26-09-2025, 04:18 AM
Vale, de todas las cosas que podían pasar, esta es sin duda la que menos me esperaba, pero oye, un cambio siempre viene bien de vez en cuando. Cruzo de forma suave los brazos debajo de mi pecho, mientras una sonrisa ladeada algo traviesa me delata, se de sobra que se me nota en la cara que estoy disfrutando del espectáculo.
Pero vamos, siempre es interesante cuando es alguien más quien llama la atención y no soy yo la que termina haciendo el desmadre.
-Puedo hacer ambas, little bunny, todo depende de si te apetece saltar o beber, acepto ambas opciones.-¿Qué? Es un conejito, ojos rojos, cabello blanco, dando pequeños saltos de un lado a otro mientras todos lo siguen con la mirada.
No tengo problema en inclinarme también, dejando que mis propios cabellos blancos, escalonados se deslicen al frente, el gesto mostrando las tatuajes de mis hombros y parte del pecho por el escote.- ¿Tienes cambio de billetes grandes? Es que si tengo que metérselos a alguno en el tanga prefiero que sean billetes pequeños.-Le guiño el ojo con calma, divertida, mis ojos entre azules y lilas, ese color ligeramente nuboso, brillan.
Sin duda siempre es agradable este tipo de cosas.
-Kayseira, Kay, pero puedes llamarme como quieras, aprecio me digas tu nombre, pero creo que prefiero llamarte little bunny.-Extendí suavemente mi brazo, esperando que lo agarrara para que me acompañara hacia un lugar donde pudiéramos hablar más tranquilamente.-No pensaba apartar la mirada, estoy disfrutando demasiado del espectáculo como para perdérmelo a estas alturas.-Refunfuño de forma suave, con algo de indignación, vamos, no siempre puedes ir del brazo de una estrella.
Y little bunny sabe de sobra que brilla totalmente como una.
Caminamos hacia la zona más reservada, de momento voy a tomar algo y luego seguramente bailemos, seguro es divertido. Una vez llegamos a los sofás y tomamos asiento, puedo ver como ese camarero tan adorable se acerca.
El hombre nos deja unas copas que, no recuerdo haber pedido aun, y con algo de vergüenza, mientras lucha por no sonrojarse mientras mira a little bunny, dice tres de mis palabras favoritas.
-I-invita la casa.
No puedo evitar silbar con cierta diversión, causando que el hombre de un pequeño respingo, incómodo y nervioso.-Vamos, te prometo que yo no muerdo, no puedo hablar por nuestra little bunny, pero no creo que pongas quejas si ella lo hace.- Sonrió divertida, alzando ambas cejas, no pudo evitarlo.
Me encanta el caos.
Pero vamos, siempre es interesante cuando es alguien más quien llama la atención y no soy yo la que termina haciendo el desmadre.
-Puedo hacer ambas, little bunny, todo depende de si te apetece saltar o beber, acepto ambas opciones.-¿Qué? Es un conejito, ojos rojos, cabello blanco, dando pequeños saltos de un lado a otro mientras todos lo siguen con la mirada.
No tengo problema en inclinarme también, dejando que mis propios cabellos blancos, escalonados se deslicen al frente, el gesto mostrando las tatuajes de mis hombros y parte del pecho por el escote.- ¿Tienes cambio de billetes grandes? Es que si tengo que metérselos a alguno en el tanga prefiero que sean billetes pequeños.-Le guiño el ojo con calma, divertida, mis ojos entre azules y lilas, ese color ligeramente nuboso, brillan.
Sin duda siempre es agradable este tipo de cosas.
-Kayseira, Kay, pero puedes llamarme como quieras, aprecio me digas tu nombre, pero creo que prefiero llamarte little bunny.-Extendí suavemente mi brazo, esperando que lo agarrara para que me acompañara hacia un lugar donde pudiéramos hablar más tranquilamente.-No pensaba apartar la mirada, estoy disfrutando demasiado del espectáculo como para perdérmelo a estas alturas.-Refunfuño de forma suave, con algo de indignación, vamos, no siempre puedes ir del brazo de una estrella.
Y little bunny sabe de sobra que brilla totalmente como una.
Caminamos hacia la zona más reservada, de momento voy a tomar algo y luego seguramente bailemos, seguro es divertido. Una vez llegamos a los sofás y tomamos asiento, puedo ver como ese camarero tan adorable se acerca.
El hombre nos deja unas copas que, no recuerdo haber pedido aun, y con algo de vergüenza, mientras lucha por no sonrojarse mientras mira a little bunny, dice tres de mis palabras favoritas.
-I-invita la casa.
No puedo evitar silbar con cierta diversión, causando que el hombre de un pequeño respingo, incómodo y nervioso.-Vamos, te prometo que yo no muerdo, no puedo hablar por nuestra little bunny, pero no creo que pongas quejas si ella lo hace.- Sonrió divertida, alzando ambas cejas, no pudo evitarlo.
Me encanta el caos.
