historias y planificando en las tinieblas de su tinaja.
El viaje fue movidito, pero no fue tan largo como pudiera parecer, más a alguno estar encerrado en tinajas en la oscuridad de la carreta podría volverse eterno, lo suficiente para inventarse diálogos dirigidos a la nada.
-¿Qué llevas ahí?
-¡El cargamento de arroz!
-Déjame un momento para revisar…
Minutos de tensión sacudieron la carreta con los intrusos seguramente tentados de romper las tinajas y empezar el combate. Aunque la conversación de los guardias de la entrada fue mucho más aliviante.
-¿En serio vamos a revisar tinajas llenas de arroz? ¡Es un fastidio!
-podría haber intrusos…
-las 20 veces que ha venido el mismo cargamento no había intrusos ¿pero en este si? ¡Venga ya!
-Tienes razón… ¡Adelante!
-¡No! ¡NO! no seas imbécil, espera, finge que buscamos ratas o algo, que parezca que trabajamos.
-¿Cómo?
-Mira… me agacho, miré debajo de la carreta, no hay nada obviamente ¡Pues así! golpeó las ruedas con el pie… hum… muy firmes… y seguimos así.
Unos minutos después, la carreta volvió a moverse, todo en orden, los 4 habían logrado infiltrarse dentro de la finca/dojo Torremolinos, que ocasionalmente era un comedero familiar en los fines de semana, pero como pronto descubrirán, oculta mucho más de lo que parece.
Vieho y Jonas salieron a la vez de la tinaja frotando sus cuerpos mientras cada uno salía por un lado.
-Bien, estamos dentro -murmuró en susurros Vieho- a partir de ahora estamos en terreno enemigo.
La carreta con tinajas de arroz estaba dentro de un enorme almacén de madera, donde muchas tinajas como aquellas estaban esperando a ser cargadas, pero… había algo extraño ¿quien necesitaba tantas tinajas de arroz ¿Y por qué olía el aire a queso? No había vacas ni ganado en aquel lugar. ¿Y por qué un dojo iba a necesitar un almacén tan grande? o ¿Por que llegaban tinajas vacías a este lugar? Como en las que habían venido escondidos.
Aunque bueno, tal vez esas cosas no importaran, de momento el almacén estaba vacío, aunque sin duda alguien vendría a por las tinajas, tendrían que moverse, y decidir el siguiente paso de forma cuidadosa.
-Yo tengo que ir a la habitación del Maestro Malvedades a por mi tesoro… el resto del dinero, debería estar en la tesorería.
-Antes de avanzar, déjenme un momento…
Jhonny se acercó una puerta y la abrió solo lo suficiente para mirar con su ojo muerto, y tras mirar un poco fuera, empezó a dibujar un pequeño mapa con objetos improvisados para que los aliados se hicieran una idea aproximada, aunque claro, era cuestión vuestra o no creer en un mapa que había dibujado un hombre bizco.
-Nosotros estamos aquí, y en teoría esta es la distribución de objetivos, Vieho quiere ir a por el objetivo secundario, pero la tesorería es el objetivo principal, ambos están pegados, así que no hay problema. Además hay enemigos en puntos relevantes, aunque estos 4 son los más significativos.
![[Imagen: cutpas17.jpg]](https://i51.servimg.com/u/f51/19/66/53/03/cutpas17.jpg)
Aunque el mapa era tosco y reflejaba los objetivos y puntos importantes, así como las amenazas, no era perfecto, la gente se movía, había trabajadores, que si bien no eran una amenaza, podrían dar la alarma, además de cualquier adversidad o evento random que pudiera pasar mientras se movían por el lugar. Otro detalle, y no menos relevante es ¿por donde pensaban salir? Ya habían entrado pero nadie había hablado de cómo saldrán de ahí.
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