29-09-2025, 03:06 AM
Tenia ya un par de días del haber arribado en la isla Karate un lugar que preferiblemente evitaría en la medida de lo posible, pero ese no fue el caso esta vez, solo tenia un par de meses que me había separado de mi grupo anterior de forma abrupta, al pasar prácticamente la mayoría de mi vida en su cuidado y ahora no tenia idea de que hacer de aquí en adelante.
Termine en Karate de pura casualidad por así decirlo, no tenia un motivo en especifico para estar aquí ni para seguir quedándome mas allá de registrar la belleza natural que se extendía en esta gran montaña a pesar de la cantidad de gente que la residía, decidí que me quedaría por un tiempo para explorarla en su totalidad en lo que decidía cual seria mi objetivo de aquí en adelante, cosa que no veia con claridad en estos momentos.
Actualmente estaba explorando un pequeño riachuelo de agua cristalina que descendía por las faldas de la montaña, esta me parecía la zona mas idílica de la isla, un lugar donde un sin fin de especies se reunían y donde podía escapar un poco del ruido provocado por el sin fin de dojos ubicados en la montaña, los cuales por supuesto no eran de mi mayor agrado.
Al caminar por la orilla del riachuelo siguiendo su corriente, entre las aguas cristalinas alcanzaba a ver varios peces los cuales iba documentando en mi bitácora. Ver pasar especies tan variadas una tras otra era sin duda alguna una actividad relajante, observar como un sin fin de peces de varios tamaños recorrían las aguas traslucidas siguiendo la corriente como un desfile de colores y brillos fascinantes que me dejaban embelesado.
Caminando por un rato mas sintiendo la brisa que levantaba las ráfagas de aire que golpeaban contra mi cara, llegue a una zona con un paisaje hermoso lleno de bonsáis y una formación de rocas que hacían relucir el fluir del rio como una tela de seda que se desliza entre bellas campanas generando un sonido que calificaría hasta hipnotizante. El bello paisaje me absorbió de tal manera que solo pasados varios minutos me percate de una figura que resaltaba en medio del rio, una mujer de cabello plateado y liso, con facciones delicadas que le daban un aire de realeza, con una mirada bañada en color esmeralda y absorta de igual manera en el ambiente que la rodeaba. Sin embargo, había algo que llamo mucho mas mi atención que todo lo demás, alas de un tono blanco puro mucho mas grandes que las de un Skypeano.
Con cautela mantuve mi distancia de ella, observándola de lejos, era la primera ves en toda mi vida que me encontraba con alguien de mi misma raza, no sabia como actuar o que pensar con relación a eso, simplemente espere a la distancia y observe con curiosidad que es lo que hacia en aquel arroyo.
Termine en Karate de pura casualidad por así decirlo, no tenia un motivo en especifico para estar aquí ni para seguir quedándome mas allá de registrar la belleza natural que se extendía en esta gran montaña a pesar de la cantidad de gente que la residía, decidí que me quedaría por un tiempo para explorarla en su totalidad en lo que decidía cual seria mi objetivo de aquí en adelante, cosa que no veia con claridad en estos momentos.
Actualmente estaba explorando un pequeño riachuelo de agua cristalina que descendía por las faldas de la montaña, esta me parecía la zona mas idílica de la isla, un lugar donde un sin fin de especies se reunían y donde podía escapar un poco del ruido provocado por el sin fin de dojos ubicados en la montaña, los cuales por supuesto no eran de mi mayor agrado.
Al caminar por la orilla del riachuelo siguiendo su corriente, entre las aguas cristalinas alcanzaba a ver varios peces los cuales iba documentando en mi bitácora. Ver pasar especies tan variadas una tras otra era sin duda alguna una actividad relajante, observar como un sin fin de peces de varios tamaños recorrían las aguas traslucidas siguiendo la corriente como un desfile de colores y brillos fascinantes que me dejaban embelesado.
Caminando por un rato mas sintiendo la brisa que levantaba las ráfagas de aire que golpeaban contra mi cara, llegue a una zona con un paisaje hermoso lleno de bonsáis y una formación de rocas que hacían relucir el fluir del rio como una tela de seda que se desliza entre bellas campanas generando un sonido que calificaría hasta hipnotizante. El bello paisaje me absorbió de tal manera que solo pasados varios minutos me percate de una figura que resaltaba en medio del rio, una mujer de cabello plateado y liso, con facciones delicadas que le daban un aire de realeza, con una mirada bañada en color esmeralda y absorta de igual manera en el ambiente que la rodeaba. Sin embargo, había algo que llamo mucho mas mi atención que todo lo demás, alas de un tono blanco puro mucho mas grandes que las de un Skypeano.
Con cautela mantuve mi distancia de ella, observándola de lejos, era la primera ves en toda mi vida que me encontraba con alguien de mi misma raza, no sabia como actuar o que pensar con relación a eso, simplemente espere a la distancia y observe con curiosidad que es lo que hacia en aquel arroyo.
