[EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo
#47

Estaba lista para realizar el disparo en caída libre hacia el hombre lobo cuando, de golpe, pude sentir en mis carnes como un poder abrumador e invisible afligía mi espíritu, deteniéndome en seco completamente.- Esto es... ¿Haoshoku? - Me dije a mi misma, mientras sentía como mis músculos se entumecían y dormían, y como la conciencia me empezaba a pesar, siendo esta sensación acompañada por una visión que se me nublaba mientras seguía descendiendo hacia la planta baja.- Mierda... Si iba en contra de alguien que poseía el Color del Conquistador... - Hablé, débilmente,  haciendo que las balas que había guardado en mi boca, salieran despedidas hacia arriba por la inercia de la caída, junto a la espuma que iba regurgitando debido al shock. Al mismo tiempo, los poderes de mi fruta se desactivaron, volviendo mi rifle a su tamaño original y escapándose de entre mis manos.- Eso es que he subestimado a mi enemigo-bang... Quizás por primera vez en mi vida-bang. - Añadí, cerrando los ojos, recordando las primeras lecciones que me enseñó mi padre al poco de pronunciar mis primeras palabras.

La polvareda de escombros y la resistencia del viento acariciaba mi cuerpo con cada vez menos consciencia. A pesar de aquello, pude mover sutilmente los dedos de ambas manos, como una especie de memoria muscular. Sí, aún podía sentir el tacto de mi primer cuchillo y de mi primera pistola entre la yema de mis dedos, entre la palma de mis manos. Sentía melancolía por aquellos momentos, más fáciles, dónde ni siquiera tenía esta estúpida muletilla que generé casi por necesidad propia al haberme acostumbrado a vivir entre los disparos de las balas. Echaba de menos mi hogar, consumido por las llamas de la devastación, al igual que aún sentía como mi corazón se aceleraba al presenciar por primera vez aquel inconmensurable poder y el silbido de los cañones. Añoraba, en cierta parte, hasta el inútil de mi padre, obcecado en una venganza que no nos llevaba a ningún lugar y que, por ir en contra de mis intereses, tuve que matar con mis propias manos hace años atrás. A quién no iba a echar en falta, por supuesto, era a ese inútil de Nitobo Ilime. ¿Qué iba a hacer ahora sin mi? La verdad, me gustaría poder ver su reacción una vez que se enterara que había caído en combate y que, ahora, estaba a merced del enemigo pues, dudaba plenamente, en que los Lobos que quedaban para protegerle, pudieran hacer algo al respecto. Si acababan tanto conmigo como Nitobo, el mundo se iba a volver un lugar la mar de interesante, que duda cabe.

Mi mente viajó, por última vez entonces, a mis compañeros de armas, mis soldados y mercenarios del grupo 66. Sólo por ellos, y por mi objetivo, me habría gustado vivir un poco más, reunir algo más de dinero para fortalecer la isla Broc Coli y desarrollar un poder sin parangón que pudiera rivalizar con una mismísima Buster Call. Cuando llegó a mis oídos que ese viejo de Odki había conseguido destruir de un sólo ataque un manglar entero en Sabaody, no pude negar que la envidia me carcomió como un veneno por dentro. Desde luego, que los Yonkou, estaban hechos de otra pasta.- Me gustaría saber... - Divagué, mientras seguía descendiendo ya a través de la primera planta, con los ojos entrecerrados, fijando mi vista tanto en el lobo antropomórfico, como en la pared que daba a la fachada principal.- ... Como se te daría darte de bruces con uno de los Cuatro Emperadores-bang. - Añadí siendo, en ese momento, que mi cuerpo chocó de bruces con el suelo, rebotando con el impacto a pesar de no hacerme daño gracias a mi resistencia natural. Siendo lo último que mi mirada podía seguir los pies de espadachín de níveo pelaje esbocé, por última vez, una sonrisa llena de picardía. No me arrepentía de ninguna de mis acciones. - Moahaha... - Reí débilmente, en el momento en el que tanto las tres balas como el colgante que había soltado caían a mi alrededor.- Aunque sí que tendría que haberme echado esas cervezas con mis camaradas-bang. - Musité, mofándome de la situación y restándole importancia a lo que debían ser los últimos momentos de mi vida para, en ese entonces, caer completamente inconsciente.

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Vitalidad: 8821 + 200 = 9021
Energia: 1270 + 1364 = 2634
Espiritu: 699 + 183 = 882


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RE: [EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo - por Ren Wansot - 30-09-2025, 07:30 PM

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