Una mano amiga // Presente relativo (+18) // Priv. Maki D. Zen´in
#13
Los movimientos de la mujer eran desquiciantes, sus gemidos lo embriagaban cada vez que llegaban a sus oídos, y su miembro disfrutaba como nunca al estar rodeado de sus carnes. Era como tratar con una fiera, le gruñía y no tenía problemas en marcar el ritmo en cuanto ella deseaba, poder siquiera acercarse a ella habría sido algo que nunca habría imaginado, tenerla en esa posición frente a él, con él, simplemente parecía un sueño.

Fue la mujer quien comenzó a marcar el ritmo que los azotes seguían. Se pegó a él y no lo dejó escapar, como si hubiera pensado en algo así, no tuvo miedo de hacer ruido, de causar un desastre dentro de la habitación. La espalda del pelinegro terminó chocando con fuerza contra la pared cercana, a lo cual no le dió mucha importancia al ver su situación actual. Sonreía al ver a la mujer tan empeñada en dominarlo, la abrazó con uno de sus brazos para sostener sus pechos en cuanto se lo pidió, mientras que su mano libre sostuvo con fuerza la cintura ajena, evitando que se despegue demasiado de él y se caiga.

Era extraño, nunca vio o pensó que una posición así existía, pero Maki parecía disfrutarla, por lo que no hubo quejas por su parte. Los movimientos ajenos eran revoltosos, debía tener cuidado para que ella no caiga de sus piernas, y aún así solo podía pensar en cómo sus intimidades se unían una y otra vez. No supo si fue así, tal vez fueron solo segundos, pero el disfrute le pareció durar horas, hasta que su pene cedió y dejó salir dentro de ella todo lo que mantenía guardado, mientras que sus brazos la atrajeron con fuerza, como si quisiera llegar al punto más profundo de su interior en ese momento.

A diferencia de unos segundos antes, el cuerpo del cocinero agradeció el encuentro con la suavidad del colchón y las sábanas. Sin la adrenalina y la excitación del momento, su espalda comenzaba a resentir los golpes que se dio mientras Maki cabalgaba sobre él, pero no era algo que no pudiera soportar. La vio mirar hacia él, lo cual el muchacho repitió, pero de un momento a otro la tenía abalanzándose sobre él.

Las manos alrededor de su cuello lo agarraban con fuerza, pero con una obvia calma, notaba que no quería ni podía dañarlo con un agarre así. Sus ojos se encontraron, vio de nuevo esas gemas brillantes, que lo observaban en la oscuridad de la noche. Quería recorrer su cuerpo con sus manos, volver a atraerla hacia él y comenzar de nuevo ese baile lujurioso, pero de nuevo se le escapó antes de que pudiera accionar.

La víctima en esta ocasión, y sin ninguna sorpresa, volvió a ser su miembro. Incluso luego de haberse venido, bastó unos segundos para que ella pudiera volver a levantarlo, le parecía increíble, tanto como excitante. Levantó su torso de la cama, sin mover su cintura para no molestar a la peliverde mientras “trabajaba”. Desde esa posición, una de sus manos agarró el cabello de la mujer, intentando ser él quien marque el ritmo de su movimiento, así como obligándola a tragar más de él. Su otra mano, la que estaba libre, se estiró hasta alcanzar las nalgas ajenas, las cuales acarició y masajeó un poco, hasta que volvió a dar nalgadas sobre ellas. - Supongo que eso responde mi pregunta -.

La noche era joven, y él le había dicho que lo harían hasta el amanecer, así que… ¿por qué no cumplir su promesa?
[Imagen: nxACuAB.png]


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RE: Una mano amiga // Presente relativo (+18) // Priv. Maki D. Zen´in - por Rackham Uker - 24-09-2025, 02:00 AM

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