27-09-2023, 04:48 PM
El viaje con Panda comenzó. Se abrieron paso por la ciudad, que demostró ser digna de su reputación o al menos en comparación con las visitadas. Hasta ahora todo estaba repleto de pueblos, con poca calidad tanto en estructura como en historia, Logue Town era diferente. — Dicen que para ser alguien en la vida, debes visitar antes Logue Town, hay una mística detrás que es encantadora. — Abrió conversación. — ¿Tú qué crees? — Cuando acabó de preguntar, Panda señaló a un local, lo que buscaban. "Maty Mey, la señora del poncho azul" era su nombre. Tan solo destacaba en que su tamaño era más grande que el de las casas que estaban construidas alrededor, su gran chimenea afrontaba un duro rival arquitectónico con la plaza de ejecución, pues parecía tener una construcción especialmente curiosa.
— ¡Durum a trss moneditssss! — Gritaba un hombre cerca. Alrededor de la taberna si que se podía ver más vida, especialmente vendedores ambulantes de comida. El amigo, de aspecto arabe, se acercó hasta Panda, ofreciéndole aquel extraño alimento envuelto en pan quemado, con mucha especia y la especialidad cultural del tipo, la mítica salsa blanca. — ¡No arrepentir amigo monstruuuuo! — Kovashi empezó a reír, pero no tardó en abrir la puerta del local.
Era humilde, todo de madera, como solía pasar. No le molestaba, la infancia de Kovashi, bueno parte de ella, fue construida en locales de mala muerte completamente con esta ambientación. En el fondo hasta le tenía cariño. Se aproximó a la barra, donde cuatro hombres formaban un corro cerca. Dos camareras, unos quince comensales. — Jamás hubiera dicho que era también un restaurante. — Se acomodó sobre el primer taburete que encontró. Uno mullido con la tela morada. El color de la suerte.
— ¡Mujer, una cerveza! — Vociferó. La dama se giró, frotándose la frente con la diestra, llevándose toda la sudor. Parecía cansada, aún y así, aceptó la comanda, poniéndole la bebida rápidamente a Kovashi. — Os va bien el negocio. — Trago.
— ¿Cómo? ah si .. Sí. — Se volvió a frotar la frente. Era una mujer físicamente espectacular, bien maquillada, cabello castaño al que cuando tocaba la luz amarillenta del local, se volvía claro como la miel. Eso sí, estaba agotadísima.
— Te pillo trabajando, comprendo. Espero que te sirvan mis disculpas, mujer. — Volvió a dar otro trago. La hembra se quedó un momento petrificado, no sabía si tomarlo a broma o darle el valor que merecía a por fin encontrar una nota disonante (para bien o para mal). Estaba cansada de los hombres de bar, asumió rápidamente que Kovashi sería otro (no se equivocaba) así que afirmó irónicamente con la cabeza y se marchó. Fue hacia una mesa repleta de seres pequeños y verdosos con los que comenzó a juguetear.
— Guarra. — Susurró tras dar el último trago que acabaría con su jarra.
— ¡Durum a trss moneditssss! — Gritaba un hombre cerca. Alrededor de la taberna si que se podía ver más vida, especialmente vendedores ambulantes de comida. El amigo, de aspecto arabe, se acercó hasta Panda, ofreciéndole aquel extraño alimento envuelto en pan quemado, con mucha especia y la especialidad cultural del tipo, la mítica salsa blanca. — ¡No arrepentir amigo monstruuuuo! — Kovashi empezó a reír, pero no tardó en abrir la puerta del local.
![[Imagen: 6667436497b2bdfa08574e364aca0536.jpg]](https://i.pinimg.com/564x/66/67/43/6667436497b2bdfa08574e364aca0536.jpg)
Era humilde, todo de madera, como solía pasar. No le molestaba, la infancia de Kovashi, bueno parte de ella, fue construida en locales de mala muerte completamente con esta ambientación. En el fondo hasta le tenía cariño. Se aproximó a la barra, donde cuatro hombres formaban un corro cerca. Dos camareras, unos quince comensales. — Jamás hubiera dicho que era también un restaurante. — Se acomodó sobre el primer taburete que encontró. Uno mullido con la tela morada. El color de la suerte.
![[Imagen: 38e18e651ae00223de4bcf2155d2e896.jpg]](https://i.pinimg.com/564x/38/e1/8e/38e18e651ae00223de4bcf2155d2e896.jpg)
— ¡Mujer, una cerveza! — Vociferó. La dama se giró, frotándose la frente con la diestra, llevándose toda la sudor. Parecía cansada, aún y así, aceptó la comanda, poniéndole la bebida rápidamente a Kovashi. — Os va bien el negocio. — Trago.
— ¿Cómo? ah si .. Sí. — Se volvió a frotar la frente. Era una mujer físicamente espectacular, bien maquillada, cabello castaño al que cuando tocaba la luz amarillenta del local, se volvía claro como la miel. Eso sí, estaba agotadísima.
— Te pillo trabajando, comprendo. Espero que te sirvan mis disculpas, mujer. — Volvió a dar otro trago. La hembra se quedó un momento petrificado, no sabía si tomarlo a broma o darle el valor que merecía a por fin encontrar una nota disonante (para bien o para mal). Estaba cansada de los hombres de bar, asumió rápidamente que Kovashi sería otro (no se equivocaba) así que afirmó irónicamente con la cabeza y se marchó. Fue hacia una mesa repleta de seres pequeños y verdosos con los que comenzó a juguetear.
— Guarra. — Susurró tras dar el último trago que acabaría con su jarra.
![[Imagen: 369e1c06c942ef7737b6b0a324ac7854.jpg]](https://i.pinimg.com/564x/36/9e/1c/369e1c06c942ef7737b6b0a324ac7854.jpg)
