30-09-2025, 11:07 PM
La llama del corazón de María volvía a encenderse, lo notaba cuando relajaba su respiración conmigo y lo vi mas aún cuando me separé de ella y volvía a sonreír a la par que secaba sus últimas lágrimas, o eso pensaba yo. Claramente no calculé bien cuanta energía positiva necesitaba, la desbordé sin quererlo, pues con mi oferta de comer fruta ella comenzó a llorar de nuevo. "Yo solo quería comer" Pensaba mientras sonreía de una forma mas apurada.-Tranquila mujer, solo es un poco de fru...- No llegué a terminar la frase, un hombre me interrumpió y se interpuso entre la sirena y mi triste y hambrienta figura. Un tipo de peculiar aspecto, pero extremadamente molón, debía decir, comparado con él, mi aspecto apenas destacaba entre la multitud: manto rojo escarlata, pelo negro y bien peinado, rostro que imprimía carácter; un hombre único en resumidas cuentas.
Sin que llegas a mediar palabra se centró en la mujer de pelo celeste, llamándole hermana y preocupándose por su llorera "Siendo hermanos... debería saber que María llora por poco" Pensé algo sospechoso, no obstante recordé lo que ella me decía, quizás era uno de sus nuevos nakama. No es que me diera mucho tiempo para meditarlo, ni siquiera que me diese poco, pues antes de darme cuenta el tío saco una pistola que parecía letal con solo verla y disparó al aire, rugiendo uno de sus cañones, parecía una amenaza contra los mismos dioses ¿Qué estaba pasando?.
Sin comerlo y beberlo me vi con un arma apuntándome a la cara y a aquel tío que la sostenía con cara de pocos amigos preguntándome que le había hecho a su hermana. Mi cara, qué digo mi cara, mi cuerpo entero palideció intentando buscar unas palabras que no fueran "no dispares" "Maldita sea ¿Por que siempre intentan matarme cuando veo a esta chiquilla?" Mis piernas temblaban como un flan y mis ojos miraban nervioso a mi alrededor. Pude ver a Li yendo con ellos, seguro que él me libraría de toda esta locura, o eso pensaba yo. "-No nos precipitemos, dejemos al chico explicarse con sus propias palabras… si no nos satisfacen siempre podemos romperle las piernas" !¿Pero qué clase de frase es esa viniendo de un aliado¡? Cómo se podía ser tan desgraciado.
Al oír que Li no sería de ayuda comencé a sudar y balbucear sin sentido, por suerte un hombre vino a mi rescate, intentando instar a la paz para pasar a instigarla con violencia, irónico, si, pero no iba a criticarlo en aquel momento. Había logrado hacerle una llave y mantener a su... ¿Compañero? No lo sé, todo era demasiado confuso para que mi mente primitiva pudiera entenderlo, solo sabía que ya no me estaban apuntando con un arma. Al fin María reaccionó a toda la locura que estaba ocurriendo a su alrededor y explicó al situación, bueno, mas que explicar la situación explicaba quien era yo . Cuando terminó de contarles a los tres quien era comenzó a intentar tranquilizar a las masas, los demás nos quedamos atrás y yo, para intentar romper el silencio que se produjo me presenté con vergüenza y algo de miedo a que acabasen disparándome alguien. Levanté la mano de forma temblorosa y forcé la amistad aterrada y amistosa mas sincera que pude.-Yo... me llamo Han.- Bajé entonces la mano y noté el fino tacto de la piel de los dedos de María, tiraban de mi suavemente, como el arrullar de las olas y yo, huyendo de la situación, me dejé llevar. Caminé sin saber a donde, como de costumbre, pero sabiendo a donde no quería volver, pues si me daba la vuelta podría ver a ese pistolero de gatillo fácil.
Me agaché un poco y hablé en voz baja al oído de la mujer que decía invitarnos a comer algo. -Al menos estas bien protegida.- Aquella frase era genuina y sincera. Era cierto que parecían algo alocados, pero cuando creyeron que era una amenaza para ella actuaron sin pensarlo, María había logrado crear vínculos muy fuertes con esas dos personas y no podía evitar sentir felicidad por ello, por ella.
Sin que llegas a mediar palabra se centró en la mujer de pelo celeste, llamándole hermana y preocupándose por su llorera "Siendo hermanos... debería saber que María llora por poco" Pensé algo sospechoso, no obstante recordé lo que ella me decía, quizás era uno de sus nuevos nakama. No es que me diera mucho tiempo para meditarlo, ni siquiera que me diese poco, pues antes de darme cuenta el tío saco una pistola que parecía letal con solo verla y disparó al aire, rugiendo uno de sus cañones, parecía una amenaza contra los mismos dioses ¿Qué estaba pasando?.
Sin comerlo y beberlo me vi con un arma apuntándome a la cara y a aquel tío que la sostenía con cara de pocos amigos preguntándome que le había hecho a su hermana. Mi cara, qué digo mi cara, mi cuerpo entero palideció intentando buscar unas palabras que no fueran "no dispares" "Maldita sea ¿Por que siempre intentan matarme cuando veo a esta chiquilla?" Mis piernas temblaban como un flan y mis ojos miraban nervioso a mi alrededor. Pude ver a Li yendo con ellos, seguro que él me libraría de toda esta locura, o eso pensaba yo. "-No nos precipitemos, dejemos al chico explicarse con sus propias palabras… si no nos satisfacen siempre podemos romperle las piernas" !¿Pero qué clase de frase es esa viniendo de un aliado¡? Cómo se podía ser tan desgraciado.
Al oír que Li no sería de ayuda comencé a sudar y balbucear sin sentido, por suerte un hombre vino a mi rescate, intentando instar a la paz para pasar a instigarla con violencia, irónico, si, pero no iba a criticarlo en aquel momento. Había logrado hacerle una llave y mantener a su... ¿Compañero? No lo sé, todo era demasiado confuso para que mi mente primitiva pudiera entenderlo, solo sabía que ya no me estaban apuntando con un arma. Al fin María reaccionó a toda la locura que estaba ocurriendo a su alrededor y explicó al situación, bueno, mas que explicar la situación explicaba quien era yo . Cuando terminó de contarles a los tres quien era comenzó a intentar tranquilizar a las masas, los demás nos quedamos atrás y yo, para intentar romper el silencio que se produjo me presenté con vergüenza y algo de miedo a que acabasen disparándome alguien. Levanté la mano de forma temblorosa y forcé la amistad aterrada y amistosa mas sincera que pude.-Yo... me llamo Han.- Bajé entonces la mano y noté el fino tacto de la piel de los dedos de María, tiraban de mi suavemente, como el arrullar de las olas y yo, huyendo de la situación, me dejé llevar. Caminé sin saber a donde, como de costumbre, pero sabiendo a donde no quería volver, pues si me daba la vuelta podría ver a ese pistolero de gatillo fácil.
Me agaché un poco y hablé en voz baja al oído de la mujer que decía invitarnos a comer algo. -Al menos estas bien protegida.- Aquella frase era genuina y sincera. Era cierto que parecían algo alocados, pero cuando creyeron que era una amenaza para ella actuaron sin pensarlo, María había logrado crear vínculos muy fuertes con esas dos personas y no podía evitar sentir felicidad por ello, por ella.
