25-09-2025, 11:14 PM
—¡¿Cómo que se lo llevaron?!
No es asidua a gritar, por lo tanto solo tosió recobrando la compostura, porque es una señorita de buenos modales, además, es una prueba que debe pasar. Tal vez es que debe hacer cosas sin el bastón, tal vez están probando su paciencia.
—No recuerdo el nombre, pero tenía aroma a naranja y tabaco — se rió con suavidad, porque no es que pueda hablar de un sitio si no sabe cómo es. Ha entrado gracias a alguien más, sintiendo el aroma de los cítricos en la recepción — No me da miedo que vuelvan. Son niños, seguro que si les hablo entienden. No quería que se pelearan, sonaban a que eran amigos en la caminata para acá — porque hablan de cosas como sus madres, lo que ocurrió el día anterior o una jocosa anécdota que la hizo sonreír, por lo tanto ¿Qué debería temer?
—Huh… pero no está mal recibir ayuda de otros — es lo primero que respondió, porque el aceptar la caridad nunca está mal. Viene de un sentimiento amable que le llena el corazón — Yo no tengo mucho, en realidad eso es lo único que tengo. — levantó el rostro a donde supuso que está el ajeno y se rió — No necesito nada más que mi bastón…
Negó con la cabeza con suavidad, porque aunque le ofrezca uno nuevo, no lo quiere — No. Tiene que ser ese — no se soltó, pero tiró de él, como si fuese una niña que tiene que mostrarle algo a un mayor — Deberíamos ir a buscarlo. Es importante para mi, es lo que me queda de mi hogar — no debería atarse a nada terrenal. A un palo lleno de decoraciones, no debería ¿Pero no es la muestra de lo que fue? De que tuvo un nombre y gente que dio mucho por ella.
—Gwendolyn. Así sin más — no hay apellido para adornar, no lo necesita, aunque más bien no se lo pregunta. Todo el mundo tiene un padre o una familia ¿Y ella? Son muchos, tantos que si tuviese que poner cada apellido, sería un nombre de no acabar.
—Vamos Rack, los escuché por acá — sus pasos sonaron decididos, aunque torpes, más cuando chocan un par de veces con las piedras que hay en el camino — Estoy segura que escuché a uno chocar el acero con un muro cercano. Suena a tontería, pero… tengo muy bien oído — se mostró orgullosa de eso, como si quisiera compensar su obvia carencia.
—Viajo por el mundo, porque busco mi hogar. Solo que no sé en dónde está — se rió, tomando más confianza — Ni sé como se ve… Me perdí en una tormenta. Supongo que era tormenta, porque habían relámpagos y el barco se sacudía muy fuerte.
—¿Ves algo? Conocías a los niños, quizás vivía uno cerca. Me meteré a su casa y recuperaré lo que es mio — no es ladrón, pero en la iglesia todo el mundo podría entrar cuando quisiera, más en una emergencia — Tendré cuidado… dentro de lo que puedo.
Porque no duda chocar un par de veces con las cosas, lo típico.
—Solo quiero mi tesoro de regreso.
No es asidua a gritar, por lo tanto solo tosió recobrando la compostura, porque es una señorita de buenos modales, además, es una prueba que debe pasar. Tal vez es que debe hacer cosas sin el bastón, tal vez están probando su paciencia.
—No recuerdo el nombre, pero tenía aroma a naranja y tabaco — se rió con suavidad, porque no es que pueda hablar de un sitio si no sabe cómo es. Ha entrado gracias a alguien más, sintiendo el aroma de los cítricos en la recepción — No me da miedo que vuelvan. Son niños, seguro que si les hablo entienden. No quería que se pelearan, sonaban a que eran amigos en la caminata para acá — porque hablan de cosas como sus madres, lo que ocurrió el día anterior o una jocosa anécdota que la hizo sonreír, por lo tanto ¿Qué debería temer?
—Huh… pero no está mal recibir ayuda de otros — es lo primero que respondió, porque el aceptar la caridad nunca está mal. Viene de un sentimiento amable que le llena el corazón — Yo no tengo mucho, en realidad eso es lo único que tengo. — levantó el rostro a donde supuso que está el ajeno y se rió — No necesito nada más que mi bastón…
Negó con la cabeza con suavidad, porque aunque le ofrezca uno nuevo, no lo quiere — No. Tiene que ser ese — no se soltó, pero tiró de él, como si fuese una niña que tiene que mostrarle algo a un mayor — Deberíamos ir a buscarlo. Es importante para mi, es lo que me queda de mi hogar — no debería atarse a nada terrenal. A un palo lleno de decoraciones, no debería ¿Pero no es la muestra de lo que fue? De que tuvo un nombre y gente que dio mucho por ella.
—Gwendolyn. Así sin más — no hay apellido para adornar, no lo necesita, aunque más bien no se lo pregunta. Todo el mundo tiene un padre o una familia ¿Y ella? Son muchos, tantos que si tuviese que poner cada apellido, sería un nombre de no acabar.
—Vamos Rack, los escuché por acá — sus pasos sonaron decididos, aunque torpes, más cuando chocan un par de veces con las piedras que hay en el camino — Estoy segura que escuché a uno chocar el acero con un muro cercano. Suena a tontería, pero… tengo muy bien oído — se mostró orgullosa de eso, como si quisiera compensar su obvia carencia.
—Viajo por el mundo, porque busco mi hogar. Solo que no sé en dónde está — se rió, tomando más confianza — Ni sé como se ve… Me perdí en una tormenta. Supongo que era tormenta, porque habían relámpagos y el barco se sacudía muy fuerte.
—¿Ves algo? Conocías a los niños, quizás vivía uno cerca. Me meteré a su casa y recuperaré lo que es mio — no es ladrón, pero en la iglesia todo el mundo podría entrar cuando quisiera, más en una emergencia — Tendré cuidado… dentro de lo que puedo.
Porque no duda chocar un par de veces con las cosas, lo típico.
—Solo quiero mi tesoro de regreso.
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