[Aventura T3][Presente absoluto] El final de un comienzo apoteósico
#19
Aún con la visión anulada por el destello de Rosse, mi pequeño cuerpo se movía sin miedo. Parpadeé, pero no podía ver nada; por fortuna tanto mi olfato como mis sentidos diminutos estaban en alerta máxima. Aún así maldije por lo bajo, llevándome una mano a la cara como si pudiera borrar la ceguera a manotazos—. Y pensar que me quejaba de que la pista estaba vacía —. El aroma de Rosse, que ya conocía, era inconfundible, una mezcla de sudor junto a un toque de perfume que solo él podía llevar. Con pasos diminutos, silenciosos y seguros, me deslicé entre los pies de los mareados y cegados, siguiendo esa pista invisible que mi nariz me indicaba. Cada pequeño susurro del ambiente, cada respiración desacompasada y agitada se convertía en guía junto al aroma tan característico; cada respiración pesada era como un mapa para mis pies diminutos. En mi propia oscuridad, me aferré a mi collar por un instante, buscando algún aliciente que me diese fuerzas o esperanzas, las energías para querer salir con vida de ese lugar.

Mis manos, curiosas y veloces, tocaron finalmente algo familiar: la tela suave y cálida de su ropa. Nunca pensé que sentir esas telas me generaría algo de paz. Un escalofrío de alivio me recorrió; había llegado hasta Rosse. Subí por el costado de su brazo como si fuera un árbol y, sin pensarlo, me colgué de su hombro, mis pies apenas rozando su torso. Desde allí, podía sentir cómo él respiraba, cómo la tensión se mantenía, pero también cómo estaba listo para moverse—. Aquí estás… sí, eres tú —. En la comodidad de lo que era el cuerpo de Rosse, me permití “contemplar” (de forma irónica) la totalidad de la situación. Absorta momentáneamente en mis pensamientos, jugué con mi pelo, de alguna forma me ayudaba a concentrarme.

El resto de los presentes, intuía, estaba en la misma situación: cegados, desorientados, atrapados en la confusión que la luz de Rosse había provocado. Cerca de él percibí otros olores, conocidos y nuevos, mezclándose en la penumbra temporal: la humana, sus pasos firmes, y algún aroma más que apenas reconocía pero que de alguna manera indicaba que no estábamos solos.

— ¿Qué está pasando, capi? —susurré, con voz diminuta pero firme, apenas audible sobre el eco del silencio cegado—. ¿Nos vamos? —. Mi cuerpo se inclinó hacia él, confiando en que tirara hacia cualquier resquicio hacia la salvación. Ciega, sí, pero no perdida: mientras oliera su presencia, no estaría sola. Sentí cómo la música se filtraba como un murmullo lejano, un vago recordatorio de que la noche seguía viva, aunque tal vez nosotros al final de la noche no lo estuviésemos tanto. Tal vez debía interpretarlo como que cada movimiento debía ser medido, seguro y sincronizado pero… ¿cómo? A la espera de recibir órdenes o, en su defecto, de que la luz volviese a mis ojos, mi corazón latía rápido, consciente de que la noche era nuestra, al menos por ahora, y que aunque los ojos estaban temporalmente cegados, debíamos avanzar.

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RE: [Aventura T3][Presente absoluto] El final de un comienzo apoteósico - por Alana Sahiba - 29-09-2025, 12:10 PM

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