27-09-2025, 06:45 AM
-Me gusta demasiado verte saltar como para encerrarte.-Le guiñe un ojo de forma divertida, escuchando sus palabras mientras ambas simplemente nos dirigimos hacia nuestro destino, sin duda es todo un espectáculo. Los besos en la mano, el aire travieso, me resulta divertido poder jugar con alguien que no solo sabe que es un juego.
Si no que sabe jugarlo.
-Si puedes cometerlas, no son mías, little bunny, son nuestras.-Le explicó de forma tranquila, con una sonrisa suave, como alguien que simplemente aclara un punto que ambos saben.
Una vez me acomodo contra el sofá, paso el brazo por el respaldo, mirando el lugar una última vez para ver cómo está el ambiente general. -Todo o nada, siempre hay algo peligroso en la totalidad de esos términos.- No es que yo sea de medias tintas, pero elegir entre dos extremos siempre resulta peligroso al final.
-Pensaba en tomar algo, charlar un poco, y luego bailar, algo me dice que necesito más de un par de copas para seguirte el ritmo.- Me inclino hacia delante con una sonrisa divertida, al estar ya little bunny invadiendo mi espacio, parece que prácticamente me inclino contra su cuerpo, pero en último momento, cuando mi rostro pasa por su mejilla, tomo la copa de la mesa, echándome hacia atrás para acomodarme en el sofá.
-Me encanta como me avisas para repetirme que eres una persona traviesa y quizás hasta peligrosa, little rabbit.-Llevo la copa a mis labios, dándole un trago largo, disfrutando del sabor tostado de la copa, relamiéndose de forma suave.-Esta bien que uno de los dos avise de su peligro, a mi me suele gustar que la gente descubra el mío.-Y algo me dice que ambos somos conscientes de que existe, y que no necesito un arma o para demostrarlo.
A veces hay cosas más peligrosas que el filo de una cuchilla.
-Y dime, little bunny…¿Qué te trae por aquí? ¿Has venido a dar un espectáculo e irte? ¿Eres de la zona? -Le pregunto con curiosidad, ladeando el rostro, alzando suavemente una ceja.
Dudo que lo sea, las personas como little bunny suelen ser como yo, de todas partes y a la vez de ninguna. Sin embargo tengo curiosidad por nuestra adorable estrella, no todos se atreven a jugar conmigo, algunos suelen temer las consecuencias.
Algunas personas prefieren no jugársela al mordisco, otros saben precisamente lo dulce que puede ser que te claven los dientes.
Si no que sabe jugarlo.
-Si puedes cometerlas, no son mías, little bunny, son nuestras.-Le explicó de forma tranquila, con una sonrisa suave, como alguien que simplemente aclara un punto que ambos saben.
Una vez me acomodo contra el sofá, paso el brazo por el respaldo, mirando el lugar una última vez para ver cómo está el ambiente general. -Todo o nada, siempre hay algo peligroso en la totalidad de esos términos.- No es que yo sea de medias tintas, pero elegir entre dos extremos siempre resulta peligroso al final.
-Pensaba en tomar algo, charlar un poco, y luego bailar, algo me dice que necesito más de un par de copas para seguirte el ritmo.- Me inclino hacia delante con una sonrisa divertida, al estar ya little bunny invadiendo mi espacio, parece que prácticamente me inclino contra su cuerpo, pero en último momento, cuando mi rostro pasa por su mejilla, tomo la copa de la mesa, echándome hacia atrás para acomodarme en el sofá.
-Me encanta como me avisas para repetirme que eres una persona traviesa y quizás hasta peligrosa, little rabbit.-Llevo la copa a mis labios, dándole un trago largo, disfrutando del sabor tostado de la copa, relamiéndose de forma suave.-Esta bien que uno de los dos avise de su peligro, a mi me suele gustar que la gente descubra el mío.-Y algo me dice que ambos somos conscientes de que existe, y que no necesito un arma o para demostrarlo.
A veces hay cosas más peligrosas que el filo de una cuchilla.
-Y dime, little bunny…¿Qué te trae por aquí? ¿Has venido a dar un espectáculo e irte? ¿Eres de la zona? -Le pregunto con curiosidad, ladeando el rostro, alzando suavemente una ceja.
Dudo que lo sea, las personas como little bunny suelen ser como yo, de todas partes y a la vez de ninguna. Sin embargo tengo curiosidad por nuestra adorable estrella, no todos se atreven a jugar conmigo, algunos suelen temer las consecuencias.
Algunas personas prefieren no jugársela al mordisco, otros saben precisamente lo dulce que puede ser que te claven los dientes.
