“Oh no, parece que el dolor la ha hecho alucinar. Cree que soy un pepino...”
“Pfft, si, es exactamente lo que esta pensando”
“Detecto el sarcasmo en tu comentario...”
“No no, eres un pepino muy bonito”
Siendo que María había sido la más afectada por los esclavistas, con eso de tener una flecha en el brazo, Helena creyó que era la mejor para decidir el destino de los malhechores. Parecía que a pesar del dolor, y el sufrimiento, la peliazul seguía creyendo en las segundas oportunidades. O al menos, prefería que no se derramara más sangre.
“Vale, tienes un corazón de oro, hermana. Me aseguraré de que la Marine los juzgue cómo es debido” tanto Helena cómo Paavo parecían satisfechos con la decisión de María de no matar a los esclavistas.
A Helena le dio algo de risa cuando María dijo que la gente con la que estaba ni la conocía “Bueno, me refería que estan en el mismo bote, osea, pasaron por lo mismo. Los esclavistas se aprovecharon de vosotros, y eso los hace compartir cierto vinculo. Cómo con nosotras, peleamos juntas, tomaste una flecha por mi, eso nos hace hermanas” una lógica rara, pero algo simple de explicar para Helena al menos.
“Descansa por ahora, niña. Te lo ganaste después de ser tan valiente”
Hubo un silencio, mientras María se encontraba entre la consciencia e inconsciencia.
“¿Quien será Inari? ¿Una amista de ella?”
“Creo que te estaba llamando a ti de esa manera
“Pero si mi nombre es Helena, es no tiene sentido”
“¿Te presentaste?”
“¡Claro! Fue la primera que saqué de la caja, y entonces- Oh… No, no le dije mi nombre. Ni siquiera me se el suyo ahora que lo pienso… Lo que si le dije es que tenían un pene muy lindo”
“¡H-Helena!”
- - - - -
“Parece que ya esta despertando” se escuchó una voz que María no sería capaz de reconocer de momento.
La temperatura había cambiado un poco, el lugar se sentía un poco más cálido, y no frío cómo en la caja o la intemperie cuando Helena la liberó.
Lo primero que vería la pobre María al abrir los ojos sería a un hombre semi-desnudo, viéndola, revisando sus reflejos, pues tronó los dedos frente a sus ojos algunas veces.
“¡Hermanita!” esa era la voz de Helena, la cual se escuchaba sumamente feliz. Con mucho cuidado le dio un suave abrazo a la humana. Para bien y para mal, parecía que la Mink lobo ya estaba vestida.
María todavía podría sentir un ligero dolor en el brazo donde la flecha le había dañado. Pero ahora esa área se encontraba limpia y vendada. Fuese donde estuviera, parecía que un médico la había atendido de manera apropiada ¿Habrá sido el anciano con el taparrabo?
“¿Cómo te sientes? Nos encontramos con un Shaman mientras buscábamos regresar a la civilización. Estuvo de acuerdo con ayudarnos con un poco de provisiones a cambio de ciertos materiales de la selva, y cortar un poco de nuestras garras y pelaje. Oh, y también me pidió un poco de mi saliva, eso fue raro, pero todo por ayudarte. Quien diría que un Shaman podría utilizar cosas de los Mink cómo ingredientes. La verdad hubiera preferido que pidiera que Paavo se desnudara, hubiera sido más divertido” A Helena le ganó la risa “Pero no todos son tan pervertidas cómo yo ¡Se vale soñar!"
“Ten, bébe. No dejes ni una sola gota” el dicho Shaman se acercó a María, dándole a tomar de un pequeño plato ¿Era agua? Si, y no al mismo tiempo. Era definitivamente un líquido, pero con aspecto verdoso.
“Pfft, si, es exactamente lo que esta pensando”
“Detecto el sarcasmo en tu comentario...”
“No no, eres un pepino muy bonito”
Siendo que María había sido la más afectada por los esclavistas, con eso de tener una flecha en el brazo, Helena creyó que era la mejor para decidir el destino de los malhechores. Parecía que a pesar del dolor, y el sufrimiento, la peliazul seguía creyendo en las segundas oportunidades. O al menos, prefería que no se derramara más sangre.
“Vale, tienes un corazón de oro, hermana. Me aseguraré de que la Marine los juzgue cómo es debido” tanto Helena cómo Paavo parecían satisfechos con la decisión de María de no matar a los esclavistas.
A Helena le dio algo de risa cuando María dijo que la gente con la que estaba ni la conocía “Bueno, me refería que estan en el mismo bote, osea, pasaron por lo mismo. Los esclavistas se aprovecharon de vosotros, y eso los hace compartir cierto vinculo. Cómo con nosotras, peleamos juntas, tomaste una flecha por mi, eso nos hace hermanas” una lógica rara, pero algo simple de explicar para Helena al menos.
“Descansa por ahora, niña. Te lo ganaste después de ser tan valiente”
Hubo un silencio, mientras María se encontraba entre la consciencia e inconsciencia.
“¿Quien será Inari? ¿Una amista de ella?”
“Creo que te estaba llamando a ti de esa manera
“Pero si mi nombre es Helena, es no tiene sentido”
“¿Te presentaste?”
“¡Claro! Fue la primera que saqué de la caja, y entonces- Oh… No, no le dije mi nombre. Ni siquiera me se el suyo ahora que lo pienso… Lo que si le dije es que tenían un pene muy lindo”
“¡H-Helena!”
- - - - -
“Parece que ya esta despertando” se escuchó una voz que María no sería capaz de reconocer de momento.
La temperatura había cambiado un poco, el lugar se sentía un poco más cálido, y no frío cómo en la caja o la intemperie cuando Helena la liberó.
Lo primero que vería la pobre María al abrir los ojos sería a un hombre semi-desnudo, viéndola, revisando sus reflejos, pues tronó los dedos frente a sus ojos algunas veces.
“¡Hermanita!” esa era la voz de Helena, la cual se escuchaba sumamente feliz. Con mucho cuidado le dio un suave abrazo a la humana. Para bien y para mal, parecía que la Mink lobo ya estaba vestida.
María todavía podría sentir un ligero dolor en el brazo donde la flecha le había dañado. Pero ahora esa área se encontraba limpia y vendada. Fuese donde estuviera, parecía que un médico la había atendido de manera apropiada ¿Habrá sido el anciano con el taparrabo?
“¿Cómo te sientes? Nos encontramos con un Shaman mientras buscábamos regresar a la civilización. Estuvo de acuerdo con ayudarnos con un poco de provisiones a cambio de ciertos materiales de la selva, y cortar un poco de nuestras garras y pelaje. Oh, y también me pidió un poco de mi saliva, eso fue raro, pero todo por ayudarte. Quien diría que un Shaman podría utilizar cosas de los Mink cómo ingredientes. La verdad hubiera preferido que pidiera que Paavo se desnudara, hubiera sido más divertido” A Helena le ganó la risa “Pero no todos son tan pervertidas cómo yo ¡Se vale soñar!"
“Ten, bébe. No dejes ni una sola gota” el dicho Shaman se acercó a María, dándole a tomar de un pequeño plato ¿Era agua? Si, y no al mismo tiempo. Era definitivamente un líquido, pero con aspecto verdoso.
