26-09-2025, 10:03 PM
Al principio Mariía parecía confundida, pero al ver que me acercaba a ella su sonrisa despertaba y poco a poco, su csra se iluminaba con una luz que enternecía mi corazón. Tras eso volvió a su cáos verbal, hablando rápido y desordenado sobre la gente que habia conocido, nombres que para mi eran desconocidos por el momento. Intentaba seguir la conversación -bueno, mas bien era un monólogo- pero mis ojos podian apreciar que había crecido, no en edad, pero su propia presencia era diferente “Siento que su espíritu es mas fuerte” Pensé con cierto orgullo. Ver a esa persona tan frágil evolucionar y encontrar un hogar donde estuviese no solo me provocaba alegría, también me tranquilozaba de sobremanera, además, no habia perdido si forma de ser y eso era mejor todavía.
Todos aquellos nombres eran personas que le habian hecho crecer interiormente y le hicieron ver que el mundo no se reducía a verlo entre barrotes, ella parecía feliz y con eso me bastaba. Sin embargo, algo hizo conexión en la mente de la chiquilla, pude verlo en sus ojos ambar que se apagaron de golpe, empezando a desbordar lagrimas, fue como ver dos antorchas desvanecerse en una tormenta. Este no era el primer momento extraño que María me ofrecía, de hecho me recordaba bastante a como nos conocimos - al menos esta vez no estaba de rodillas.- fue un momento curiosamente incómodo. Por suerte la experiencia me hizo aprender y mientras ella se secaba los lagrimones di un oaso acia ella y abrí mis brazos rapidamente para darle un cálido abrazo, una mano estaba entre sus homóplatos y la otra sobre su cabeza para acariciar su pelo con suavidad. Respiré hondo para que se tranquilizase y respirase conmigo y con una voz suave y tranquilizadora hable en un tono medio. No arruinaste nada pequeña.- Literalmente era bastante mas pequeña que yo, le sacaba mas de una cabeza. -Encontraste tu lugar y la forma de obtener la libertad, en el camino, que acaba solo de comenzar, ya has encontrado amigos y, con ello, un hogar.- Me separé de ella lentamente para buscar su mirada, con la esperanza de volver a ver brillar con ilusión sus ojos anaranjados como el atardecer. -Consérvalos y no poerdas el camino.- Le sequé una lagrima que le caía por la mejilla y volví a sonreirle con la ingenuidad de un niño para terminar de separarme. -Seguro que son geniales tus nuevos amigos. Sigue así, María.- En ese momento mi estómago rugió como un león reclamando su presa victorioso, ahora que no estaba centrado en la música y la danza mi cuerpo recordaba que el hambre existía y ya llevaba un par de días sin comer. -Disculpa, jeje… .- Eché mano al interior de la bolsa de dinero que había ganado, notando que habia bastante como para alimentarme por media semana. - Qué te parece si por tu esfuerzo y tus logros te invito a un postre de frutas?.-
Todos aquellos nombres eran personas que le habian hecho crecer interiormente y le hicieron ver que el mundo no se reducía a verlo entre barrotes, ella parecía feliz y con eso me bastaba. Sin embargo, algo hizo conexión en la mente de la chiquilla, pude verlo en sus ojos ambar que se apagaron de golpe, empezando a desbordar lagrimas, fue como ver dos antorchas desvanecerse en una tormenta. Este no era el primer momento extraño que María me ofrecía, de hecho me recordaba bastante a como nos conocimos - al menos esta vez no estaba de rodillas.- fue un momento curiosamente incómodo. Por suerte la experiencia me hizo aprender y mientras ella se secaba los lagrimones di un oaso acia ella y abrí mis brazos rapidamente para darle un cálido abrazo, una mano estaba entre sus homóplatos y la otra sobre su cabeza para acariciar su pelo con suavidad. Respiré hondo para que se tranquilizase y respirase conmigo y con una voz suave y tranquilizadora hable en un tono medio. No arruinaste nada pequeña.- Literalmente era bastante mas pequeña que yo, le sacaba mas de una cabeza. -Encontraste tu lugar y la forma de obtener la libertad, en el camino, que acaba solo de comenzar, ya has encontrado amigos y, con ello, un hogar.- Me separé de ella lentamente para buscar su mirada, con la esperanza de volver a ver brillar con ilusión sus ojos anaranjados como el atardecer. -Consérvalos y no poerdas el camino.- Le sequé una lagrima que le caía por la mejilla y volví a sonreirle con la ingenuidad de un niño para terminar de separarme. -Seguro que son geniales tus nuevos amigos. Sigue así, María.- En ese momento mi estómago rugió como un león reclamando su presa victorioso, ahora que no estaba centrado en la música y la danza mi cuerpo recordaba que el hambre existía y ya llevaba un par de días sin comer. -Disculpa, jeje… .- Eché mano al interior de la bolsa de dinero que había ganado, notando que habia bastante como para alimentarme por media semana. - Qué te parece si por tu esfuerzo y tus logros te invito a un postre de frutas?.-
