Owen era un hombre de armas tomar. Parecía impulsivo, gamberro, pero todo eso que tenía de osado también lo podía implementar a la hora de ir al ataque en una situación indecorosa, romántica o con un tono más elevado. Su mirada, tono y manera de actuar buscaban desafiar un poco esa actitud que le confundía y que en su cabeza, al menos para él, resultaba evidente cuál era la posible búsqueda de la lobunezca mujercita delante de él. Mientras que el pelirrojo mantenía un tono, actitud y manera de comportarse completamente erótico, incluso en la leve distancia que el muchacho había marcado...pero cada vez más que la chica comentaba al respecto, la actitud sujestiva y erótica del chico de ojos celestes cedía lenta y progresivamente ante Helena.
El muchacho frente a ella se quedó totalmente extrañado, hasta confundido, ¿Acaso entre ambas razas habría una enorme diferencia de apreciación? Paavo parecía un muchacho mucho más corriente, incluso equiparable a un joven más tímido. Sin embargo, Helena era pura fiereza absoluta e impunidad; Hablaba de las partes nobles de los hombres, de Owen y del muchacho Mink como si fuese un día más en la oficina. Tal vez él malinterpretó las señales o, sin exagerar, la loba peliblanca realmente quería ver cómo se veía por simple y mera curiosidad, era difícil tener "olfato erótico" con alguien de una especie tan diferente a la de uno -...hmmm...- su mirada se torció automáticamente todo esto empezó a ocurrir y sus caricias, de forma progresiva, se fueron deteniendo mientras dejaba de invadir el espacio personal de la chica. Su cabeza empezaba a dibujar una idea...de lo que estaba empezando a ocurrir aquí.
Ella estaba tranquila, pero Owen estaba "rígido" en todo el sentido de la palabra, tanto abajo como corporalmente. Si bien su cabeza había empezado a hacerse ideas al dejar viajar sus ojos hacia arriba y abajo al escultural cuerpo peludo de la Mink delante de él, dio un pequeño sobresalto -¡!- que le hizo elevar la cabeza hacia arriba en cuanto escuchó una voz conocida: Era el Mink amarronado masculino, el cual, a la distancia, parecía más seguro y calmado mientras los veía a lo lejos. Clavó su mirada con mucha atención en él mientras la conversación que empezaban a tener entre ellos le hacía empezar a unir piezas de rompecabezas en su mente.
![[Imagen: 7203e49fb2fa859c5462a7d6aca6528f.jpg]](https://i.pinimg.com/1200x/72/03/e4/7203e49fb2fa859c5462a7d6aca6528f.jpg)
“¡Booo, me llamó Paavo y soy súper aburrido!”
“¡Pervertida!”
“¡Nerdo!”
“Eso no es insulto para mi ¡Gracias!”
“¡Diantres! Uh… ¡P-polla pequeña!”
Owen lo iba comprendiendo. Le había quedado clarísimo. Su sonrisa algo perversa, decidida y algo provocadora se empezó a marcar en su rostro mientras el ceño se fruncía y los ojos se cerraban. A cada diálogo que ellos decían, la cabeza pelirroja giraba en un sentido, en el otro. Helena, Paavo, y así hasta que el muchacho lobunezco se terminó ofuscando por la obsesión imperiosa de la Mink albina que, al final, parecía mostrar algo de desesperación por la aprobación, cariño y atención del chico...aunque ella no sabía cómo buscarla adecuadamente-Ya lo entendí.-Helena dejó clarísimo que estaba enamorado del lobo marrón, pero sus acercamientos, aparte de ser muy brutos, pecaban de osados. Incluso al verla suspirar, una pequeña risa se escapó de los labios del pelirrojo que, luego de reír con una pequeña carcajada, terminó de escucharla hablar sobre el cómo se ven sus pechos, y cómo les afecta los celos de tener una delantera mayor que otras -Helena, tú estás cañón absoluta, déjate de tonterías.- podía ser que estuviese poco voluptuosa en su extremo superior, pero todo esto...¿Significaba que la chica tenía algún problema de autoestima con su cuerpo? -Tía, ven un segundo conmigo.- mirada cómplice, ojos entre-cerrados, Paavo gritando del otro lado del cenote que dejase de hostigarlo...pero el ladronzuelo pillo parecía tener una idea mejor.
Volvió a invadir el espacio personal de la chica pero, esta vez, tenía...un plan un "poco" diferente. No iba a buscar seducirla, ni atraerla, hoy...Owen quería volverse cupido, y su sonrisa entre perversa, atrevida y simpaticona dejaron entre-ver que tenía un plan en acción. Llevó su brazo derecho hacia la nuca de la mujer lobunezca pudiendo sentir que, incluso estando mojada, tu olor era dulce pero intenso, como lo tendría la lavanda. Necesitaba hablar en voz baja, y más con Paavo a su lado, por lo que la pegó un poco hacia él mientras podía escucharse un poco el chapoteo del agua por sus movimientos bruzcos.
![[Imagen: b52e2a5cc355e5a32da70ace3e948b71.jpg]](https://i.pinimg.com/1200x/b5/2e/2a/b52e2a5cc355e5a32da70ace3e948b71.jpg)
-Yo no sé de Minks, pero estás buenísima, Helena. No te falta belleza, ni seducción, ni nada, pero así no vas a conquistar a Paavito, ¿Me entiendes?-
“¡Qué honor! Hombre, ojala Paavo estuviera aquí. Cuando eramos pequeños me dijo que quería ser médico, asi que seguramente también esta curioso de la anatomía humana. Oye, y que mejor que estar desnudo frente a amigos ¿No?”
![[Imagen: mMumR9w.png]](https://i.imgur.com/mMumR9w.png)
-¿E?-
El muchacho frente a ella se quedó totalmente extrañado, hasta confundido, ¿Acaso entre ambas razas habría una enorme diferencia de apreciación? Paavo parecía un muchacho mucho más corriente, incluso equiparable a un joven más tímido. Sin embargo, Helena era pura fiereza absoluta e impunidad; Hablaba de las partes nobles de los hombres, de Owen y del muchacho Mink como si fuese un día más en la oficina. Tal vez él malinterpretó las señales o, sin exagerar, la loba peliblanca realmente quería ver cómo se veía por simple y mera curiosidad, era difícil tener "olfato erótico" con alguien de una especie tan diferente a la de uno -...hmmm...- su mirada se torció automáticamente todo esto empezó a ocurrir y sus caricias, de forma progresiva, se fueron deteniendo mientras dejaba de invadir el espacio personal de la chica. Su cabeza empezaba a dibujar una idea...de lo que estaba empezando a ocurrir aquí.
Ella estaba tranquila, pero Owen estaba "rígido" en todo el sentido de la palabra, tanto abajo como corporalmente. Si bien su cabeza había empezado a hacerse ideas al dejar viajar sus ojos hacia arriba y abajo al escultural cuerpo peludo de la Mink delante de él, dio un pequeño sobresalto -¡!- que le hizo elevar la cabeza hacia arriba en cuanto escuchó una voz conocida: Era el Mink amarronado masculino, el cual, a la distancia, parecía más seguro y calmado mientras los veía a lo lejos. Clavó su mirada con mucha atención en él mientras la conversación que empezaban a tener entre ellos le hacía empezar a unir piezas de rompecabezas en su mente.
“¿Desde cuando sabes hacer nudos?”
“¡Aprendí hace dos minutos, jeje!”
“Por cierto, Owen ha accedido a quitarse la ropa también. ¡Nada más faltarías tú! Anda, anímate Pavito”
“Oh no, me he quedado sordo. Creo que no seré capaz de participar en la locura que planeas el día de hoy”
“¡Aprendí hace dos minutos, jeje!”
“Por cierto, Owen ha accedido a quitarse la ropa también. ¡Nada más faltarías tú! Anda, anímate Pavito”
“Oh no, me he quedado sordo. Creo que no seré capaz de participar en la locura que planeas el día de hoy”
![[Imagen: 7203e49fb2fa859c5462a7d6aca6528f.jpg]](https://i.pinimg.com/1200x/72/03/e4/7203e49fb2fa859c5462a7d6aca6528f.jpg)
“¡Booo, me llamó Paavo y soy súper aburrido!”
“¡Pervertida!”
“¡Nerdo!”
“Eso no es insulto para mi ¡Gracias!”
“¡Diantres! Uh… ¡P-polla pequeña!”
Owen lo iba comprendiendo. Le había quedado clarísimo. Su sonrisa algo perversa, decidida y algo provocadora se empezó a marcar en su rostro mientras el ceño se fruncía y los ojos se cerraban. A cada diálogo que ellos decían, la cabeza pelirroja giraba en un sentido, en el otro. Helena, Paavo, y así hasta que el muchacho lobunezco se terminó ofuscando por la obsesión imperiosa de la Mink albina que, al final, parecía mostrar algo de desesperación por la aprobación, cariño y atención del chico...aunque ella no sabía cómo buscarla adecuadamente-Ya lo entendí.-Helena dejó clarísimo que estaba enamorado del lobo marrón, pero sus acercamientos, aparte de ser muy brutos, pecaban de osados. Incluso al verla suspirar, una pequeña risa se escapó de los labios del pelirrojo que, luego de reír con una pequeña carcajada, terminó de escucharla hablar sobre el cómo se ven sus pechos, y cómo les afecta los celos de tener una delantera mayor que otras -Helena, tú estás cañón absoluta, déjate de tonterías.- podía ser que estuviese poco voluptuosa en su extremo superior, pero todo esto...¿Significaba que la chica tenía algún problema de autoestima con su cuerpo? -Tía, ven un segundo conmigo.- mirada cómplice, ojos entre-cerrados, Paavo gritando del otro lado del cenote que dejase de hostigarlo...pero el ladronzuelo pillo parecía tener una idea mejor.
Volvió a invadir el espacio personal de la chica pero, esta vez, tenía...un plan un "poco" diferente. No iba a buscar seducirla, ni atraerla, hoy...Owen quería volverse cupido, y su sonrisa entre perversa, atrevida y simpaticona dejaron entre-ver que tenía un plan en acción. Llevó su brazo derecho hacia la nuca de la mujer lobunezca pudiendo sentir que, incluso estando mojada, tu olor era dulce pero intenso, como lo tendría la lavanda. Necesitaba hablar en voz baja, y más con Paavo a su lado, por lo que la pegó un poco hacia él mientras podía escucharse un poco el chapoteo del agua por sus movimientos bruzcos.
![[Imagen: b52e2a5cc355e5a32da70ace3e948b71.jpg]](https://i.pinimg.com/1200x/b5/2e/2a/b52e2a5cc355e5a32da70ace3e948b71.jpg)
-Yo no sé de Minks, pero estás buenísima, Helena. No te falta belleza, ni seducción, ni nada, pero así no vas a conquistar a Paavito, ¿Me entiendes?-
Parecía querer hablar con absoluta complicidad, aunque apenas se conocieron hace un par de horas -Sé que no nos conocemos y no sé toda la historia entre ustedes, ¿Vale?- se aproximó un poco más a la mujer, como si quisiese hablarle incluso más bajo, teniendo máxima cautela de no ser escuchado por el otro Mink -Pero justo te topaste con el Dios del Amor, y puedo ayudarte con Paavuchi.- seguía inventándole apodos, utilizando esa capacidad enorme de labia entangadora que tanto le caracteriza -Podrías haberme dicho desde un principio que me querías usar de cebo para que él te muestre la verga, tía, ¿No ves que el tipo ve una teta y se desmaya de la vergüenza?- esperaba que esas enormes orejas lobunas no estuviesen escuchando más que ellos. Lo quiso comprobar, mirando hacia el agujero del cenote y, sin saber si estaba oyendo el chico, prosiguió -Eres hermosa, agradable, divertida y vas de frente, pero este chico se ve muy manso. Déjame que te ayude.- tal vez...podía hacer algo.
Buscó soltarla rápidamente. Detectó un detalle en la personalidad del muchacho Mink: Analítico, temeroso, precavido, cauto. ¿Acaso...estaría interesado en el saber? ¿En el conocimiento? ¿Tal vez Helena era el músculo, y Paavo el cerebro? Había una forma de averiguarlo y fue finalmente arrastrando sus piernas por el agua hasta quedar en el medio del cenote mientras su sonrisa fulgorosa y radiante le hacían brillar más en la intensa luz que entraba por allí -¡PAAVO! ¡¿Acaso conoces el arte marcial Hallosokugai?!- exclamó mientras llevaba ambas manos hacia los lados del rostro -¡Es el arte de usar el peso del agua para dar golpes contundentes y sentir los peligros como el agua detecta una mínima vibración!- dios mío, qué tipo más mentiroso. No había una sola palabra que fuese cierta, pero...tenía que forzarlo a bajar -¡Te iba a decir de entrenar pero te fuiste sin más, tío! ¿¡Quieres que te enseñe un poco!?- no perdía absolutamente nada en intentarlo, y de verdad, desde el fondo de su corazón, quería ayudar a aquella muchachita que se había prestado tan agradable y simpática apenas habiéndolo conocido. Owen tenía mucha debilidad por las buenas personas, y...bueno, este parecía ser el caso, porque...luego de su fragante mentira, volteó a ver a la loba, guiñándole un ojo.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
![[Imagen: Fusaneitor.gif]](https://sig.grumpybumpers.com/host/Fusaneitor.gif)
