25-09-2025, 09:14 PM
Esperar al siguiente barco para ir a algún lugar, no son nombres a los que va, son sensaciones. El aroma de las mañana, el ajetreo de la tarde y la campana de la noche antes de dormir. Pero nada de eso ha encontrado hasta ahora, solo sitios que son nuevos, pero que fue incapaz de observar.
No compró un boleto, pero aceptó la oferta de subirse si no causa ningún problema, no debería ser difícil ¡Tan simple como hacer lo de siempre! Sentarse y permanecer quieta, en silencio, como si reflexionara o estuviese en un largo trance.
—Gracias, no causaré ni el menor de los problemas. Lo juro — jurar es uno de los actos que puede hacer, lo que más tiene valor, para alguien que nada posee y que tampoco tiene planes de hacerlo.
Cuando regresó a la zona más poblada lo escuchó. Es una canción que no ha oído antes, con un instrumento que tampoco conoce, pero suena bien, tanto que avanzó incluso sin usar el bastón, solo para no incomodar a quien está deleitando los oídos de la gente.
No son muchos, pero se encontró con pasos cercanos que se detienen a escuchar. Deseó tener algún instrumento a mano, pero ha perdido todo, quedando solo con un par de objetos de valor a su disposición.
Cuando llegó al fin la canción fue la más emocionada. Aplaudió hasta que las manos le ardieron y se tornaron de color rojo — ¡Suena maravilloso! — sus pasos fueron adelante, para acercarse y saber quién es. La prisa la atacó, mientras que la ansiedad se aprovechó para tirarla al suelo, sacándole un quejido poco agraciado con la caída. Un sonido que no debería salir de una cantante, debe haber sido el quejido más horrible que escuchó en su vida, al menos de su propia boca.
—Ah. No se preocupen — movió sus manos, mientras la gente se acerca — Puedo levantarme, esto me pasa mucho — cuando finalmente se encontró con el bastón lo usó para levantarse, soltando una risa torpe — Lo siento.
Hay mucho por lo que disculparse, porque le ha quitado los reflectores a lo más importante, por una tontería.
Ésta vez si se acercó a quien ha estado tocando y cuando estuvo cerca usó su mano para palpar en donde está — ¿Podrías tocar otra cosa? — se mostró animada, como si hubiese descubierto algo nuevo — Jamás había oído ese instrumento — es la verdad. Porque siempre se ha dedicado a las cuerdas — ¿Cómo se llama? ¿Es muy grande?
¿Es muy raro no saber qué es una flauta? Si jamás se ha usado para tocar en las misas o en celebraciones, entonces no lo conoce.
—De qué es — volvió a golpear la misma zona de antes, suponiendo que es el brazo ajeno — ¿Es muy difícil?
La pregunta debería ser ¿Es muy difícil para alguien que no puede ver?
—¿Me dejarías tomarlo?
Una pregunta inocente que jamás esperaría un no por respuesta.
No compró un boleto, pero aceptó la oferta de subirse si no causa ningún problema, no debería ser difícil ¡Tan simple como hacer lo de siempre! Sentarse y permanecer quieta, en silencio, como si reflexionara o estuviese en un largo trance.
—Gracias, no causaré ni el menor de los problemas. Lo juro — jurar es uno de los actos que puede hacer, lo que más tiene valor, para alguien que nada posee y que tampoco tiene planes de hacerlo.
Cuando regresó a la zona más poblada lo escuchó. Es una canción que no ha oído antes, con un instrumento que tampoco conoce, pero suena bien, tanto que avanzó incluso sin usar el bastón, solo para no incomodar a quien está deleitando los oídos de la gente.
No son muchos, pero se encontró con pasos cercanos que se detienen a escuchar. Deseó tener algún instrumento a mano, pero ha perdido todo, quedando solo con un par de objetos de valor a su disposición.
Cuando llegó al fin la canción fue la más emocionada. Aplaudió hasta que las manos le ardieron y se tornaron de color rojo — ¡Suena maravilloso! — sus pasos fueron adelante, para acercarse y saber quién es. La prisa la atacó, mientras que la ansiedad se aprovechó para tirarla al suelo, sacándole un quejido poco agraciado con la caída. Un sonido que no debería salir de una cantante, debe haber sido el quejido más horrible que escuchó en su vida, al menos de su propia boca.
—Ah. No se preocupen — movió sus manos, mientras la gente se acerca — Puedo levantarme, esto me pasa mucho — cuando finalmente se encontró con el bastón lo usó para levantarse, soltando una risa torpe — Lo siento.
Hay mucho por lo que disculparse, porque le ha quitado los reflectores a lo más importante, por una tontería.
Ésta vez si se acercó a quien ha estado tocando y cuando estuvo cerca usó su mano para palpar en donde está — ¿Podrías tocar otra cosa? — se mostró animada, como si hubiese descubierto algo nuevo — Jamás había oído ese instrumento — es la verdad. Porque siempre se ha dedicado a las cuerdas — ¿Cómo se llama? ¿Es muy grande?
¿Es muy raro no saber qué es una flauta? Si jamás se ha usado para tocar en las misas o en celebraciones, entonces no lo conoce.
—De qué es — volvió a golpear la misma zona de antes, suponiendo que es el brazo ajeno — ¿Es muy difícil?
La pregunta debería ser ¿Es muy difícil para alguien que no puede ver?
—¿Me dejarías tomarlo?
Una pregunta inocente que jamás esperaría un no por respuesta.
![[Imagen: Gwendolain.gif]](https://sig.grumpybumpers.com/host/Gwendolain.gif)
