27-09-2025, 02:39 AM
“El norte está hacia donde estemos mirando”. Una suposición interesante, era curiosa cuanto menos. Al parecer si podía dejar que Hyakintos vagara solo de vez en cuando, se lo notaba como alguien mucho más entendido de su entorno de lo que parecía.
Incluso él tardó en procesar la información. Pensaba que el hombre no estaría tan desconectado de un sentido de orientación, pero al parecer el problema era generado desde la raíz. - El norte no… yo… tú… -. No podía hablar, conectar dos palabras parecía imposible. Su rostro mostraba desconcierto, como si intentara analizar cómo alguien podía llegar a esa conclusión, ¿Cómo es que nadie le había explicado nada hasta ahora? Se quedó en silencio un momento, con su mente analizando posibilidades, y su rostro demostrando que se encontraba perdido en sus pensamientos.
Ni siquiera salió de su ensoñación al ser arrastrado fuera del camino principal, hizo falta de las palabras del pelirosa para “despertarlo”. - ¿Eh? Oh, claro, no hay problema -. Estaba a punto de guiar el camino, hasta que algo se hizo presente entre ellos: el hambre, el sonido de un estómago rugiendo. ¿Cuánto tiempo llevaba el médico andando sin comer absolutamente nada? Temía preguntar y que la respuesta sea un “no lo recuerdo”, lo que sería natural en ese hombre. - Tranquilo, podemos ir a comer y luego buscar tus plantas -. Le sonrió, porque no había nada de malo en la petición, y aún así ese tipo siempre parecía querer pedir disculpas.
El local que el contrario eligió no parecía ser nada del otro mundo. El olor a marisco llegó a sus fosas nasales incluso antes de que abrieran la puerta para pasar, y simplemente se hizo aún más fuerte en cuanto pusieron un pie dentro del lugar. Las mesas llenas, el ambiente tranquilo, todo parecía denotar que no se trataba de ningún lugar excepcional o poco calmo, pero fueron unas palabras cantadas a voz alta las que llamaron la atención de todos. - ¿La fuente? -. No habló demasiado alto, su pregunta se perdió fácilmente entre las palabras del extraño y el barullo controlado de las demás mesas.
Pero el hombre con aspecto desaliñado si oyó a Hyak, a quien se acercó y tomó confianzas con relativa rapidez. Uker no lo impidió, al fin y al cabo no iba a hacerle daño, simplemente se quedó viéndolo y escuchando el cuento para niños que el hombre soltaba por su boca. - Significa que es un lugar de crecimiento infinito, ¿no? -. Fue lo único que dijo al escucharlo terminar su narración. - Si nada muere, todo sigue “creciendo”. Las frutas nunca caen de los árboles, las plantas nunca dejan de crecer, los animales se reproducen una y otra vez sin morir antes. Creo que si existiera un lugar así sería mucho más famoso de lo que hablas -. Un lado racional, buscando cortar por lo sano cualquier intento de estafarlos, a ellos o a cualquiera que los escuche.
Un mesero pareció encargarse del asunto, algo que Uker agradeció. - No se preocupe, no hay problema. Si, estábamos esperando conseguir eso -. Fuente de la juventud, una isla eterna. Si algo así existiera, el gobierno no tendría reparos en usarlo como fuente infinita de alimentos o recursos, y sabiendo eso, cualquiera podría deducir lo siguiente: que el gobierno lo tenga bajo su control, lo hacía imposible de conseguir para gente tan común y corriente como ellos.
¿Le molestaba? No, pero lo hacía sentir extraño. Parecía ser algo que buscaba, algo que podía resolver su sueño, aquello por lo que luchaba, y a la vez parecía tan lejano. Tan solo con un par de conclusiones podía desmontar la existencia de algo así, y si terminaba siendo verdad nada le decía que no fuera a ser un lugar ya ocupado por el gobierno mundial. Si ese eral el caso, de igual manera era un suicidio acercarse a algo así, necesitaría seguir su viaje y hacerse mucho más fuerte para que esas limitaciones dejen de tener peso.
Por fin les fue entregada su mesa. Las opciones de la carta se veían deliciosas, al menos así lo hacían parecer sus nombres escritos en el papel. - ¿Hay algo que desees, Hyakintos? Podríamos probar la especialidad del lugar y luego ver si puedo replicarlo para nuestros viajes -. No se si decir eso es lo mejor, teniendo en cuenta que siguen dentro del local.
…
“El norte está hacia donde estemos mirando”
Incluso él tardó en procesar la información. Pensaba que el hombre no estaría tan desconectado de un sentido de orientación, pero al parecer el problema era generado desde la raíz. - El norte no… yo… tú… -. No podía hablar, conectar dos palabras parecía imposible. Su rostro mostraba desconcierto, como si intentara analizar cómo alguien podía llegar a esa conclusión, ¿Cómo es que nadie le había explicado nada hasta ahora? Se quedó en silencio un momento, con su mente analizando posibilidades, y su rostro demostrando que se encontraba perdido en sus pensamientos.
Ni siquiera salió de su ensoñación al ser arrastrado fuera del camino principal, hizo falta de las palabras del pelirosa para “despertarlo”. - ¿Eh? Oh, claro, no hay problema -. Estaba a punto de guiar el camino, hasta que algo se hizo presente entre ellos: el hambre, el sonido de un estómago rugiendo. ¿Cuánto tiempo llevaba el médico andando sin comer absolutamente nada? Temía preguntar y que la respuesta sea un “no lo recuerdo”, lo que sería natural en ese hombre. - Tranquilo, podemos ir a comer y luego buscar tus plantas -. Le sonrió, porque no había nada de malo en la petición, y aún así ese tipo siempre parecía querer pedir disculpas.
El local que el contrario eligió no parecía ser nada del otro mundo. El olor a marisco llegó a sus fosas nasales incluso antes de que abrieran la puerta para pasar, y simplemente se hizo aún más fuerte en cuanto pusieron un pie dentro del lugar. Las mesas llenas, el ambiente tranquilo, todo parecía denotar que no se trataba de ningún lugar excepcional o poco calmo, pero fueron unas palabras cantadas a voz alta las que llamaron la atención de todos. - ¿La fuente? -. No habló demasiado alto, su pregunta se perdió fácilmente entre las palabras del extraño y el barullo controlado de las demás mesas.
Pero el hombre con aspecto desaliñado si oyó a Hyak, a quien se acercó y tomó confianzas con relativa rapidez. Uker no lo impidió, al fin y al cabo no iba a hacerle daño, simplemente se quedó viéndolo y escuchando el cuento para niños que el hombre soltaba por su boca. - Significa que es un lugar de crecimiento infinito, ¿no? -. Fue lo único que dijo al escucharlo terminar su narración. - Si nada muere, todo sigue “creciendo”. Las frutas nunca caen de los árboles, las plantas nunca dejan de crecer, los animales se reproducen una y otra vez sin morir antes. Creo que si existiera un lugar así sería mucho más famoso de lo que hablas -. Un lado racional, buscando cortar por lo sano cualquier intento de estafarlos, a ellos o a cualquiera que los escuche.
Un mesero pareció encargarse del asunto, algo que Uker agradeció. - No se preocupe, no hay problema. Si, estábamos esperando conseguir eso -. Fuente de la juventud, una isla eterna. Si algo así existiera, el gobierno no tendría reparos en usarlo como fuente infinita de alimentos o recursos, y sabiendo eso, cualquiera podría deducir lo siguiente: que el gobierno lo tenga bajo su control, lo hacía imposible de conseguir para gente tan común y corriente como ellos.
¿Le molestaba? No, pero lo hacía sentir extraño. Parecía ser algo que buscaba, algo que podía resolver su sueño, aquello por lo que luchaba, y a la vez parecía tan lejano. Tan solo con un par de conclusiones podía desmontar la existencia de algo así, y si terminaba siendo verdad nada le decía que no fuera a ser un lugar ya ocupado por el gobierno mundial. Si ese eral el caso, de igual manera era un suicidio acercarse a algo así, necesitaría seguir su viaje y hacerse mucho más fuerte para que esas limitaciones dejen de tener peso.
Por fin les fue entregada su mesa. Las opciones de la carta se veían deliciosas, al menos así lo hacían parecer sus nombres escritos en el papel. - ¿Hay algo que desees, Hyakintos? Podríamos probar la especialidad del lugar y luego ver si puedo replicarlo para nuestros viajes -. No se si decir eso es lo mejor, teniendo en cuenta que siguen dentro del local.
