01-10-2025, 04:41 AM
Las palabras aparecen y le preguntan qué hace ahí. Debería salir, debería pedir disculpas, alejarse de ese mundo, pero no hizo nada más que cerrar la puerta, sorprendiendo al hombre que intenta entrar. Buscó el pestillo y lo encontró con facilidad, Dios quizás lo ha puesto ahí para darle unos segundos más de privacidad. Para escuchar lo que tienen que decir ¡La respuesta a las plegarias! De un hombre desconocido.
Es lo que quiere oír, que no necesita de sus ojos y podrá verlo todo. Por un instante el confesionario, la iglesia o la isla le parecieron pequeñas. Como si su curiosidad no pudiese contenerse más — ¿D-De verdad lo crees?
Un pirata, sabe de ellos, pero nunca son buenas noticias. Cuando aparecían en el pueblo es para quitarle las cosas a los demás, en un egoísmo que le entristece, aun así jamás logró encontrarse a ninguno ¡Ni se asomaron por la iglesia! ¿Por qué habrá sido así? ¿Buena suerte o algo más?
—S-Si quiero.
La respuesta no tarda en salir, y la honestidad avanza desde sus labios hasta el otro lado del pequeño recinto. Incluso si el hombre golpea la puerta diciendo su nombre, lo ignoró, porque algo más importante ocurre.
—Acepto.
Son palabras comprometedoras en la iglesia y aunque no es un matrimonio, se preguntó si será hasta que la muerte los separe. No le molesta pensar en el fin de sus días, si puede vivirlos como desea, libre y sin ataduras.
—Estaré en una hora afuera, con mis cosas — porque necesita encontrar lo que le pertenece. No es mucho, pero a ella le cuesta el doble, además hay alguien que comienza a preocuparse al ver que no abre la puerta — Gwendolyn es mi nombre.
No se han encontrado, porque sigue existiendo un muro entre ambos. Pero incluso con ese obstáculo, el destino sigue avanzando, llevándolo a un lugar nuevo que la llenó de emoción ¿Confiará en un pirata? No creyó que todo esto sea casualidad, sino más bien es la señal que tanto ha pedido.
Por eso es que la va a tomar sin dudar.
Finalmente salió del cuarto y pidió disculpas, apresurando el paso para ir por sus cosas. Una hora para decir adiós, porque éste seguro es un viaje de ida sin vuelta ¡Y qué importa! El mundo es tan grande que siempre se encontrará algo nuevo adelante.
Acomodó el bolso, tomó el bastón y a pesar de las preguntas, simplemente salió al exterior, encontrándose con el desconocido. Es lanzarse a un mar sin fondo, pero no importa — Estoy aquí — finalmente se lo encontró, esperando que sea él. — Como lo prometí — dio un par de pasos acercándose, con el bastón en una mano, mientras la que está libre busca el calor de alguien más.
—No creo poder robar besos o tesoros, lo lamento
Se rió con suavidad de ese comentario, porque todo lo que le ha dicho ha quedado grabado en su mente.
—Pero sí quiero descubrir el mundo — ofreció su mano para que la tome, porque le es más fácil avanzar así — Sin importar lo que haga falta.
Es lo que quiere oír, que no necesita de sus ojos y podrá verlo todo. Por un instante el confesionario, la iglesia o la isla le parecieron pequeñas. Como si su curiosidad no pudiese contenerse más — ¿D-De verdad lo crees?
Un pirata, sabe de ellos, pero nunca son buenas noticias. Cuando aparecían en el pueblo es para quitarle las cosas a los demás, en un egoísmo que le entristece, aun así jamás logró encontrarse a ninguno ¡Ni se asomaron por la iglesia! ¿Por qué habrá sido así? ¿Buena suerte o algo más?
—S-Si quiero.
La respuesta no tarda en salir, y la honestidad avanza desde sus labios hasta el otro lado del pequeño recinto. Incluso si el hombre golpea la puerta diciendo su nombre, lo ignoró, porque algo más importante ocurre.
—Acepto.
Son palabras comprometedoras en la iglesia y aunque no es un matrimonio, se preguntó si será hasta que la muerte los separe. No le molesta pensar en el fin de sus días, si puede vivirlos como desea, libre y sin ataduras.
—Estaré en una hora afuera, con mis cosas — porque necesita encontrar lo que le pertenece. No es mucho, pero a ella le cuesta el doble, además hay alguien que comienza a preocuparse al ver que no abre la puerta — Gwendolyn es mi nombre.
No se han encontrado, porque sigue existiendo un muro entre ambos. Pero incluso con ese obstáculo, el destino sigue avanzando, llevándolo a un lugar nuevo que la llenó de emoción ¿Confiará en un pirata? No creyó que todo esto sea casualidad, sino más bien es la señal que tanto ha pedido.
Por eso es que la va a tomar sin dudar.
Finalmente salió del cuarto y pidió disculpas, apresurando el paso para ir por sus cosas. Una hora para decir adiós, porque éste seguro es un viaje de ida sin vuelta ¡Y qué importa! El mundo es tan grande que siempre se encontrará algo nuevo adelante.
Acomodó el bolso, tomó el bastón y a pesar de las preguntas, simplemente salió al exterior, encontrándose con el desconocido. Es lanzarse a un mar sin fondo, pero no importa — Estoy aquí — finalmente se lo encontró, esperando que sea él. — Como lo prometí — dio un par de pasos acercándose, con el bastón en una mano, mientras la que está libre busca el calor de alguien más.
—No creo poder robar besos o tesoros, lo lamento
Se rió con suavidad de ese comentario, porque todo lo que le ha dicho ha quedado grabado en su mente.
—Pero sí quiero descubrir el mundo — ofreció su mano para que la tome, porque le es más fácil avanzar así — Sin importar lo que haga falta.
![[Imagen: Gwendolain.gif]](https://sig.grumpybumpers.com/host/Gwendolain.gif)
