[T3 - Presente Relativo] Protegiendo al Mundo de la Desvastacion
#6
Ubbe no pudo evitar soltar una carcajada bronca cuando vio al rubiales tropezar con aquella raíz descomunal y estamparse contra el barro. El estruendo hizo vibrar hasta las ramas sobre sus cabezas, y durante un instante la selva pareció guardar silencio antes de estallar en graznidos, chillidos y rugidos lejanos. El buccaneer se apoyó las manos en las rodillas, doblándose hacia adelante mientras la risa le sacudía el pecho.
—GAHAHAHAHAHA— resonó su carcajada, retumbando como un trueno más en medio de la tormenta que ya empezaba a caer. Ignoró por completo su intento de emboscada, ya que había quedado enterrado literalmente con Sigurd.
El espectáculo de Sigurd, cubierto de barro hasta la barba, con hojas pegadas a la espalda y un helecho colgando del hombro, le pareció lo más ridículo y divertido que había visto en semanas. Ubbe se secó una lágrima de risa de debajo de las gafas, y luego escupió al suelo antes de seguir andando tras él, pisando fuerte en el barro como si no existiera el concepto de sigilo.
A cada zancada, sus botas se hundían hasta el tobillo, levantando agua y tierra. La camisa empapada se le pegaba al torso, marcando cada músculo como si fuese otra piel. Sus gafas resbalaban por la nariz, pero se las recolocaba una y otra vez con un gesto brusco.
Siguió al gigantón hasta el claro, apenas a unos pasos por detrás, apareciendo entre los helechos como una segunda mole que rompía la espesura. No le importaba que los tres desconocidos del campamento lo vieran venir. Ni que los pájaros huyeran. Ni que la lluvia lo empapara entero. Avanzó con la misma seguridad de siempre, como si el mundo entero tuviera que apartarse para dejarle paso.
Cuando cruzó el borde del claro, se quedó quieto a la izquierda de Sigurd, plantado firme, observando a las tres figuras que se habían girado hacia ellos.


Cuando Jessie exclamó aquello de “¡Prepárense para los problemas!”, ya no aguantó más. Su carcajada rugió más fuerte que el trueno que había estallado justo detrás.
—¡¡¡GAHAHAHAHA!!! ¡¡Pero qué coño es esto!! —rugió Ubbe, doblándose por la mitad, enseñando los dientes entre carcajadas—. ¡Nosotros venimos buscando pelea y nos encontramos con tres bufones recitando bajo la tormenta! ¡Esto es surrealista, baby!
Se incorporó de golpe, recolocándose las gafas de sol con ese gesto chulesco tan suyo, aunque estuviesen totalmente empañadas y resbaladizas por el agua. Dio un par de pasos hacia adelante, clavando sus botas en el barro hasta el tobillo, haciendo sonar el chapoteo como un tambor.
Le dio igual que James estuviera intentando desplegar un mapa o que Jessie hablara de fortunas en el mercado negro. Ubbe estaba demasiado metido en su propio juego, de hecho lo de mercado negro le sonó como a un mercado done vendan carbón, o algo parecido Pero entonces, cuando escuchó la palabra “dinosaurios”, su risa se fue apagando poco a poco, transformándose en una sonrisa torcida, depredadora.
—Dinosaurios, ¿eh? —gruñó, alzando el mentón, dejando que las gotas resbalaran por su mandíbula como cuchillas—. Eso ya suena distinto. Eso sí que me interesa. No me habléis de dinero ni de contactos, que me da lo mismo, todo eso podéis guardároslo por donde os quepa. Lo único que quiero es partirle la cabeza a un bicho de esos y escuchar cómo cruje.
Flexionó un poco las piernas, como si ya se estuviera preparando para la caza, y alzó la mano libre para señalar directamente a los tres.
—¡Vosotros haced vuestros planes! Yo no necesito trampas ni rutinas de circo. Esos bicharracos se cazan con los puños, baby. ¡A hostias! Y si los huevos son tan valiosos como decís, pues me quedaré alguno para mí, como recuerdo, y si sale un bicho, pues de mascota GAHAHAHA
Se giró hacia Sigurd, empapado y con la barba chorreando, y le dedicó esa media sonrisa de complicidad que ya empezaba a ser un gesto habitual entre los dos.
—Melenas, este trato me gusta. Mañana cazamos a esas lagartijas gigantes, los dejamos tiritando y nos traemos los huevos. Tú con tu hacha, yo con mis puños. A ver si hay algo en esta isla que de verdad pueda hacernos frente.
Y de pronto, alzó ambos brazos hacia el cielo encapotado, cerrando los puños, dejando que la tormenta lo bañara entero. Su voz rugió tan fuerte que parecía un segundo trueno en mitad del diluvio.
—¡¡¡GAHAHAHAHAHA!!! ¡¡C’MON BABY, VAMOS A CAZAR DINOSAURIOS!!
El eco de su risa se mezcló con el rugido lejano de una de las criaturas que acechaban en la selva, como si la propia isla respondiera al desafío. Ubbe bajó los brazos lentamente, clavando otra vez los ojos en los tres personajes que se habían encontrado, serio esta vez, casi salvaje.

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RE: [T3 - Presente Relativo] Protegiendo al Mundo de la Desvastacion - por Ubbe - 27-09-2025, 08:21 PM

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