28-09-2025, 06:19 AM
Mordió su labio inferior, tratando por todos los medios mantener su compostura. Sabía que no podía quitarle razón a su acompañante nocturno, pero tampoco podía admitir que era cierto. Aún así, por otro lado, sabía que también lo hacía para seguir provocándolo más de nuevo. ¿Qué responderle sin verse tan patético? No quería que cesara, si lo hacía en ese mismo instante, probablemente se volvería loco. Apretó sus manos contra el suelo, su cuerpo temblando de desesperación.
Podía sentir sus propias uñas arañar la alfombra, sus propias caderas buscarlo desesperadamente. Maldito fuera él y su condenado sadomasoquismo. Jadeó ligeramente al sentir la mano en su cuello, una vez más, con cierta insatisfacción, pensando que su respiración iba a ser cortada, aunque solo pareció ser un farol. Eso no hizo más que, lo que había perdido en su propia erección por la eyaculación, fuera recuperada nuevamente. Su miembro palpitaba, desesperado. Deseaba nuevamente seguir, pero tampoco quería suplicar, al menos no de nuevo tan pronto. Solo se vería como un tonto desesperado y no deseaba aquello.
Dejó caer su cabeza, emitiendo un gimoteo grave una vez más, con su frente pegada al suelo. La mano que ahora apretaba su erección lo hizo estremecerse, luchar por concentrarse y no perderse en las sensaciones. Aún así, nuevamente, salió a la luz su orgullo.
El rojo perlaba sus mejillas, incluso sus orejas mientras pronunciaba aquellas palabras, omitiendo la parte de “gustarle la humillación”. ¿Cómo admitir algo semejante? Dios… si su gente llegara a conocer ese lado suyo sería lo peor. Podía ver su propio vaho salir de entre sus labios por el calor que generaban ambos cuerpos y, por un momento, desesperado de haber cabido la posibilidad de haber roto el preservativo. No le hizo falta tampoco la advertencia de sujetarse, con su fuerza, un solo brazo era suficiente para mantener el equilibrio y, aún así, obedeció, ahora con ambas manos en el suelo, elevando ligeramente sus caderas para apegarlas más al contrario, que pudiera desesperarlo a él también. No quería ser el único con aquella sensación.
Su cabeza retrocedió hacia atrás ante el jalón, apretando los dientes. Sus manos apenas separándose del suelo y sus ojos fueron en su dirección en un jadeo, apretando los dientes. Trató de emitir un gemido, pero su respiración estaba siendo cortada, sus ojos comenzaron a perderse. La excitación, no sabía por fortuna o desgracia, estaba volviendo a incrementar severamente. Sus labios se entreabrieron, dejando entrever un hilo de saliva que descendía por la comisura de sus labios. Ni siquiera tensaba ya su mandíbula, su cuerpo reaccionaba a las sensaciones, su mordisco lo estremeció y, sus manos, trataron de reacomodarse en el sofá por la nueva posición. Mantenía un ojo cerrado y el otro abierto mientras escuchaba su pregunta, por el momento, sin respuesta. Trataba de buscar el escaso aire que le quedaba todavía y, sorprendentemente, todavía manteniendo su propio orgullo, lo miró de reojo en una sonrisa traviesa.
Apretó nuevamente un ojo ante la nueva preparación. La sintió innecesaria y, aún así, se dejó hacer. Cierto era que hacía ya mucho que no había tomado a nadie desde allí… Pero un poco de dolor no le molestaba. Por el contrario, quizás incluso lo disfrutaría demasiado.
Comenzó a toser cuando al fin su aire fue recuperado, una de sus manos se posicionó en su cuello, mientras retomaba el aire lentamente, pero poco duró aquello. Sus ojos se abrieron de par en par, en un gemido ahogado, cuando sintió parte del miembro adentrarse en él. Sus manos se apretaron de nuevo en la tela, arqueando la espalda. El umbral del dolor y el placer era brutal, no sabía ni cuándo uno empezaba, o el otro terminaba. Era como si fueran uno solo.
Su propio miembro palpitaba, igual de ansioso que el ajeno en su interior. Su propia mano apretó su propio miembro al sentir las uñas ajenas, su piel, pálida, dejaría unas marcas demasiado visibles para posibles futuros amantes después de tremendo espectáculo. Tosió nuevamente tras la liberación de su respiración, su rostro sobre ahora de nuevo la alfombra. Su cuerpo se sacudía, sus manos se apretaban ahora en el suelo de la tela, con sus uñas clavándose en la misma. La respiración era agitada, acompañada de gemidos. Estaba loco, sin duda, para disfrutar de semejante cosa y, aún así, no podía parar. No. De hecho él mismo trataba de mover también sus propias caderas, manteniendo como le era posible el vaivén que marcaba el pelirrosa, hasta que eligió utilizar su mano derecha hasta su erección, apretándola con más firmeza. No había querido eyacular tan pronto una segunda vez, pero aún así, allí estaba ahora, masturbándose con su propia mano, gimiendo con su tono grave, apretando más sus ojos y la propia mandíbula.
—Cherry… — sus ojos ya parecían perdidos, solo disfrutando de aquella mezcla de dolor, placer y humillación que hacía tanto tiempo que había dejado de sentir. —Joder… Hagamos esto más veces… Maldición… — comenzaba a perder su propio criterio pensativo, ahora solo dejaba arrastrar sus palabras en base al placer. Sus ojos habían perdido por completo la concentración, solo moviéndose por el placer que lo generaba. No recordaba que alguien lo hubiera estado dejando tan satisfecho, normalmente el sexo solo era un desahogo, una desconexión temporal pero… ¿aquello? Aquello era de los actos más intensos que había tenido. Ni siquiera recordaba cuándo fue la última vez que lo había disfrutado así, o siquiera que se hubiera planteado la idea de suplicar por más. Apretó más sus nalgas, su interior apretándose más y rodeando el miembro ajeno, arqueando ligeramente la espalda. —Justo… justo allí… No pares…
![[Imagen: XRvsGiz.png]](https://i.imgur.com/XRvsGiz.png)
—Sólo… sigue haciéndolo así, maldita sea…
Podía sentir sus propias uñas arañar la alfombra, sus propias caderas buscarlo desesperadamente. Maldito fuera él y su condenado sadomasoquismo. Jadeó ligeramente al sentir la mano en su cuello, una vez más, con cierta insatisfacción, pensando que su respiración iba a ser cortada, aunque solo pareció ser un farol. Eso no hizo más que, lo que había perdido en su propia erección por la eyaculación, fuera recuperada nuevamente. Su miembro palpitaba, desesperado. Deseaba nuevamente seguir, pero tampoco quería suplicar, al menos no de nuevo tan pronto. Solo se vería como un tonto desesperado y no deseaba aquello.
Dejó caer su cabeza, emitiendo un gimoteo grave una vez más, con su frente pegada al suelo. La mano que ahora apretaba su erección lo hizo estremecerse, luchar por concentrarse y no perderse en las sensaciones. Aún así, nuevamente, salió a la luz su orgullo.
![[Imagen: 50rjAKI.jpg]](https://i.imgur.com/50rjAKI.jpg)
—Yo no… no tengo límites todavía… Tengo más aguante que solo esto.
El rojo perlaba sus mejillas, incluso sus orejas mientras pronunciaba aquellas palabras, omitiendo la parte de “gustarle la humillación”. ¿Cómo admitir algo semejante? Dios… si su gente llegara a conocer ese lado suyo sería lo peor. Podía ver su propio vaho salir de entre sus labios por el calor que generaban ambos cuerpos y, por un momento, desesperado de haber cabido la posibilidad de haber roto el preservativo. No le hizo falta tampoco la advertencia de sujetarse, con su fuerza, un solo brazo era suficiente para mantener el equilibrio y, aún así, obedeció, ahora con ambas manos en el suelo, elevando ligeramente sus caderas para apegarlas más al contrario, que pudiera desesperarlo a él también. No quería ser el único con aquella sensación.
Su cabeza retrocedió hacia atrás ante el jalón, apretando los dientes. Sus manos apenas separándose del suelo y sus ojos fueron en su dirección en un jadeo, apretando los dientes. Trató de emitir un gemido, pero su respiración estaba siendo cortada, sus ojos comenzaron a perderse. La excitación, no sabía por fortuna o desgracia, estaba volviendo a incrementar severamente. Sus labios se entreabrieron, dejando entrever un hilo de saliva que descendía por la comisura de sus labios. Ni siquiera tensaba ya su mandíbula, su cuerpo reaccionaba a las sensaciones, su mordisco lo estremeció y, sus manos, trataron de reacomodarse en el sofá por la nueva posición. Mantenía un ojo cerrado y el otro abierto mientras escuchaba su pregunta, por el momento, sin respuesta. Trataba de buscar el escaso aire que le quedaba todavía y, sorprendentemente, todavía manteniendo su propio orgullo, lo miró de reojo en una sonrisa traviesa.
![[Imagen: GQprQjB.png]](https://i.imgur.com/GQprQjB.png)
—¿Por qué… ughh… no lo… compruebas…?
Apretó nuevamente un ojo ante la nueva preparación. La sintió innecesaria y, aún así, se dejó hacer. Cierto era que hacía ya mucho que no había tomado a nadie desde allí… Pero un poco de dolor no le molestaba. Por el contrario, quizás incluso lo disfrutaría demasiado.
Comenzó a toser cuando al fin su aire fue recuperado, una de sus manos se posicionó en su cuello, mientras retomaba el aire lentamente, pero poco duró aquello. Sus ojos se abrieron de par en par, en un gemido ahogado, cuando sintió parte del miembro adentrarse en él. Sus manos se apretaron de nuevo en la tela, arqueando la espalda. El umbral del dolor y el placer era brutal, no sabía ni cuándo uno empezaba, o el otro terminaba. Era como si fueran uno solo.
![[Imagen: PsDCXWd.jpg]](https://i.imgur.com/PsDCXWd.jpg)
—Ch…err…y…
Su propio miembro palpitaba, igual de ansioso que el ajeno en su interior. Su propia mano apretó su propio miembro al sentir las uñas ajenas, su piel, pálida, dejaría unas marcas demasiado visibles para posibles futuros amantes después de tremendo espectáculo. Tosió nuevamente tras la liberación de su respiración, su rostro sobre ahora de nuevo la alfombra. Su cuerpo se sacudía, sus manos se apretaban ahora en el suelo de la tela, con sus uñas clavándose en la misma. La respiración era agitada, acompañada de gemidos. Estaba loco, sin duda, para disfrutar de semejante cosa y, aún así, no podía parar. No. De hecho él mismo trataba de mover también sus propias caderas, manteniendo como le era posible el vaivén que marcaba el pelirrosa, hasta que eligió utilizar su mano derecha hasta su erección, apretándola con más firmeza. No había querido eyacular tan pronto una segunda vez, pero aún así, allí estaba ahora, masturbándose con su propia mano, gimiendo con su tono grave, apretando más sus ojos y la propia mandíbula.
—Cherry… — sus ojos ya parecían perdidos, solo disfrutando de aquella mezcla de dolor, placer y humillación que hacía tanto tiempo que había dejado de sentir. —Joder… Hagamos esto más veces… Maldición… — comenzaba a perder su propio criterio pensativo, ahora solo dejaba arrastrar sus palabras en base al placer. Sus ojos habían perdido por completo la concentración, solo moviéndose por el placer que lo generaba. No recordaba que alguien lo hubiera estado dejando tan satisfecho, normalmente el sexo solo era un desahogo, una desconexión temporal pero… ¿aquello? Aquello era de los actos más intensos que había tenido. Ni siquiera recordaba cuándo fue la última vez que lo había disfrutado así, o siquiera que se hubiera planteado la idea de suplicar por más. Apretó más sus nalgas, su interior apretándose más y rodeando el miembro ajeno, arqueando ligeramente la espalda. —Justo… justo allí… No pares…
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
