28-09-2025, 09:44 PM
Prefirió hacer caso omiso a las palabras del desconocido. No le importaban esas cosas, tampoco tenía un gusto por hombres, y la situación tampoco parecía la mejor para hablar de temas como esos. Aún así, hubo una palabra, un nombre, que si lo hizo reaccionar. - ¿Maki? ¿Dijiste Maki? -. Una mujer con una voz asombrosa, llena de quemaduras y su nombre era Maki, definitivamente hablaba de la mujer que lo sacó de Sorbet y lo trajo hasta esta isla. - ¿Acaso tú…? -. Iba a cuestionarle si era él ese contacto que debían encontrar en esta isla, aquel del que la peliverde habló, pero no pudo siquiera termina su pregunta antes de que el contrario avanzara.
¿A donde iba? Hace 10 minutos lo encontró perdido en medio del bosque, ¿a donde iría por su cuenta y como podría guiarlo? No tuvo que esperar a una respuesta, el destino quiso que el tirador terminara con la cara en la tierra de nuevo, y siendo perseguido por los dos animales.
Podía ser una coincidencia, ¿verdad? Tal vez no hablaban de la misma Maki.
El cocinero se apresuró, debía hacer algo para ayudarlo, pero nuevamente se vio interrumpido por un grito. Esa voz, la conocía, Maki hacía su aparición. Le habló a él también, mientras que el pelinegro bajaba del árbol y corría detrás del primer hipopótamo, al cual Jensen parecía haberse montado. - Debiste avisar que tu tripulación no podían guiarse a si mismos -. Fue una fortuna que el segundo animal fuera en busca de la mujer, supuso que ella podría manejarlo. El hipopótamo sobre el que se encontraba Valentine saltaba y se movía de forma peligrosa, queriendo quitarse de encima al hombre, lo que le dio suficiente tiempo a Uker para colocarse delante de él. - ¡EY! ¡EY! -.
Atrajo la atención del animal, el cual detuvo su movimiento, pero solo bastó un segundo para que avanzara a gran velocidad en su dirección. Rackham lo imitó, como si estuviese preparado para chocar contra esa mole de carne y músculos, sin saber si saldría ileso o no. Afortunadamente, su idea era otra. Dio un salto, agarrándose con fuerza a una rama baja de uno de los arboles cercano. Sus piernas formaron un arco y se elevaron lo suficiente para pasar sobre la cabeza del animal embravecido, alcanzando con un golpe al hombre sobre el animal. Soltó sus manos en cuanto sintió estar en el punto justo, el hipopótamo pasó por debajo de él, y tanto el cocinero como el hombre recién encontrado cayeron a la tierra con fuerza.
Tal vez el animal agradeció que le quitaran una molestia de encima, pues en vez de seguir persiguiéndolos se perdió con calma entre el resto de los árboles. El hombre pudo dar un suspiro, aliviado y cansado a la vez, deseando que eso sea todo lo que el destino tenía preparado para ellos.
En cuanto se levantó del suelo, se acercó de nuevo a la mujer, quien en verdad parecía haberse encargado bien del animal que le tuvo en el punto de mira. - ¿Acaso vendrás a salvarme cada vez? -. Ya era la segunda vez que lo hacía, y esperaba que no se convirtiera en un costumbre. - Dime, ese hombre, ¿es el compañero del que hablabas? Dijo que te conocía -. Tenía curiosidad, sobre todo porque simplemente se habían encontrado de pura casualidad.
¿A donde iba? Hace 10 minutos lo encontró perdido en medio del bosque, ¿a donde iría por su cuenta y como podría guiarlo? No tuvo que esperar a una respuesta, el destino quiso que el tirador terminara con la cara en la tierra de nuevo, y siendo perseguido por los dos animales.
Podía ser una coincidencia, ¿verdad? Tal vez no hablaban de la misma Maki.
El cocinero se apresuró, debía hacer algo para ayudarlo, pero nuevamente se vio interrumpido por un grito. Esa voz, la conocía, Maki hacía su aparición. Le habló a él también, mientras que el pelinegro bajaba del árbol y corría detrás del primer hipopótamo, al cual Jensen parecía haberse montado. - Debiste avisar que tu tripulación no podían guiarse a si mismos -. Fue una fortuna que el segundo animal fuera en busca de la mujer, supuso que ella podría manejarlo. El hipopótamo sobre el que se encontraba Valentine saltaba y se movía de forma peligrosa, queriendo quitarse de encima al hombre, lo que le dio suficiente tiempo a Uker para colocarse delante de él. - ¡EY! ¡EY! -.
Atrajo la atención del animal, el cual detuvo su movimiento, pero solo bastó un segundo para que avanzara a gran velocidad en su dirección. Rackham lo imitó, como si estuviese preparado para chocar contra esa mole de carne y músculos, sin saber si saldría ileso o no. Afortunadamente, su idea era otra. Dio un salto, agarrándose con fuerza a una rama baja de uno de los arboles cercano. Sus piernas formaron un arco y se elevaron lo suficiente para pasar sobre la cabeza del animal embravecido, alcanzando con un golpe al hombre sobre el animal. Soltó sus manos en cuanto sintió estar en el punto justo, el hipopótamo pasó por debajo de él, y tanto el cocinero como el hombre recién encontrado cayeron a la tierra con fuerza.
Tal vez el animal agradeció que le quitaran una molestia de encima, pues en vez de seguir persiguiéndolos se perdió con calma entre el resto de los árboles. El hombre pudo dar un suspiro, aliviado y cansado a la vez, deseando que eso sea todo lo que el destino tenía preparado para ellos.
En cuanto se levantó del suelo, se acercó de nuevo a la mujer, quien en verdad parecía haberse encargado bien del animal que le tuvo en el punto de mira. - ¿Acaso vendrás a salvarme cada vez? -. Ya era la segunda vez que lo hacía, y esperaba que no se convirtiera en un costumbre. - Dime, ese hombre, ¿es el compañero del que hablabas? Dijo que te conocía -. Tenía curiosidad, sobre todo porque simplemente se habían encontrado de pura casualidad.
