28-09-2025, 01:15 AM
—Mis manos no son tan pequeñas. Creo — pasó una de sus manos por su propia palma, como si quisiera comprobar algo, pero no se encontró con respuesta. Sería más fácil si pudiese ver, es la manera mas simple de compararse con los demás.
La descripción de la flauta la obligó a fruncir el rostro, es una mueca de que no ha entendido, porque no pudo dimensionar cuánto son 25 centímetros, tampoco entiende qué es una boquilla. — ¿Qué es el bambú? — nunca ha estado junto a uno, ni tocado cómo es. Conoce el concepto de las flores y la hierba, los árboles, pero no algo tan específico como eso. Es una dulce ignorancia que ha durado veinte años y que ahora parece mostrar frutos que no le gustan en su sabor — Uh, no entiendo mucho, pero suena bien.
Es todo lo que pudo decir antes de volver a la serenidad de siempre, encontrándose con un concepto que sí conoce. Mostró sorpresa, como si le hubiesen dicho una palabra mágica, el concepto perfecto para que entienda la razón de por qué no puede tomarla —No te preocupes, de todas maneras no creo que pudiese tocarlo ni aunque lo intentara.
Esperó quieta en el mismo lugar, escuchando las pisadas avanzar, hasta volver al mismo sitio que ha partido — ¿Qué es esto? — movió su mano con suavidad, encontrándose con un objeto frente a ella. No dudó en tomarlo con ambas manos, usando una para palpar la superficie y ver su forma — Oh, nunca había visto algo así la verdad. — nunca ha visto nada, pero seguro puede entender a lo que se refiere, porque eso dice la gente cuando encuentra algo que no conoce ¿No?
Y aunque no lo diga, siempre existe el anhelo de ser como los demás.
No la favorita de Dios, no la ciega que necesita ayuda, una persona común y corriente.
—Claro que podemos ¿Solo debo golpearlo, no? — se equivocó de lado primero, porque no suena bien cuando toca los costados. Como no existen instrucciones para su uso por parte del hombre, realizó el movimiento en cada cara que se encontró, preguntándose en donde suena mejor.
—Estoy lista ¿Puedes indicarme el ritmo con… con tu pie estará bien, así podré escucharlo al menos al principio — lo que fue una pregunta, terminó en una petición que no le pareció descabellada, por lo tanto esperó que llegue el momento para la actuación.
Incapaz de ver que la gente la observa, simplemente siguió el ritmo, notando como sus manos comienzan a molestar por los golpeteos a la tela. Incluso si no es el lado más duro, sigue teniendo manos suaves que no conocen el trabajo laborioso o superficies duras.
Se rió al final, escuchando un par de aplausos, porque aunque ha sido corto le gusta que sea así. No es solemne como lo era en la iglesia — ¿Es normal que me duelan las manos al hacer eso? — sostuvo la caja con uno de sus brazos, mostrándole su palma, en donde la zona de los dedos se ha enrojecido — Supongo que sí. Me dolía mucho las puntas de los dedos cuando tocaba el arpa ahora que lo pienso — toca claramente sonidos distintos, unos que pertenecen a otro sitio, con espectadores que buscan otro tipo de mensaje a través de las notas.
Escuchó un par de monedas caer, indicando que la gente da dinero por eso.
—Nunca había tocado con alguien fuera de la iglesia, ni con ese ritmo, todo lo que toco es más... ya sabes, más de algo que escucharías en una ceremonia — porque aunque ha hecho espectáculos para gente, es sola o al menos así se siente. Es tocar, mientras se acompaña a sí misma con su voz, como si fuese suficiente, pero a veces no se siente así. — Muchas gracias… uh… ¿Cuál era tu nombre? Creo que no me presenté, soy Gwendolyn, así sin más.
Sin apellido, porque su familia es muy grande, por lo tanto tendría un nombre tan largo que no va a acabar.
—Mucho gusto — extendió su mano para un lado que no está él, se perdió con tantos sonidos alrededor, pero no le importó.
Un pequeño error no la va a matar.
La descripción de la flauta la obligó a fruncir el rostro, es una mueca de que no ha entendido, porque no pudo dimensionar cuánto son 25 centímetros, tampoco entiende qué es una boquilla. — ¿Qué es el bambú? — nunca ha estado junto a uno, ni tocado cómo es. Conoce el concepto de las flores y la hierba, los árboles, pero no algo tan específico como eso. Es una dulce ignorancia que ha durado veinte años y que ahora parece mostrar frutos que no le gustan en su sabor — Uh, no entiendo mucho, pero suena bien.
Es todo lo que pudo decir antes de volver a la serenidad de siempre, encontrándose con un concepto que sí conoce. Mostró sorpresa, como si le hubiesen dicho una palabra mágica, el concepto perfecto para que entienda la razón de por qué no puede tomarla —No te preocupes, de todas maneras no creo que pudiese tocarlo ni aunque lo intentara.
Esperó quieta en el mismo lugar, escuchando las pisadas avanzar, hasta volver al mismo sitio que ha partido — ¿Qué es esto? — movió su mano con suavidad, encontrándose con un objeto frente a ella. No dudó en tomarlo con ambas manos, usando una para palpar la superficie y ver su forma — Oh, nunca había visto algo así la verdad. — nunca ha visto nada, pero seguro puede entender a lo que se refiere, porque eso dice la gente cuando encuentra algo que no conoce ¿No?
Y aunque no lo diga, siempre existe el anhelo de ser como los demás.
No la favorita de Dios, no la ciega que necesita ayuda, una persona común y corriente.
—Claro que podemos ¿Solo debo golpearlo, no? — se equivocó de lado primero, porque no suena bien cuando toca los costados. Como no existen instrucciones para su uso por parte del hombre, realizó el movimiento en cada cara que se encontró, preguntándose en donde suena mejor.
—Estoy lista ¿Puedes indicarme el ritmo con… con tu pie estará bien, así podré escucharlo al menos al principio — lo que fue una pregunta, terminó en una petición que no le pareció descabellada, por lo tanto esperó que llegue el momento para la actuación.
Incapaz de ver que la gente la observa, simplemente siguió el ritmo, notando como sus manos comienzan a molestar por los golpeteos a la tela. Incluso si no es el lado más duro, sigue teniendo manos suaves que no conocen el trabajo laborioso o superficies duras.
Se rió al final, escuchando un par de aplausos, porque aunque ha sido corto le gusta que sea así. No es solemne como lo era en la iglesia — ¿Es normal que me duelan las manos al hacer eso? — sostuvo la caja con uno de sus brazos, mostrándole su palma, en donde la zona de los dedos se ha enrojecido — Supongo que sí. Me dolía mucho las puntas de los dedos cuando tocaba el arpa ahora que lo pienso — toca claramente sonidos distintos, unos que pertenecen a otro sitio, con espectadores que buscan otro tipo de mensaje a través de las notas.
Escuchó un par de monedas caer, indicando que la gente da dinero por eso.
—Nunca había tocado con alguien fuera de la iglesia, ni con ese ritmo, todo lo que toco es más... ya sabes, más de algo que escucharías en una ceremonia — porque aunque ha hecho espectáculos para gente, es sola o al menos así se siente. Es tocar, mientras se acompaña a sí misma con su voz, como si fuese suficiente, pero a veces no se siente así. — Muchas gracias… uh… ¿Cuál era tu nombre? Creo que no me presenté, soy Gwendolyn, así sin más.
Sin apellido, porque su familia es muy grande, por lo tanto tendría un nombre tan largo que no va a acabar.
—Mucho gusto — extendió su mano para un lado que no está él, se perdió con tantos sonidos alrededor, pero no le importó.
Un pequeño error no la va a matar.
![[Imagen: Gwendolain.gif]](https://sig.grumpybumpers.com/host/Gwendolain.gif)
