28-09-2025, 07:14 PM
Narrador / María Merlot
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Sus lágrimas seguían cayendo.
El miedo de ser despreciada por su Kami.
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Sus lágrimas seguían cayendo.
El miedo de ser despreciada por su Kami.
Cálidas y saladas cruzaban sus mejillas, mientras con sus manos intentaba secarlas sin éxito alguno. Una cascada sin control proveniente de lo más profundo de sus entrañas, el irracional temor de ver decepción en los expresivos ojos castaños; en la mayoría de los casos no le importaría, le daría igual, pero si esa mirada venía de ciertas personas, como su Kami… rompería su corazón. Ansiedad, la estaba sintiendo, porque preocuparse por el futuro incierto la hizo llegar a ese estado.
Unos brazos amigables la rodearon, la llevaron a un puerto seguro alejándola de sus tormentosas emociones. Han estaba consolándola con la calidez que lo caracterizaba, sus manos en puntos estratégicos la hicieron olvidar por un momento sus pensamientos intrusivos, la hicieron regresar al presente, a su noble Kami que siempre la cuidaba y velaba por su bienestar sin pedir nada a cambio, solo por su enorme corazón. La caricia en su cabello, la caricia en su espalda la reconfortaron y cuando él respiró profundo, ella automáticamente lo imitó soltando el aire que no sabía que tenía retenido, y con ello el nudo en su garganta empezó a soltarse.
Unos brazos amigables la rodearon, la llevaron a un puerto seguro alejándola de sus tormentosas emociones. Han estaba consolándola con la calidez que lo caracterizaba, sus manos en puntos estratégicos la hicieron olvidar por un momento sus pensamientos intrusivos, la hicieron regresar al presente, a su noble Kami que siempre la cuidaba y velaba por su bienestar sin pedir nada a cambio, solo por su enorme corazón. La caricia en su cabello, la caricia en su espalda la reconfortaron y cuando él respiró profundo, ella automáticamente lo imitó soltando el aire que no sabía que tenía retenido, y con ello el nudo en su garganta empezó a soltarse.
“No arruinaste nada pequeña. Encontraste tu lugar y la forma de obtener la libertad, en el camino, que acaba solo de comenzar, ya has encontrado amigos y, con ello, un hogar.”
Su suave y serena voz borró por completo su ansiedad, y las lágrimas comenzaron a disminuir la huida de sus ojos. Ella aún continuaba con su cara pegada a su pecho empapándolo con el desdichado líquido. Ella estuvo antes, apunto de contarle cómo Ashviel la encontró pero ahora él… él le quitaba un peso de encima con sus palabras, haciéndola ver que no lo decepcionaría por lo que hubiera sucedido, más bien, le indico que el camino la llevó al aquí y al ahora, con una nueva libertad y personas a los que llamar amigos. Ese hombre, con engañosa apariencia de vagabundo, poseía una esencia maravillosa, tan hermosa como única; por esa razón, ella siempre lo tendría muy dentro de su corazón.
“Consérvalos y no pierdas el camino. Seguro que son geniales tus nuevos amigos. Sigue así, María.”
La separó de él, aun no quería perder su abrazo consolador pero su sincera sonrisa la alegro de inmediato, y con su delicada mano limpio uno de los lagrimones. Su Kami, definitivamente, era una persona muy delicada y atenta — Lo… lo prometo… Kami… — le respondió aspirando un el líquido de su nariz moco — Son geniales, tan geniales como tu, te encantará conocerlos, te los voy a presentar a todos, hasta al gigante pelirrojo, no te asustes porque aunque es enorme no te pisara, es muy cuidadoso con eso… y como su corazón es directamente proporcional a su tamaño seguro se sentiría muy mal si nos hiciera daño por error. ¿Te imaginas? ¡Quedamos aplastados como una hoja de Wanted! Una hoja muy roja y… roja… — sonrió dulcemente pasando el dorso de su diestra por la nariz para alejar el último rastro de moco líquido, aunque aún un par de lágrimas estaban en sus preciosos ojos ámbar y su cara algo roja e hinchada por el llanto.
El ruido del estómago del hombre la hizo abrir sus orbes y luego soltar una encantadora sonrisa cuando él se disculpó. Si su Kami tenía hambre, tenía que buscar a Rackham para que le hiciera uno de los manjares de los cuales tanto le habló anteriormente pero él propuso otra cosa.
El ruido del estómago del hombre la hizo abrir sus orbes y luego soltar una encantadora sonrisa cuando él se disculpó. Si su Kami tenía hambre, tenía que buscar a Rackham para que le hiciera uno de los manjares de los cuales tanto le habló anteriormente pero él propuso otra cosa.
“Qué te parece si por tu esfuerzo y tus logros te invito a un postre de frutas”
¿Sus esfuerzos?
¿Sus logros?
¿Frutas?
¿Sus esfuerzos?
¿Sus logros?
¿Frutas?
Sus ojos volvieron a humedecerse, pero esta vez de pura felicidad. De verdad su Kami, sin importar qué, siempre vería lo mejor de las personas… por lo menos para ella. Y ahora que lo pensaba, a través del cristal del masculino, si había sido un gran esfuerzo superar aquellas semanas oscuras, un gran logro enterrar esos recuerdos dolorosos y volver a ser “Ella”. Él no la juzgaba, nunca lo haría, él la entendía y animaba a seguir adelante, con sus aciertos y desaciertos. Por eso, y solo por eso, su corazón siempre se animaría al verlo, retumbando como loco por su amigo de Sorbet. Y más aún, porque recordó que le gustaban mucho las frutas… después de tanto tiempo él lo recordó… ¡LO RECORDÓ! ¿Cómo podría no emocionarse? Por eso sus lágrimas fluyeron pero con un tinte distinto al anterior… pero antes de poder expresar con palabras cualquier cosa, el escenario cambió…
“MM te encontré, me asusté cuando te perdiste”
Su apodo en la voz de su hermano juramentado la hizo voltear hacia él, obviamente que vería solo lágrimas en ella mientras la abrazaba con una fuerza sobreprotectora y ahora, por segunda vez en ese día, un hombre limpiaba los lagrimones que salían de sus ojos. El tirador y ella se habían hecho una promesa bajo la luz de la luna, entre el vaivén del mar, y desde entonces, su relación se consolidó y profundizó como si fueran hermanos de hijos de otros padres, de otras razas. Iba a abrir la boca para responderle pero él fue tan rápido como su gatillo al continuar hablando…
“¿Qué sucede? ¿Estás lastimada de alguna forma? ¿Alguien te hizo daño?”
¿Lastimada?
¿Daño?
No, nada más alejado de la realidad.
¿Lastimada?
¿Daño?
No, nada más alejado de la realidad.
Más bien estaba rebosante de felicidad, al tener a su Kami entre ellos, al poder presentarlo a todos y a todos presentarles a Kami. Pero no pudo decir nada cuando lo vio sacar su pistola, disparar al cielo y posterior apuntar a su querido Han; las personas empezaron a correr asustadas. Lo estaba amenazando, pensando que había causado algún agravio a la celeste. La mente de María se congeló, si por error se escapaba un disparo y mataban a su Kami ella morirá en el acto con él de puro dolor, quiso detenerlo pero otros fueron más rápidos que ella, que quedó petrificada con la escena de sus dos grandes amigos enemistandóse por su error.
“No nos precipitemos, dejemos al chico explicarse con sus propias palabras… si no nos satisfacen siempre podemos romperle las piernas.”
Una voz desconocida busco calmar a Jensen Valentine, ella volteo para encontrarse con alguien… con alguien que compartía algún ancestro con ella, porque ese chico sin duda estaba más cercano a su raza que a la de cualquier otro presente en ese grupo. ¿Había escuchado bien? ¿Quería romperle las piernas a su Kami? ¡Sobre su cadáver! Y detras de él venia Cherry, que con sus ojos de color tan similares a los suyos pero profundos e inteligentes, ya estaba analizando la situación… María quiso abrir la boca, pedirle ayuda pero las palabras no salieron. Solo pensar que alguno de ellos saliera herido la asustaba y mucho, como si apretaran su corazón sin piedad.
“¡Hey! ¿Qué crees que haces? ¡Baja esa cosa! ¡Bájala! ¡Bájala! ¡No puedes…! No puedes ir por ahí amenazando a las personas, ni siquiera sabes lo que sucedió, tal vez él…tal vez…solo…la estaba ayudando. ¿Estás loco? ¿Están locos? ¡No pueden hacer estas cosas en público!”
Luego de esa reprimenda verbal del pelirrosado… la petrificación de María fue desdibujandóse. Con Algodón de Azúcar presente todo se solucionaría, aunque la forma tan poco amable con la que redujo a Jensen al suelo la hizo sentir pena por su hermano pero entendía que a grandes males, grandes soluciones, por eso el médico era su favorito. Órdenes aquí, órdenes allá, como todo un macho alfa. Y como ya su Kami no estaba siendo apuntado por una pistola, la chica solo pudo admirar con orgullo como el médico tomaba el control de la situación… quedando aún más genial ante los orbes de la celeste, que de por si ya admiraba toda su perfecta estampa y amable personalidad, aunque ahora sumenle fuerte y regio...
“¿Qué pasó, sirena? ¿Por qué esas lágrimas empañan tus bellos ojos? ¿Este hombre te hizo algo?”
Cuando le pregunto ella salió de su shock para ponerse delante de Han con los brazos extendidos protegiéndolo con su cuerpo — No, no me hizo nada. Se los prometo, Kami jamás me haría daño. Él es como ustedes, cuida de mi… es mi amigo. Lo siento Blacky, Algodón de Azúcar por preocuparlos pero son lágrimas de felicidad por reencontrarme con mi querido Kami… ¿Saben, no? Como cuando hay algo que te gusta mucho y lo pierdes pero luego vuelves a encontrarlo y te alegra tanto el corazón que no puedes controlar tus emociones y se manifiestan en forma de líquido cristalino que asaltan tus ojos y una vez que la llave es abierta no puedes detenerlo, y solo fluye… pero les aseguro que no ha pasado nada, por favor, no juzguen mal a mi Kami, él es maravilloso, como tú (Jensen)… y tú (Cherry)… y no se quien seas tu (Liyu) pero si retiras lo de romperle las piernas a Kami también podrías tener un positivo en maravillosidad — habló rápidamente como se lo pidió Hyakinthos, con sus manos termino de limpiar sus lágrimas, aunque como antes su nariz estaba roja y su cara hinchada — … por favor, suelta a Blacky… Parece una posición muy incómoda, él solo estaba cuidando de mi… porque es lo que hacen los hermanos — le pidió a Hyakinthos, tampoco quería estar viendo a su amigo gatillozo en el suelo con posibles calambres o su orgullo herido — … no hace falta estar más aquí. Tienes razón, estamos llamando la atención… pero me encargo… ¡Lo siento! No pasa nada, solo ha sido un malentendido… es lo que pasa cuando mi hermano y yo no tomamos nuestras pastillas, pero ya nuestro doctor nos atenderá. Gracias por estar pendiente, son los mejores ciudadanos comúnes — les dijo a la multitud con una gran sonrisa y alegría desbordante, lo que calmó los ánimos e hizo que todos se dispersaron sin más agravios. Escucho uno que otro suspiro, después de todo ella era una dama muy bonita y encantadora — … ¡Vayamos a comer! Justo íbamos por comida… — decía mientras regresaba al lado de Kami (no escucho que se decían mientras ella dispersaba a la multitud), tomando su mano entre la suya, apretándola con suavidad y complicidad — Vamos por esa comida… tengo aun intactas las monedas que me dio Fantasma. Yo los invito a todos… hasta a ti primo... — sentenció con alegría sin soltar la mano a su amigo de Sorbet, y tomando dirección al este, dónde estaba el distrito de artesanías, no de comida… su orientación no servía, esperaba que alguien rectificara el camino correcto.
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Karma Fanático: Hyakinthos.
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